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Entrevista

Decidida: Un sueño anhelado y concretado

Yael jugó el Mundial de Fútbol Femenino en Francia y se prepara para los Juegos Panamericano

Domingo 14 de Julio de 2019

Desde muy chica persiguió su sueño y lo va consiguiendo a pasos agigantados. Hace nueve años Yael Oviedo jugaba al fútbol en el barrio El Toronjal, junto a sus amigos de Concordia y jamás pensaba lo que el destino le tenía preparado. La delantera de 27 años que integra el plantel del Rayo Vallecano de España por estos días tiene su mente puesta en los Juegos Panamericanos con la Selección Femenina de Fútbol, que comenzará del 28 al 10 de agosto en Lima, Perú. El debut será el domingo 28 ante el equipo anfitrión, el 31 enfrentará a Panamá y cerrará la fase de grupos el 3 de agosto ante Costa Rica. Más allá de estar enfocada en este nuevo objetivo, no puede dejar pasar por alto lo que fue la experiencia de haber jugado el Mundial en Francia, donde Argentina consiguió el primer punto de un seleccionado integrado por mujeres. Las imágenes se le vienen una y otra vez a la cabeza para tratar de darle dimensión a lo logrado. Su barrio, Boca Juniors, UAI Urquiza, Granada de España y su presente en Vallecas le permitieron ser la jugadora profesional que no se pone límites.

—Qué gran año es el que estás viviendo.
—Cuando me fui de Concordia jamás pensé que me iba a pasar todo esto. Por ahí soñaba jugar un Mundial, pero lo veía tan lejano y la vida hoy en día me está sorprendiendo muchísimo. Me están pasando cosas muy lindas, las trato de disfrutar porque todo pasa muy rápido. Hace tres semanas estaba en Francia jugando un Mundial. Hay que disfrutarlo, vivirlo y esperar que lleguen los Panamericanos. El objetivo será traernos la medalla de Oro.


—Y el Mundial fue algo único me imagino.
—Todavía no soy consciente de que soy jugadora mundialista, no caigo. Creo que cuando pase un poco más el tiempo me voy a dar cuenta de todo lo logrado. Intenté disfrutarlo al máximo cuando estuve allá. Fue una experiencia increíble y hasta no se si se podrá repetir dentro de cuatro años. Me quedo con muchas situaciones muy lindas, lloramos, disfrutamos, pasaron muchas cosas en esos tres partidos. Haber jugado en la cancha del PSG, todo lo que conlleva un Mundial, la logística, teníamos todo por horario programado.

—¿Y ustedes eran consiente de la repercusión que tenía en Argentina porque la gente se enganchó con ustedes?
—Hasta el día de hoy no lo entendemos, inclusive en Concordia mucha gente me dijo que vio los partidos. Mujeres y te diría que más varones se me acercan y me piden fotos. Que nos hallan esperado en Ezeiza, como a mí en la Terminal de Concordia me emocionó muchísimo. Sucedieron muchas cosas increíbles, que no lo esperábamos. Y la repercusión fue espectacular.

—¿Y cómo fue ese momento contra Inglaterra cuando te mandan a calentar porque entrabas?
—Me quedé dos o tres segundos paralizada. Cuando voy a entrar en calor le digo al profe, ‘no puedo entrar en calor porque quedan pocos minutos y no quiero perder tiempo’. Justo cuando me toca entrar, teníamos un córner en contra y la jugadora que salía por mí (Sole Jaimes), era quien defendía las pelotas aéreas. Así que tuve que esperar a que la pelota salga. Esa situación de pisar la cancha fue única, se me pasaron miles de cosas por la cabeza y cuando terminó el partido me di cuenta que había debutado en un Mundial.

—¿Y después de los Juegos Panamericanos qué viene?
—Me volverá a España porque tengo un año más de contrato con el Rayo Vallecano. La pretemporada arranca el 6 de agosto, yo llegaría para el 15 aproximadamente en plena pretemporada y la liga arranca en setiembre.


