Patronato
Miércoles 02 de Mayo de 2018

Baja escalones para impulsar su sueño

El 1º de julio quedó libre de Patronato tras ser el goleador del plantel de la División Reserva. En la actualidad Dalmiro Dettler integra el plantel de Belgrano que compite en la Liga Paranaense.

Su contacto con la redonda fue de niño. Apenas tenía 6 años cuando Dalmiro Dettler ingresó al Club Atlético Patronato de la Juventud Católica. Sus inicios en barrio Villa Sarmiento fue en la escuelita que dirigía el recordado Isaac Clariá. Transitó todas las categorías formativas del Rojinegro. Debutó en Primera División del equipo que competía en ese entonces en la Liga Paranaense de Fútbol cuando tenía 16 años.
El mediocampista zurdo fue promovido al primer equipo. Integró el plantel que ascendió a la elite en la temporada 2015, pero no fue citado para ningún compromiso oficial. Al año siguiente fue bajado a la Reserva. En este nivel se transformó en el goleador del Santo. En dos torneos (el transición 2016 y la temporada 2016/17) anotó 11 conquistas.
El 1º de julio de 2017 quedó con el pase en su poder. A partir de ahí comenzó un nuevo desafío. Entrenó en forma individual durante seis meses. A inicios de este año se integró a Belgrano para competir en la Liga Paranaense de Fútbol. De esa manera vuelve al ruedo. No lo toma como un retroceso en su carrera. Entiende que es una manera de bajar escalones para impulsar su sueño de transformarse en futbolista profesional.
"Por suerte estoy entrenando con un grupo de jugadores que es lo importante. El año pasado estuve unos meses entrenando solo y no se compara. De a poco estoy volviendo al ruedo, en este caso en la Liga Paranaense. Estoy muy contento de estar entrenando y jugando", describió Dettler, en diálogo con Ovación.
—¿Qué pasó por tu cabeza cuando entrenabas por tu cuenta y con incertidumbre sobre tu futuro?
—Fue todo nuevo encontrarme con el pase en mi poder viendo qué club podía surgir. Sabía que el entrenamiento era importante. Mis padres son profesores de Educación Física y por ese lado tener un programa no era el problema. Entrenar solo desde lo psicológico es difícil, pero había unos chicos que estaban en Reserva que estaban en la misma situación y tratamos de juntarnos para entrenar, ir al gimnasio. Fueron meses duros porque es muy diferente pasar de entrenar en un grupo a entrenar en forma individual.
—¿La motivación pasó por buscar una puerta que te permitiera mostrarte para proyectar tu carrera?
—Siempre apuntaba a conseguir algún club y demostrar que uno no pierde la esperanza y que se concrete el sueño de vivir de esta profesión.
—Pasaste de estar cerca del profesionalismo a regresar a un nivel amateur. El cambio es gigante.
—Estuve cerca del profesionalismo, pero tampoco en ese momento me creía que era lo máximo. Sabía que el futbolista tiene altibajos, hay veces que estás en las grandes ligas o en las grandes divisiones y hay veces que te toca dar un paso para atrás, pero para impulsarte. Toda la vida jugué la Liga, desde los 16 años que competí en Primera División. No me tocó jugar mucho en Cuarta División de AFA y lo que más jugué en torneos de AFA fue en Reserva. Jugué ese año y medio donde me fue muy bien y ahora vuelvo a jugar la Liga. Necesitaba motivación cuando entrenaba solo. Ahora estar con compañeros, estar en un vestuario y competir por los puntos te cambia todo.
—Tu papá fue futbolista. Él habrá sido un bastón importante en estos últimos meses
—Mi viejo trata de aconsejarme desde su experiencia. Él jugó hasta en la Reserva de Unión de Santa Fe y después anduvo por Unión de Sunchales, en distintos lugares de Santa Fe y en distintos clubes de Paraná. Él me daba desde el aspecto más técnico y futbolístico y hacíamos trabajos con pelota junto a mi hermano, que me hacía el aguante. Siempre me aconsejó desde su experiencia y tratando de que no me vuelva loco para que tenga los pies sobre la tierra para que no baje los brazos.
—¿Patronato es una herida que cicatrizó?
—Sí. Es más: es necesario cicatrizar esa herida para estar lo más enfocado posible en lo que venga. El futbolista tiene que aprender a convivir con esas cosas. Más allá de que pasé muchos años en el club es una herida que cicatrizó.
—¿Lo tenés como una cuenta pendiente?
