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Cuarentena: lejos de casa, pero cerca de los afectos

Martín Chiappesoni contó cómo vive la cuarentena en Francia, junto a su novia Josefina y en la casa de su amigo Jerónimo Negrotto.

Viernes 24 de Abril de 2020

Luego de dejar su huella en el Paraná Rowing Club y en los seleccionados entrerrianos, Martín Chiappesoni comenzó a tener un crecimiento notable que lo llevó a jugar en Atlético del Rosario y en los diferentes combinados nacionales. En 2015 pegó el salto a Europa para vestir los colores del Dax en la Liga Pro D2 de Francia (paso previo al Top 14), mientras que tiempo después llegó a US Colomiers Rugby donde juega actualmente. El paranaense disfrutaba de un gran presente hasta que la pandemia por el coronavirus trastocó todos los planes. Cuando se hablaba de cuarentena en suelo francés, el segunda o tercera línea decidió dejar Toulouse y recorrer junto con su novia Josefina (de Santa Fe) los 180 kilómetros que separan a esa ciudad de Mont-deMarsan, un lugar más chico. Allí lo esperaba el rosarino Jerónimo Negrotto, quien juega en el Agen y los recibió junto a su mujer Pilar. Allí el aislamiento se hace más llevadero.

Chiappesoni
Cuarentena en Francia para Chiappesoni

Cuarentena en Francia para Chiappesoni

“Con Jero nos hicimos muy amigos cuando éramos rivales, ya que él jugaba en Mont-de-Marsan y ahora está en el Top 14. Nos invitaron a pasar la cuarentena con ellos. Es una pareja amiga con la cual nos vamos siempre de vacaciones. Entonces, antes que estar encerrados en un departamento, cambiamos el lugar de confinamiento a un lugar con más espacio”, afirmó en el diálogo que mantuvo con La Radio de UNO (97.1).

“En Francia nos dejan salir a correr alrededor del lugar donde estás aislado, por un rango de un kilómetro a la redonda y por no más de una hora. Hay que salir con un papel que te habilita, donde ponés la dirección que tenés. Nosotros tenemos justo el estado de Mont-de-Marsan al lado y entrenamos en la pista de atletismo. Podés salir una sola vez por día, al igual que para hacer las compras. El barbijo no es obligatorio por ahora, así que como somos cuatro en la casa nos turnamos”, agregó.

Martín también contó que hay reglas muy estrictas en un país Rugby que tiene ya más de 21.000 muertos por COVID-19. “La primera vez que te atrapan sin el permiso hay una multa de 135 euros, la segunda son 350 y la tercera es de 3.000 y seis meses de cárcel. Pero no hay que pensar en lo económico, sino en cómo está la situación. Francia está muy complicada en cantidad de casos, por suerte en este pueblo no se dieron muchos. Trato de cuidarme y me quedo la mayor parte del tiempo adentro de la casa. Salgo a correr porque me tengo que entrenar ya que es mi trabajo. En Toulouse la situación es más dura. En cuanto a lo deportivo, cada vez se alarga más y estamos convencidos de que falta mucho para volver a las canchas”, sostuvo.

El ex-Rowing también se refirió en la charla a su futuro y dijo que no ve como algo cercano jugar en el Top 14. “Como objetivo te puedo decir que está latente, pero yo lo veo muy lejos a eso. Voy a cumplir 30 años y el rugby francés prioriza a los jugadores locales. Es difícil llegar y por eso no apunto a eso. Si se da estaría orgulloso. Mi objetivo es seguir jugando donde estoy un par de años más, seguir viviendo del rugby y después pensar en el futuro. Veo mucho a Toulouse en el Top 14 cuando puedo. Hay unas 30.000 personas en la cancha y es hermoso. En donde juego asisten unos 7.000 hinchas y por eso no me quiero imaginar lo que sería jugar en el Top 14 y a estadio lleno. Debe ser tremendo”, indicó.

Chiappesoni dejó en claro que extraña mucho a sus amigos del PRC: “En el grupo de whatsapp que tengo con ellos no les hablo mucho en francés porque sino me gastan. Los extraño, sobre todo le mando un saludo a Juan Blas Laporta que está un poco enojado conmigo (risas). También extraño mucho a mi familia, pero tengo un contacto permanente con ellos y me informan la situación en Paraná. Por ahí les digo que no miren mucho la tele para que no se hagan la cabeza”.

A la hora de mencionar otras cosas que extraña de la Argentina, Chiappe no dudó: “No hay mejor carne que la de nuestro país. El asado de costilla lo conseguimos en España con un carnicero que ya somos conocidos. Entonces le mandamos un mensaje y nos guarda. Es una hora de viaje hasta allá. Hay que hacerse amigo de los carniceros, por eso también tenemos uno acá en Francia. Lo que sale más barato es la entraña y por eso se come mucho cuando hay asado. Acá se come mucho pato y también palomas (risas). Pero del pato se comen todo, desde el hígado hasta el corazón”.

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