—¿Y cómo es esa vida en España?
—Vivo sola sin nadie de mi familia. Depende de lo que quiera el club. Ahora vamos a entrenar todos los días doble turno y después cuando estemos en plena temporada, ya entrenamos una sola vez por día. Aunque a veces hay días que nos dan doble turno, pero yo por mi cuenta me gusta entrenar. Soy jugadora profesional y vivo al cien por ciento para eso.


—Y obviamente que la idea es seguir avanzando.
—Siempre digo que lo mejor es seguir formándome porque todo cuesta. Se hace el doble de sacrificio, pero al final siempre vale la pena.


—¿Y ahora de acá en adelante qué objetivo te planteás?
—Ahora quiero hacer un buen papel en los Juegos Panamericanos. Será lo fundamental para seguir creciendo como selección. Nos planteamos traer la Medalla de Oro. Queremos que sea una visualización para todas, no solo para las que estamos hoy jugando, sino que para las nuevas generaciones que después lleguen a la Selección.

—Y por último, ¿cómo fue el encuentro en su momento con Messi en la concentración?
—Esa fue una experiencia increíble por todo lo que representa Leo y por la humildad que tuvo con nosotras. Nos dijo que disfrutemos porque todo pasa muy rápido y la verdad que tenía razón. Fue algo inolvidable haberlo conocido.


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En su Concordia natal Yael no se imaginaba que en poco tiempo iba a conseguir tanto en esta profesión y de lo mucho que aún tiene por delante. Los comienzos no fueron para nada fácil porque dejar a su familia siendo una adolescente para dedicarse de lleno al fútbol le costó horrores. No obstante, ella tenía como meta dedicarse al fútbol y su sueño lo persiguió hasta conseguirlo.


—¿Cómo fueron tus comienzos en el fútbol?
—Arranqué jugando con mis amigos del barrio, me entrenaba mi papá cuando era muy chica y mis otras hermanas armaban los torneos barriales. Jugábamos plata todos los fines de semana. Gracias a Dios mi familia siempre me apoyó al lado mío con esto. Soy lo que ellos hicieron de mí. Después jugamos los Juegos Evita, donde salimos campeonas nacionales con Concordia, fue el primer y único campeonato de nuestra ciudad. A los 17 años me fui a Boca, estuve siete años en el club, después pasé a UAI Urquiza por seis meses y después me llegó la chance de ir a España.


—¿Cómo se dio esa llegada a Boca?
—Fuimos con mi papá ocho veces y siempre nos pedían algo, que certificado médico, siempre hubo un pero. Por suerte pude probarme y me dijeron que me iban a seguir probando porque les gustaba como jugaba y había grandes jugadoras también. Y de chica tuve que dejar Concordia para quedarme en Buenos Aires y ahí empezó toda esta aventura.

—¿Lo sufriste al desarraigo familiar siendo tan chica?
—Tuve que madurar rápido. Al único lugar que había salido era con los Juegos Evita y ahora tenía que quedarme en Buenos Aires. El cambio fue muy duro, los primeros seis meses me la pasaba llorando, pero sabía que era lo que quería. Me hacía feliz ir detrás de mi sueño. Poco a poco lo fui consiguiendo.


—¿Tu papá es entrenador o simplemente amante del fútbol?
—A él le gusta mucho el fútbol. Cuando empezó a descubrir a los tres años que a mi me gustaba jugar a la pelota, me empezó a acompañar. Siempre le dio constancia al entrenamiento y es una de las cosas que me inculcó para bien. Hasta hoy en día él me dice, que tengo que estar al cien por ciento y que debo rendir mucho más que el entrenamiento anterior. A correr siempre iba a San Carlos, a la costanera. Tengo dos hermanos varones, pero a mi me compraba botines, zapatillas y pelota para que pueda entrenar. Y cuando nos íbamos de vacaciones con mi familia armaba los partidos para que pueda jugar.

—¿Cuántos hermanos son y van por el lado del fútbol?
—Somos seis hermanos. Cuatro mujeres y dos varones. No, el resto no juega. Mi hermana más grande era la que armaba los campeonatos y siempre me llevaba a jugar cuando yo tenía 8 años y ella 14. Otras dos hermanas no juegan y la más chiquita es la que entiende un poco más, pero por ahora no juega. Todos mis hermanos me alentaron a que yo juegue y siempre me acompaññaron para que crezca en esto.

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