Arte

El arte como instrumento de crecimiento profesional

Diego Fernández publicó "El intelecto y 10 más". La obra detalla la importancia de desarrollar el arte para ejecutar las capacidades de los atletas.

Jueves 20 de Enero de 2022

El final de un ciclo marcó el inicio de una nueva era. Así lo entendió Diego Fernández, quien tras formar parte del cuerpo técnico de Marcelo Fuentes durante una década decidió transitar su propio camino. Formó su propia estructura. Se capacitó en busca de ofertas laborales. El inicio de la pandemia modificó el escenario. El exarquero de Patronato profundizó su formación profesional realizando cursos. En base a sus conocimientos recogió un lápiz y trasladó en papel sus conocimientos y experiencia de vida deportiva. De esa manera le dio vida a El intelecto y 10 más, su primer trabajo literario.

La obra cuenta con prólogo de Carlos Fernando Navarro Montoya y la participación de exfutbolistas profesionales como Pablo Lugüercio, Héctor Bracamonte e Ignacio Bogino, entre otros. Además cuenta con el aporte de entrenadores, psicólogos deportivos, docentes y profesores de Educación Física.

—¿Cómo nació este proyecto?

—Por mi afición a la lectura siempre quise escribir un libro, pero no tenía en claro sobre qué iba a tratar. En un momento fui de escribir cuentos, relatos, en otro momento empecé a redactar anécdotas y darle una forma de lectura. Durante la pandemia realicé un montón de cursos. Me encontré con tiempo para desarrollar mi idea futbolística. Visualicé que los cursos las charlas de capacitación me abrieron la cabeza para conjugar mis ideas futbolísticas con mis vivencias y esa afición paralela que tuve con las artes, con el dibujo, la pintura, la música, la literatura. Ahí empecé a indagar sobre las formas que tiene de aprender el ser humano, los tipos de conocimientos, el funcionamiento del cerebro, como podemos hacer jugadores más creativos a partir de distintas metodologías y distintos enfoques que le podemos hacer desarrollar a los deportistas. Lo fui volcando en hoja y cuando me di cuenta tenía más de 80 páginas escritas.

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El exPatronato Diego Fernández describe al arte como una puerta infinita de creatividad.

El exPatronato Diego Fernández describe al arte como una puerta infinita de creatividad.

—¿Qué encontrará el lector en “El intelecto y diez más”?

—El libro comienza con la siguiente pregunta: ¿Qué es lo que más debo entrenar en un deportista”. La respuesta es el intelecto. Sin el desarrollo de este no se pueden ejecutar de manera óptimas todas las demás capacidades. La idea principal del libro es que los conductores, formadores, entrenadores, tengan la capacidad de desarrollar en el deportista diferentes inquietudes que sean paralelas al deporte que practica, pero a su vez le ayuden a la ejecución en el campo de juego a la toma de decisiones.

—¿El arte debería ser fomentado en la formación de un atleta?

—En ninguna escuela de fútbol o en los clubes profesionales puede dejarse de lado la enseñanza del arte, porque está totalmente relacionado con el pensamiento divergente, con la creatividad. En el fútbol cada vez más necesitamos jugadores creativos. En el libro hay una parte muy importante donde habla del arte y la capacidad que tiene para darnos un montón de cosas a los seres humanos, cómo está muy relacionado el desarrollo intelectual con el desarrollo del arte. Por eso soy un convencido de que el arte es una puerta infinita de creatividad. Es muy importante tratar de fomentar desde muy chico el arte a los jugadores, que son quienes después dentro de la cancha, en base a la creatividad, deberán obtener resultados.

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—¿Por qué pasa por alto esta falencia?

—Hay ciertos prejuicios en cuanto a las metodologías no convencionales. Si bien hemos avanzado, todavía hay mucho camino por recorrer. Aún se ve por arriba del hombro a un jugador que puede tocar la guitarra, escribir poesías. Hay un tabú en ese tema y por eso está explicado en el libro a que tenemos, los entrenadores, tratar de tener metodologías disruptivas o apuntar a ciertos lugares donde el jugador pueda sacar esas inquietudes que tal vez las tenga, pero que por ese prejuicio social que existe no las puede llevar a cabo.

—¿El prejuicio está instalado en el país o en un contexto mundial?

—Hay pocos deportistas que pueden atravesar esa barrera a nivel mundial. Que sea un deportistas de elite, pero a su vez es muy sobresaliente en otras cosas. Un caso excepcional es Guillermo Vilas, que fue un tenista número 1, pero a su vez sacó un disco de música, un libro de poesías, inventó el golpe de top spin porque estudio Física y Matemática y eso le dio la posibilidad de razonar lógicamente. Vilas es un deportista que es un paradigma del intelecto, porque si no hubiera sido tenista se hubiera destacado en otro ámbito. Hoy se ve un poco más con Fabricio Oberto o Eric Cantoná, pero no hay 100 deportistas en el mundo que aparte de hacer su deporte son actores, pintores o escritores reconocidos. Todavía hay mucho por hacer en ese campo.

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