Superclásico
Sábado 10 de Noviembre de 2018

Bruno Urribarri vistió las dos camisetas, pero el Millo lo marcó más

Realizó inferiores y tuvo su bautismo en Primera en Boca Juniors. Varios años después se calzó la pilcha de River, donde jugó poco, pero el grupo humano lo llevó a sentirse importante en el equipo que ganó la Libertadores 2015.

Bruno Urribarri se siente un afortunado. El concordiense tuvo el placer de vestir la camiseta de los equipos más populares del fútbol argentino. Realizó inferiores en Boca Juniors. Tuvo su bautismo en la elite con la camiseta del Xeneize en el Torneo Clausura 2007. No llegó a formar parte de la lista de buena fe que conquistó la última Copa Libertadores que levantó el elenco de La Ribera, pero convivió con ese plantel.
Siete años después el destino lo encontró en la vereda de enfrente. Con mayor experiencia y serenidad. Su estadía en River fue corta. Apenas integró la plantilla de La Banda en una temporada, pero su paso es una marca indeleble. Integró el equipo que levantó la Libertadores 2015. Si bien gozó de poco espacio sus compañeros lo hicieron sentir importante.
"Le doy mucha importancia a lo afectivo y lo humano y lo que me pasó en River fue muy lindo y en una época de mi vida muy complicada. Tengo mi grano de arena puesto ahí. Además es más reciente. Sin volverme loco, simpatizaría más por River", confesó el marcador de punta izquierdo de Patronato en diálogo con Ovación.
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"Por el contexto y cómo se dio, River me marcó más en mi carrera", reiteró Urribarri. En Boca no tomé nunca dimensión adonde estaba. Tal vez por ser chico e inmaduro. En River fue todo lo contrario. Me estaba separando y el grupo humano al que le doy mucha importancia fue tremendamente positivo conmigo. No jugué lo que fui a buscar, pero me sentí importante en todo momento y eso me lo hicieron sentir mis compañeros", añadió.
Haber formado parte de los festejos de la última obtención de La Banda en la Libertadores es una postal que quedará grabada para la eternidad. "Fue un momento muy lindo y sobre todo que lo valoro un montón. Esa Copa Libertadores finalizó en agosto y en junio había vencido mi contrato. Pero antes había tenido una buena charla con el técnico. Sabía que no iba a continuar, pero había formado parte del proceso y había disputado un par de encuentros incluso. Cuando estaba en mi casa me llegó un mensaje del cuerpo técnico invitándome. Querían que sea parte de esa noche. Ahí estuve junto al resto de los jugadores que también formaron parte del plantel. Me acuerdo que también estaba el Malevo (en referencia a Osmar Ferreyra). Fue un gesto muy bueno del cuerpo técnico. Se dio con un 3 a 0 en una final muy bien jugada por River", recordó.
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Bruno mencionó como imagina el duelo que iniciará esta tarde a partir de las 17 en La Bombonera. "Es muy difícil analizarlo en el plano futbolístico. De por sí es un superclásico y los clásicos son intensos, se los vive de otra manera. A esto se le suma que es una final de un torneo internacional. Va a ser un ida y vuelta muy intenso donde la estrategia y la personalidad van a imponerse. Ojalá que también se vea un buen fútbol y que todo quede para el mejor".
Urribarri conoce bien lo que genera la previa de estos juegos, pero asevera que es una presión con la que se puede convivir. "Si uno tiene la capacidad de abstraerse del marco y vivirlo como lo que siempre soñó, que era jugar esa clase de partido o estar en esos clubes, se puede disfrutar", aseguró.
En su estadía en Boca tuvo como compañero de equipo a Guillermo Barros Schelotto, actual entrenador del Xeneize. "Se sabía que iba a ser técnico de Boca. Por ese entonces su capacidad de liderazgo era notoria y le está yendo muy bien. Está sumando varios títulos y esto para él es una oportunidad grandiosa".
En el Millo el defensor tuvo como entrenador a Marcelo Gallardo, a quien Bruno cataloga como el mejor DT que tuvo en su carrera. "En Marcelo conocí una gran persona y al mejor entrenador que tuve en mi carrera, sin dudas. Su carácter, llegada al jugador, la forma de plantear una idea y trabajar en ella marca la diferencia. Llegó a un River campeón y desde el primer día quiso darle su impronta. Recuerdo que cuando llegó brindó una charla grupal en la que presentó a todos sus colaboradores. Más de uno nos preguntábamos "decir lo que quiero es fácil". Desde el día uno trabajo para eso y ahí llegó la Sudamericana y todo lo que logró".
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Según Urribarri, el poder de convencimiento que tiene Gallardo es una de las claves del éxito del ciclo del Muñeco. "Con su equipo de trabajo, aportando en neurociencia que era una herramienta nueva. Me sorprendió y lo terminé notando con los resultados. La primera impresión generó un poco de ruido, pero después al verlo plasmado en el funcionamiento y en el resultado tiene otro gusto".
A la distancia, el marcador de punta de Patronato disfruta de esta historia. Lo hace como un apasionado por el fútbol, pero adelantó que hará lo posible para presenciar el juego decisivo que se disputará en el estadio Monumental el sábado 24. "Lo vivo como una persona más. Estamos todos sintiendo eso, más allá de que uno tiene responsabilidades. En Patronato estoy muy focalizado en lo que nos estamos jugando, que es muy importante. Después lo vivo como un apasionado del fútbol, se disfruta. Pensando en dónde observaré el partido, cómo lo voy a ver, con quien lo voy a ver. Si Dios quiere y el cronograma de entrenamientos me lo permite, seguramente vaya a la revancha. Hablé como para tener la posibilidad y si dan los horarios me acercaré porque es un evento histórico y está bueno ser parte de algo tan lindo para quienes nos gusta el fútbol".
En la jerga el Xeneize está catalogado como un equipo con mayor temperamento y el Millonario más lírico. Sin embargo este mito se fue apagando con el correr del tiempo. "Los mitos van quedando a lo largo de la historia. Se fue dando de esa manera durante varias décadas, pero creo que queda de lado a la hora de arrancar el partido. Incluso esa famosa mística estuvo a la inversa en los últimos superclásicos, donde River se impuso en la cancha con garra, sacrificio y temperamento".
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Por último, Bruno le quitó dramatismo a esta serie. Entendió que los equipos tienen más por ganar que por perder. Y que una derrota no deberá provocar una ola de violencia en la sociedad. "Es una linda oportunidad para que eso se replantee en la sociedad porque hay que disfrutar este partido. El folclore tiene un límite, las gastadas, la cargada y la pasión son difíciles de controlar, pero es una linda ocasión para que el que salga vencedor disfrute a pleno de algo histórico y quien salga perdiendo no la pase tan mal. Que no tengamos que llegar a un nuevo caso de lo que le sucedió al Ema Gigliotti, que por errar un penal se tuvo que ir a jugar a China. Esas cosas no están bien y no suman. Por eso es una oportunidad hermosa para demostrarnos que se puede vivir con el folclore, con la picardía y el sentimiento a flor de piel, pero sin violencia", concluyó.

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