Sóftbol

César Montero, un papá orgulloso por lo que cosechó

César Montero fue uno de los que inició la disciplina en Paraná. Hoy esa pasión la continúan desarrollando sus hijos y también sus nietos.

Domingo 19 de Junio de 2022

César Montero sembró la primer semilla. La cosecha fue más grande de lo imaginado ya que sus hijos, Mariano y Pablo continuaron con ese legado. Y ellos le trasladaron el amor por el sóftbol a sus hijos, los nietos del Chivo que hoy juegan esta disciplina que los Montero llevan en la sangre. En este día especial, esta familia celebrará el día del padre con el bate en mano porque el sóftbol atraviesa sus vidas.

“La pasión por el sóftbol se inicia en los años 60. Toqué una pelota y me transformó la vida y nunca paré de evolucionar. Se produjo un hallazgo mundial cuando lo conozco a Pocho Bolzán y a Lalo Losa que eran, para mi, los mejores jugadores que había en ese momento. Yo les dije, vivo a dos cuadras de donde viven ustedes y les pregunté si me aceptaban en el equipo. Me dijeron que si y cambió mi vida. No teníamos cancha y el doctor Gan nos dio la cancha de Patronato y nos daba pelotas y ahí crecimos. Todo Ayacucho jugaba al sóftbol”, recordó.

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Una vez incorporada la disciplina llegó el momento de trasladársela a sus hijo, Mariano y Pablo. “Nunca jamás nos fijamos en las cualidades, si eran buenos o malos. Nos interesó mucho las personas como Tucho Motroni, Chueco Barbero, Edgardo Varini, Mono Godoy, Ruso Meglio, Olivera, pero con Pocho nos mirábamos y sabíamos lo que teníamos que hacer entonces esa dinastía empezó ahí y seguimos con nuestros hijos, con esa madera tan impresionante que tenemos y esto es una cadena que no la podemos parar”.

Que Mariano, Pablo y sus nietos jueguen sóftbol para el Chivo es producto de orgullo. “Es una locura. Yo me retiré casi del todo, pero la continuidad de ellos es espectacular y me llena de orgullo el corazón. Alguno dirá el Chivo les dijo lo que tenían hacer o cómo jugar. No es así. Ellos tomaron como ejemplo la raíz de la fundación de Patronato que fue la libertad y brindar el mejor sóftbol que podíamos por más que no teníamos un mango y ni siquiera club porque sólo teníamos los colores, nada más”, narró y continuó: “Ahora fijate le dimos vergüenza ajena al gobierno o gobernantes para que digan estos muchachos tienen que tener un lugar y logramos, mediante la historia que hicimos sin querer porque fuimos combatidos, denostados y sancionados, estar acá son los pies sobre la tierra. La posta la tienen nuestros hijos y ahora nuestros nietos. Increíble”.

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Mariano, campeón del Mundo y Panamericano con el seleccionado nacional, donde además lleva la cinta de capitán que heredó del gran Bruno Motroni, habló del legado del padre. “El sóftbol en la familia es lo que nos identifica y nos unió siempre. Fue nuestro punto de reunión de los fines de semana, nos criamos en la cancha y yo de chico me crié en la cancha. Mis hijos hoy hacen lo mismo y son valores que se van pasando de generación en generación. Hoy tenemos un presente hermoso en lo deportivo, orgulloso en la familia por todo lo que se logró a través del deporte. La idea es pasar este domingo en familia y seguir festejando las cosas buenas que el deporte nos dio porque la verdad siempre estoy muy agradecido de que me dio y a través de la familia así que es lo más importante”.

Pablo sigue jugando en la B de Patronato, pero él fue uno de los pilates en echar mano al diamante del Rojinegro. La pasión va más allá del campo de juego. “Venía pensando y me dí cuenta que moldeé mi vida alrededor del deporte. Imaginate lo que te digo. Jamás me metí en una empresa privada porque pude moldearme y manejar mis tiempos para poder hacerlo. Es un trabajo, hoy por hoy, social el que se está haciendo. Hay chicos del barrio, contención y ellos se sienten totalmente identificados con el club, partícipes y es eso. Es una forma de vida que te lleva a otras cosas”.

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Finalmente tanto Mariano como Pablo le dejaron un mensaje al viejo en su día: “Obviamente decirle que lo queremos mucho y que estamos muy agradecido por lo que nos brindó, todos sus conceptos, su cariño, su sabiduría con el deporte y con la vida misma. Desearle muy feliz día y que lo queremos mucho”, dijo el capitán Albiceleste dándole el pase a Pablo. “Lo queremos mucho y él nos marcó el camino. Yo recuerdo que cuando éramos gurises practicábamos en la cortada de casa como ahora él lo hace con sus nietos. Yo veo eso y me voy a esos recuerdos. Lo tengo a mi viejo con eso como me marcó. Todo lo que aprendimos fue gracias a él, al impulso que tiene para poder transmitírtelo”.

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