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Devoto de la Santa pasión del Rojinegro

Su cercanía con el padre Metz le permitió a Gastón Milocco acercarse a Patronato a inicios de la década del 90. Es uno de los hinchas más populares que tiene elenco de barrio Villa Sarmiento.

Lunes 03 de Junio de 2019

Durante gran parte del día Gastón Milocco viste alguna indumentaria con los colores que identifican al club de sus amores. Hablar de Patronato es hablar de su gran pasión. Es el espacio donde encontró energías positivas. Donde superó duros golpes que la vida le propinó. Su devoción por el elenco de barrio Villa Sarmiento viene de la mano de su fe. Durante su adolescencia militó en la Acción Católica Argentina en la iglesia Nueva Pompeya.

Gastón confiesa que de chico era hincha de Boca Juniors. Pero la gran relación con Monseñor Raúl Mestre y su fanatismo por el fútbol le permitió llegar al recordado Padre Metz. Este lo invitó a asistir al Presbítero Bartolomé Grella en 1990. Una vez que visitó la Comarca Rojinegra se enamoró de Patronato.

El diálogo con Ovación se realizó en la tribuna de San Nicolás, el sector donde en cada encuentro que el Santo disputa Milocco respalda al equipo. Gastón marcó la inicial de su nombre en el paraavalanchas, donde se ubica habitualmente. “Esa marca la realicé el día que le ganamos a Atlético Paraná de visitante. Me vine solo a escucharlo por radio acá ya que no hubo visitantes”, recordó.

En la continuidad de su relato Gastón confesó cómo se transformó en hincha del Rojinegro. “La religión es muy importante para mí. Militaba en Acción Católica en Pompeya, que es la parroquia de mi barrio. El cura de ahí era monseñor Raúl Mestre. A mí me gustaba estar con él porque todo el tiempo hablábamos de fútbol. En ese entonces yo era hincha de Boca, y un día me dijo que me iba a presentar un amigo que era hincha de un club de la ciudad. Era el padre Metz, que fue amigo del padre Grella. Me invitó a ver una final de Liga Paranaense ante Sportivo Urquiza y ahí comenzó mi amor por el club”.

Para Gastón, Patronato es su otra religión. El Grella es el templo donde encontró paz y tranquilidad. En el club se cruzó con personas que lo contuvieron, como la recordada Cata Seip. “Tuve la experiencia de perder a un hermano en 2001. Y al poco tiempo Patronato descendió al Argentino B tras perder ante Nuñorco. Buscaba un refugio, no lo encontraba hasta que un día pasé por el frente del club. Entré y estaba la Cata (Seip). Ahí la conocí y fue como mi vieja. Ella me ayudó a salir adelante. Nos sentábamos en la platea a hablar,me daba consejos. Lo que la Cata fue para Patronato, lo fue para mí”,resaltó. Milocco disfruta como muy pocos el presente futbolístico que atraviesa el Rojinegro. Sobre todo porque sufrió durante varios años los resultados adversos. Gastón dio una mirada al pasado para realizar un análisis de la década ganada que le permitió a Patronato salir de los incómodos torneos organizado por el Consejo Federal para transformarse en un equipo de elite.

“Siempre dije que mientras tengamos la mística de los Bértoli, los Andrade, los Graciani, los Márquez, ahora de los Comas, siempre va a haber algo que nos permitirá tener esperanza de algo. Ahora Sebastián (Bértoli) no va a estar, pero cuando veo para atrás y observo todo lo que se logró fue gracias a la gente que siempre le fue fiel a Patronato y gracias a esa mística que Patronato creó desde 2007 hasta ahora. Es esa camada de jugadores que ama al club, dejaron todo y con poco se logró lo inesperado. Quería que la película de Sebastián Bértoli finalizara de la mejor forma. Siempre le decía que iba a ser una película suya, con suspenso, drama, terror, pero con un final feliz. Gracias a dios lo consiguió porque se lo merecía”.

Su pasión por Patronato también fue trasladada a su familia. Gino Milocco, uno de sus hijos, defiende el escudo del Rojinegro en las divisiones formativas. Es una de las grandes esperanza que tiene el semillero Santo. ¿Será el sucesor de su ídolo, Sebastián Bértoli?: “Dios dirá”, expresó, emocionado. “Es el sueño que tenemos todos, pero uno nunca sabe ni se imagina ese momento. Es el sueño de él, no el mío. Aunque me cueste asumirlo”. Gastón dejó en claro que su felicidad será plena si Gino se transforma en el futuro en el custodio de la valla de Patronato. “La alegría mayor será mía. Lo veo al papá de Lauti Comas, o las veces que hemos compartido cosas con los padres de Sebastián Bértoli. Ellos me enseñaron muchas cosas. Sebastián vio nacer a Gino y de a poquito lo fue llevando él. Basta que tenga lo principal y que es lo que Sebastián siempre le inculca, que no es atajar bien, sino humildad y sacrificio. Cualquier persona que tenga humildad, sacrificio y fe en lo que va hacer va a lograr cualquier cosa”, concluyó.

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