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Luz, Cámara y a Jugar

Dibujo, un wing con estilo de Don Bosco

Dibujo es Rubén Enrique Moreno, un saxofonista de 65 años que supo pasar en su infancia por el club Don Bosco donde jugando de wing alzó varios títulos.

Sábado 24 de Julio de 2021

Rubén Enrique Moreno, alias Dibujo. Tiene 65 años y su primer contacto con el saxo fue a los 14 años. De ahí en más el amor fue eterno y jamás paró hasta el día de hoy. Apasionado, simpático, un verdadero personaje de la ciudad que anda dando vueltas demostrando su talento con este instrumento musical. Fue parte de la formación Los Brujos y se dio el gusto de tocar, entre otros tantos, con María Marta Serra Lima. Anduvo por Uruguay, Brasil, Chile, Paraguay, Bolivia y recorrió todo el país. El Dibu pasó por Luz, Cámara y a Jugar y dejó en claro que antes de dedicarse de lleno a la música, pasó por el mundo deportivo. Jugó al futbol en Don Bosco y allí supo ser campeón en las divisiones Séptima, Sexta y Quinta. También tuvo un paso, en la misma institución, por la pelota a paleta.

“Vos sabés que recién me acordaba que jugué aquí y que todo está cambiado para mejor. Jugaba en las Divisiones Inferiores de este club y llegué a salir campeón en la Séptima, Sexta y Quinta. Después la noche no es compatible con el deporte y me fue ahí que me picó la otra pasión y deje esto”, confesó el artista paranaense y siguió haciendo memoria: “Son todos buenos recuerdos los que se me vienen a la mente. Me estaba acordando cuando entré al club con quienes jugaba al fútbol. La verdad que tengo frecuencia de contacto con Hugo Vitar, Miguel Rivera, Tita Devetac, Lucho Alegrini, con toda esa gente jugué”.

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El saxo fue más fuerte que el deporte y por ello Dibujo dejó muy joven de practicar fútbol y pelota a paleta para mudarse a su otra pasión: “Fueron mis primeros años de la infancia, aquí en el club y en el Colegio Don Bosco donde jugaba a la pelota a paleta y acá al fútbol. Jugaba de 11, de wing por la banda izquierda cuando se jugaba con tres delanteros, con el siete, el nueve y el once. Yo soy zurdo (risas). Al fútbol jugué unos cuatro años, fue en la década del 70, del 69 al 72 más o menos. Después ya estaba en otra cosa y ya me había picado el tema del saxo. Dejé de jugar entrando a la adolescencia”, dijo y agregó: “Yo a la mañana iba al colegio y a la tarde jugaba a la pelota a paleta en el colegio. Hacía los deberes y luego me iba a jugar. Aquí estuve más tiempo porque de hecho cuando comencé a trocar seguía jugando, pero ya de manera recreativa, lo hacía más tranqui”.

Hoy a sus 65 años Moreno sólo se enfoca en hacer música, al fútbol sólo lo ve de reojo. “Realmente miro fútbol cuando juega la Selección y ese tipo de cosas. A mi me gusta River, pero la verdad que no lo sigo, pero con la Selección sí porque me parece más sentimental que una pasión. El otro día verlo a ese chico (por Lionel Messi) la verdad que yo lagrimeaba realmente. Porque uno dice tanto tiempo que este pibe viene a la Selección y no se le da. Me hizo emocionar y sentí orgullo como argentino y lo comparo con Maradona que también es argentino. La verdad dos fenómenos y esas cosas si me enganchas, pero después no miro”.

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El saxo es su vida ya que lo supo abrazar desde muy pequeño. Fue parte de la banda de Ejército Argentino hasta que solicitó la baja para lanzarse como solista. “El saxo aparece en mi vida a los 14 años. Yo me voy de vacaciones a La Paz, Entre Ríos a ver a un tío, el hermano de mi vieja y el sabía que a mi de chico la música ya me gustaba. Yo a los 6 años en Rosario ya tocaba el bombo, cantaba y zapateaba con mis hermanas que son todas cantoras. Antes en el Ejército se lo tenía como un trabajo fijo, una cosa así. Antes era otra historia, yo fuí y miré y la banda me llevó. Hice los trámites necesarios para entrar y tres años después pedí la baja ya con el instrumento encima y aprendido. Desde ese entonces seguí estudiando con diferentes personas y nunca más paré”.

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Claro está que el deporte y la noche no van de la mano y a esta situación la deja clara Dibujo: “La verdad que se complica para el músico la practica de deporte, incluso para la vida diaria de las personas. Por ejemplo a mi cuando me invitan mis amigos, mis conocidos y mis afectos yo les digo que media hora antes conformo, siempre es así. Siempre a último momento saltan cosas y uno no puede cumplir”.

Finalmente habló de su presente: “Yo ahora ando con mucha virtualidad y trabajando en arreglos para otra gente y tocando para otra gente. Es lo poco que se hace, Hay que esperar que pase esto para volver a viajar y poder trabajar”.

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