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"Dirigir San Lorenzo y la Selección es el techo del básquet"

El DT de Paraná, Facundo Müller, está en la cresta de la ola. A los 45 años se hará cargo del Tetracampeón. Viene de jugar una final bárbara con la Gloria y se prepara para su máximo desafío.

Lunes 12 de Agosto de 2019

Facundo Müller llegó a la cima. Así lo entiende y no cabe discusión. El DT de Paraná de 45 años será el entrenador por dos años del equipo más importante del básquetbol argentino: San Lorenzo.

Un lugar privilegiado al cual cualquier entrenador con ambiciones profesionales, deportivas y económicas aspiraría. Y Facu le ganó la pulseada a una prestigiosa lista de entrenadores que estaban entre las pretensiones del poderoso Ciclón, que lleva cuatro títulos en serie en la Liga Nacional y tiene invitaciones por doquier a nivel internacional.

Ese lugar único será de él a partir de hoy cuando salte a la cancha para hacerse cargo de un equipo de gran nivel y en el que sabe que solo sirve ganar o al menos es una definición que se impone desde el vamos. No reniega y es consciente de la exigencia. Por eso dijo “vamos por el Penta” y agregó sin titubeos, en diálogo con UNO, que tiene material para hacerlo sabiendo de los riesgos que conlleva el deporte competitivo.

Facu hizo “escuela” como asistente y disfrutó de cada momento, como señaló en la entrevista “como si fuera el mejor”. Estuvo al lado de Pablo Coleffi, Oscar Huevo Sánchez (Quilmes de Mar del Plata) y Julio Lamas (Ben Hur) por citar algunos. Y acompañó algunos procesos en la Selección Argentina al lado del gran Julio, Enrique Tolcachier y el Che García.

Todo ese cúmulo de experiencia y relaciones para llegar adonde está. Porque también le tocó dirigir con poco presupuesto e hizo sus primeras armas en Olímpico, donde tuvo que pelear desde abajo. Y luego de pasar por Libertad, llegó su trampolín, La Gloria. En Instituto dio el golpe y fue la carta de presentación para llegar “al techo” en el país, como considera esta etapa.

En el elenco cordobés hizo un campañón y le robó tres partidos a San Lorenzo en la final. Su equipo, fue la sensación y puso por primera vez en discusión la hegemonía en una definición que se cerró en un séptimo juego. “Estuvo para cualquiera de los dos”, dijo el DT que va por su gran desafío.

—¿Es el mejor momento de tu carrera?

—Pienso que es el momento más importante de mi carrera. Con Instituto hemos logrado muchas cosas, hemos posicionado al equipo en el primer nivel del básquet argentino en la tercera y cuarta temporada hemos jugado en muchísimas finales y hemos estado en las definiciones de todos los torneos. Y ahora con el pase a San Lorenzo que es el mejor equipo argentino de los últimos cuatro años, pienso que estoy viviendo un momento personal muy bueno y eso es gracias a todo lo bien que jugó Instituto en los últimos años.

—¿Haber llegado a un séptimo partido en la final ante San Lorenzo es una satisfacción muy grande más allá de no haberla ganado?

—La final fue muy pareja, disputada y estuvo para cualquiera de los dos. El haber ganado tres partidos a San Lorenzo en pocos días habla un poco de que el equipo estuvo bien y tuvo posibilidades de ganar. Fue decisiva la localía porque ninguno de los dos equipos se pudo ganar de visitante y San Lorenzo se ganó el derecho de jugar el séptimo de local por una mejor temporada regular que nosotros. Pero sí, estamos hablando del cuarto campeonato seguido de San Lorenzo y este es el que más dificultad tuvo para ganar. Eso habla de que nosotros competimos, jugamos de igual a igual y perdimos por poco. Un partido perdimos por 15 puntos y también le ganamos por 20 puntos. Fue una serie muy larga, muy disputada y estuvo para cualquiera. Es más, el último partido se definió en el final con dos tiros difíciles de un jugador de ellos como Tuker; la verdad es que podíamos haber sido campeones nosotros y por poquito no fuimos. Si bien el deporte corona un solo equipo y en el momento que se consumaba la derrota fue feo, también al análisis hay que hacerlo más amplio y ver que Instituto estuvo a nada de ser campeón de la Liga.

—¿Es una responsabilidad muy grande hacerte cargo de un equipo que viene de ganar cuatro títulos, cómo lo tomás?

—Con una gran motivación, con sorpresa, alegría. Este llamado de San Lorenzo me puso muy contento y que me hayan propuesto un contrato por dos años también es una muestra de confianza hacia mí. Ahora hay que prepararse para ganar todos los campeonatos que se jueguen porque San Lorenzo tiene equipo para eso. También hay torneos internacionales que son únicos para San Lorenzo que no los juega ningún otro equipo como la Intercontinental, el Torneo Preparación que organiza la NBA en Montevideo. Hay diferentes partidos internacionales que los tiene por ser el mejor equipo del país y recibe invitaciones que no reciben los demás. Además de la clasificación que logró. Además de la competencia local porque hay que buscar el pentacampeonato, también hay que ir ganar los torneos internacionales y hay personal para buscar todo eso.

