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Bandiera ilusiona al sur entrerriano

El delantero volvió a Juventud Unida de Gualeguaychú. En su regreso se hizo presente en la red.

Lunes 23 de Septiembre de 2019

Una tarde Neri Bandiera volvió a pisar el verde césped del estadio de los Eucaliptos. El delantero que dejó buenos recuerdos en el sur entrerriano se calzó el domingo la camiseta número 10 de Juventud Unida de Gualeguaychú para disputar su segundo encuentro de la temporada 2019/20 del Torneo Federal A, y el primero en suelo provincial. El regreso fue el soñado para el atacante. Inauguró el marcador en la primera victoria que festejó el conjunto de la Capital nacional del carnaval en el certamen organizado por el Consejo Federal.

Neri se llenó la garganta de gol. Lo festejó con alma y vida. Con el festejo dejó atrás un largo año de inactividad en el que sufrió una serie lesión ligamentaria jugando para Curicó Unido de Chile.

“Veníamos de dos empates y era necesario el triunfo para comenzar a sumar de a tres y despegar. Por suerte vino con gol, completé 90 minutos después de casi 11 meses. Fue una jornada linda porque se ganó, se convirtió. Ahora a disfrutar hasta el próximo partido donde buscaremos un buen resultado”, señaló Bandiera, en diálogo telefónico con Ovación.

La figura de Juventud Unida confesó las sensaciones previas a volver a un escenario donde comenzó a desarrollar su carrera profesional después de casi cuatro años. “Estuve un poco nervioso (risas) aunque ya había jugado un tiempo en la fecha anterior ante Sarmiento, en Chaco. Esta vez era de local, jugábamos ante nuestra gente y en el paso anterior en el club fue bueno. Ahora quiero repetir lo que se logró en ese entonces. Tenía la presión propia, pero cuando ingresé me olvidé de todo. Disfruté el partido, comenzaron a salir las cosas y después del gol tomé mayor confianza. Eso ayudó y me dejó tranquilo para poder disfrutar el partido”, rememoró.

Su regreso al Decano del fútbol del sur entrerriano se oficializó 10 días antes del inicio de la temporada. La noticia sorprendió a propios y a extraños. A su vez encendió la ilusión en Gualeguaychú. “Se armó un revuelo grande cuando llegué y firmé. No esperaba tanto y explotó por todos lados. La gente me escribió, en el club estaban muy contentos”, revivió. “En Gualeguaychú estoy como quiero, es como mi segunda casa, la gente me trata muy bien. Cuando uno tiene ese cariño las cosas dentro de la cancha salen porque uno está tranquilo afuera. Ojalá que el aporte sea siempre positivo para el equipo”, aspiró.

Su documento nacional de identidad certifica que nació en Rosario el 3 de julio de 1989. El atacante se considera un entrerriano por adopción. En Gualeguaychú vivió grandes momentos no solamente en su carrera deportiva, sino también en la vida social. En la ciudad construyó amistades que perduran en el tiempo. “Tuve dos años y medio en el paso anterior y ahora regresé. Tengo mucho tiempo en Entre Ríos. No soy entrerriano de nacimiento, pero sí por adopción. Se disfruta estar rodeado de buena gente, de muchos amigos que me dejó esta ciudad y ahora sigo tomando unos buenos mates acá. Cuando jugué en Aldosivi vine dos veces desde Mar del Plata. Parábamos dos días, comíamos un asado con los amigos y después seguíamos viaje a Rosario. Era una parada obligada”, aseveró.

En su primer ciclo en el León Neri protagonizó una dupla ofensiva letal junto a Fernando Zampedri. En ese entonces el rosarino ofició de asistidor del delantero que finalizó como el máximo goleador de la Primera B Nacional. En su regreso a Juventud Unida Bandiera se despachó en la red emulando a su viejo socio de ataque. “Se recuerda la dupla que hicimos con Fernando (Zampedri) donde estuve más de asistidor. Ayer (por el domingo) me tocó regresar con un gol de cabeza. Me cargaban porque me convertí en nueve. Pero uno trata de aportar desde todos lados con la experiencia que tomé en categorías superiores y tratar de plasmarla en el Federal, que es un torneo muy difícil. Me ubiqué entre los centrales, pude cabecear al arco y convertir. Trataré de repetir lo que hicimos en la etapa pasada y si se le puede agregar más gol, bienvenido sea”, se entusiasmó.

Con esta victoria el equipo ingreso en zona de clasificación al hexagonal final. “Cuando arrancó el torneo tratamos de pelear todos los partidos y estar metidos en el lote de arriba para ver qué puede pasar más adelante. Sabemos que no contamos con el presupuesto de otros equipos de la categoría, que se armaron con grandes nombres. Acá hay una mezcla de jóvenes y experimentados que puede salir algo lindo”, analizó.

En lo personal, Neri tiene bien en claro cuál es su campeonato. “Después de estar mucho tiempo sin jugar lo que quiero es agarrar esa continuidad que perdí por la lesión. Y tratar de mantener un buen nivel que permita ayudar al equipo y en el futuro volver a subir de categoría, que es lo que todo jugador quiere”, concluyó.

Perdura la bronca

En los primeros días de agosto desde Córdoba anunciaban la llegada de Neri Bandiera a Instituto. Al día siguiente la negociación se cayó. “Me acuerdo y me agarra bronca. Fue una falta de profesionalismo y de respeto hacia mí. Estaba todo acordado de palabra. Había sacado pasajes a Córdoba, tenía la dirección del hotel donde tenía que presentarme. El entrenador habló conmigo, me mostró un video sobre la forma de juego, me habló del grupo y demás, y al otro día el mismo entrenador me dijo que no se iba a hacer la negociación porque él no sabía que venía sin jugar. Por algo pasan las cosas y vendrá la oportunidad por otro lado”, contó.

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