—No sé si es una cuenta pendiente. Hoy mi cuenta pendiente es poder vivir de esto y seguir creciendo desde lo futbolístico en cualquier club. Obviamente que me hubiese gustado debutar en Patronato, pero no se dio y a veces las cosas se dan así y no hay que buscar tantas vueltas.
—¿Observaste de cerca una posibilidad de ser citado para formar parte de una concentración?
—Pensé que pude haber concentrado esa vez donde hubo un partido ante Deportivo Morón por Copa Argentina y a los tres días se jugó con Quilmes por el Torneo. Pero no sé si fue por mí, sino por mis allegados que se sintieron disgustados que no haya integrado la lista. Estaba enfocado en estar bien porque si me ponía a pensar si me llevaban o no a la larga me iba a perjudicar
—No querías perder el eje.
—A la Reserva la tomé como una experiencia para medir cómo estaba yo con aquellos jugadores que hoy en día están compitiendo y otros que están haciendo sus primeras armas. Me sentí muy bien. Desde mi parte dejé todo. Si no se dio, ya está.
—¿Pensás que en Patronato te jugó en contra tener como representante a Luis Andreucci?
—No, porque a él lo tengo desde los últimos meses, desde que se estaba cerrando el contrato. No creo que haya influido en lo mío, en tener la posibilidad de debutar. Mi contrato se terminó en junio y con él arranqué en abril, mayo. Desde ese lado no creo que no se haya dado mi debut. Es más, venía entrenar con el equipo que ascendió a Primera División en el 2015 y al año siguiente me bajaron a reserva. Nunca me expresaron que fue por ese lado.
—Hay varios ejemplos de futbolistas que retomaron en el ascenso o en ligas locales después de quedar libre en sus clubes y cumplieron su sueño de vivir de esta profesión.
—Uno trata de agarrarse de lo que puede para tratar de lograr el sueño. Por ahí tenés que dar uno o dos pasos hacia atrás para dar el salto. Hoy en día pienso de esta manera. Estuve cerca porque integré el plantel que ascendió a Primera División, pero por cuestiones contractuales no podía jugar y ahora me toca estar en la Liga. Quién te dice que a mitad de año si se reflota la posibilidad de jugar un Federal B nos pueda ir bien o que me llame algún club, porque nada está exento. La idea es subir escalones y si es así, bienvenido sea.
—¿Te gustaría jugar un Federal B en Belgrano si hay marcha atrás en la eliminación de esta categoría?
—Sí, no tengo problemas. Ahora que estoy metido estoy muy contento en Belgrano. Ojalá se juegue porque es un club que proyecta en base al Federal B. Hoy en día con mi edad no puedo decirle que no a ninguna oportunidad.
—¿Te sorprendió la estructura de Belgrano?
—Sí, me sorprendió. Escuchaba que se trabajaba bien, pero ahora que estoy adentro me sorprendió. Está muy organizado más allá de que no es la misma organización que en el Federal B. De todos modos tienen nutricionista, está (Franco) Chiavarini que es el manager, tiene un buen cuerpo técnico. Desde ese lado no me puedo quejar porque es un club muy organizado.
—Te llevo a otro terreno. ¿Estás estudiando?
—Desde 2013 estudio la carrera de contador público. Comencé en la UNER, pero este año, con una visión futbolística, estoy continuando la carrera virtualmente en la Universidad de Quilmes que tiene un espacio virtual. El cambio es por si surge algún club poder seguir estudiando, que es otro objetivo que tengo aparte del fútbol.
—¿Cursar una carrera universitaria te ayudó a proyectar tu carrera con otra mirada?
—Creo que sirve mucho, más que nada cuando sabés que no dependés solamente del fútbol. Cuando arranqué la carrera Patronato ingresa a competir en AFA con divisiones inferiores. Hasta esa altura pensaba que se podía dar la carrera de futbolista profesional, pero no estaba tan abocado. Por suerte tener una carrera hace que lo otro no lo tomes con tanta presión. Obviamente que a la hora de entrenar y jugar dejaba todo, pero tener un estudio me sirvió. Cuando terminaba de entrenar me iba a casa y no pensaba todo el día en el partido. Me despejaba. Estudiar me sirvió para insertarte en otro tema y no estar metido todo el día en el fútbol, en lo que dice la gente. Me ayudó a aislarme un poco y manejarme en un contexto totalmente diferente. En la facultad había un par de compañeros a los que les gustaba el fútbol, pero algunos sabían que jugaba en Patronato. Por ese lado me sirvió para despejarme. El futbolista tiene muchas horas libres. Algunos las usan para entrenar aparte, y otros para estudiar. Sirve y es otro aspecto que debería sumarse a la formación del futbolista.