—¿Pudiste palpar el mundo San Lorenzo?

El martes fui al club por primera vez como entrenador del equipo. Tuve varias reuniones con el cuerpo técnico y los dirigentes y el lunes (por hoy) ya empezamos la pretemporada.

—¿Te imaginás algo más arriba?

—El deporte siempre es presente, no es ni pasado ni futuro. El deporte es el día a día, lo que voy a hacer hoy es planificar el entrenamiento del lunes, que es el primero con el equipo y nada más. En la cabeza uno puede tener planificado algo, después el trabajo te va llevando a vivir la competencia día a día. Hay que rendir día y a día y eso es el deporte profesional. Así que mirar hacia adelante no tiene ningún sentido y mi única ilusión y sentimiento es hacer las cosas bien desde el primer día y lograr los objetivos por los cuales me contrató la dirigencia.

—¿Te imaginabas, siendo monitor de Echagüe, que ibas a ser el entrenador del mejor equipo de la Liga?

—No sé, cuando era ayudante, de muchos entrenadores buenos para mí eso era lo mejor que me podía pasar en ese momento. Después tuve la primera oportunidad en serio en Olímpico de La Banda que cuando me ofrecieron el equipo dije ‘bueno’ voy a ir por este nuevo camino a ver si lo puedo lograr. No fue fácil porque en ese momento era un equipo humilde y teníamos presupuesto bajo y había que salir de los últimos lugares de la tabla. Al otro año fuimos mejor y después fui a Sunchales y es como que fui subiendo escalón por escalón y la verdad es que lo que hicimos en Instituto no fue planificado. No era el objetivo jugar finales y pelear campeonatos, sino que era ser protagonista y tratar de llevar al equipo a la parte alta. Y de repente nos encontramos jugando las finales de todos los torneos. Jugándole de igual a igual al equipo campeón. Las cosas se fueron dando y la verdad no me he detenido a pensar porque esto es muy dinámico y la verdad que cuando se da ganar muchos partidos seguidos no hay que creerse que uno es tan bueno y tampoco sentirse tan mal cuando tu equipo tiene bajones o varias derrotas.

Hay que pasar el momento, salir adelante, viviendo el presente. No me lo imaginaba, ni sí, ni no, se fue dando. Y bueno, hoy me encuentro en este entuerto que es el mejor que puede haber en el básquet argentino. Dirigir San Lorenzo y la Selección Argentina son los dos mejores trabajos de básquet que hay en Argentina; eso es claro. Lo digo así porque San Lorenzo ganó los últimos cuatro torneos. Dirigir San Lorenzo y la Selección es el techo del básquet argentino, así que estoy muy contento y ahora hay que hacer las cosas bien.

La Selección. La Selección Argentina de Básquetbol viene de obtener el oro en los Juegos Panamericanos y desde el 31 de agosto disputará el Mundial de China. Al respecto, el DT de Paraná analizó el momento del equipo y la transición luego de la Generación Dorada. “Pienso que hay un recambio, una base fuerte jugando en Europa, lo único que faltaría es encontrar gente grande para el juego interior porque hoy nos apoyamos mucho en Scola, pero Scola en poco tiempo dejará de jugar y me parece que nos va a faltar un jugador determinante como él. Hay muchos jugadores buenos en la Selección, pero casi todos son perimetrales. El equipo hoy, entre ese perímetro y Scola, es muy buen equipo en América, quedó demostrado y ahora vamos a ver en la Copa del Mundo, porque el nivel cambia totalmente porque los equipos de Europa y Estados Unidos con otro equipo y Australia, de Oceanía, son equipos poderosos con muchos jugadores en la NBA. Con un jugador interior potente, alto, con otro físico, así que veremos ahora. De lo que estoy seguro es que este equipo va a dejar todo y todos nos sentimos identificados con cómo juega la Selección; tiene una manera de jugar que viene de antes y eso es lo mejor, y sabemos a qué jugamos. Y si el equipo no llega a estar arriba y deja todo, va a ser reconocido por todos nosotros y eso es lo mejor que tiene el básquet: el reconocimiento de todo el ambiente y el sentirnos parte de que el equipo juega como nos gusta a todos”, reflexionó.

“UNA LÁSTIMA”. El DT consideró que fue “una lástima la pérdida de la plaza” de Paraná en la LNB con la salida de Sionista y deseó una buena temporada para Echagüe. “Considero que es un lástima que Sionista no haya jugado más profesionalmente porque tenía una muy buena estructura profesional. Y Echagüe es un club pasional que siempre va y va y siempre lo intenta. Ojalá tenga una muy buena temporada”, opinó.

LO QUE VIENE. Para la 2019/2020, estará a cargo de San Lorenzo, que tendrá un calendario muy competitivo con cinco torneos oficiales: Súper 20, Supercopa Argentina, Liga Nacional, Champions League American Basketball y FIBA Intercontinental Cup.

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