La música, su otra gran pasión

La música es otra de las grandes pasiones de Dalmiro Dettler. Tiene una colección de discos vinilos pero también integró una banda de punk rock que le permitió compartir escenarios con grandes exponentes nacionales del género como Dos Minutos, Cadena Perpetua y Flema, entre otras.
"Cuando tenía 9 años mi abuelo nos dio una plata y le dije a mi hermano que nos compráramos una batería. No sabía ni agarrar los palillos ni cómo armarla. Mi viejo conocía a un alumno que sabía tocar la batería y me ayudó a armarla, pero tocaba una vez cada tres meses", recordó.
Cuando tenía 12 años llegó la advertencia de su madre: o estudiaba música o se vendía el instrumento. "No quería perder la batería. Entonces hice seis clases de teoría, pero cuando vi la partitura que era un embole le pregunto al profesor con qué podía avanzar y me aconsejó tener una banda".
Un compañero de plantel de Patronato le comentó que una banda estaba buscando un baterista. Ahí se integró a Inversa 93. "Tenía 14 años recién cumplidos cuando me sumé. Al año estábamos tocando con Dos Minutos, con Flema, Bulldog, Expulsado, Cadena Perpetua. Fue todo muy rápido. Hubo un período en el que tocábamos con grandes bandas de punk rock nacional y después comenzamos a grabar, pero ya sea por el fútbol en mi caso como el estudio en el caso de mis compañeros la banda fue perdiendo fuerza. Ahora nos juntamos a zapar, pero como una terapia".
Compartir escenarios con músicos profesionales fue una experiencia que quedara grabada en su memoria para la eternidad. "Tenía 14, 15 años y uno los veía como unos ídolos, pero nos trataban como a uno más. Te agradecen que sigas apoyando la música. Fue un aprendizaje tocar con esos monstruos".
Vivir de la música fue un sueño que observó muy lejano. "Es re-difícil. Para eso hay que salir de Paraná y apuntar donde hay mucha movida. Es más difícil que el fútbol. El objetivo de la banda era tener un ingreso y buscar un sello discográfico que financie una grabación, pero siempre lo vimos muy difícil. Fue todo a pulmón, de pegar afiches, vender entradas. Indirectamente había una idea de vivir de esto y algunos de los integrantes siguen proyectando ese anhelo, pero también apuntaba al fútbol, me tiraba más".
Abocarse a la música desde la docencia es un aspecto que descartó. "Reconozco que no sé lo suficiente para enseñar desde la parte teórica. La mayoría lo aprendí de oído. De esa manera aprendí a tocar la guitarra y el bajo para saber cómo llevar la batería en base a esos instrumento, sobre todo el bajo".

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