Fútbol
Miércoles 30 de Mayo de 2018

Arquero, goleador, guardavidas y músico

Daniel Salguero ataja en Sauce de Colón. El domingo anotó un tanto de tiro libre. Durante la temporada estival trabaja en los balnearios de la ciudad turística. También es percusionista.

El encuentro estaba igualado en dos tantos. El reloj marcaba 87 minutos cuando Sauce de Colón tenía un tiro libre a su favor. Daniel Salguero abandonó su arco para trasladarse a campo adversario. El uno se paró delante del balón. Caminó un par de pasos. Acarició el balón para enviarlo al ángulo superior de la valla. La redonda besó la red. La parcialidad local explotó al celebrar el tercer tanto en el clásico ante Ñapindá.


Su película no concluyó ahí. El film tuvo otro capítulo feliz. Segundos después de su tanto volvió a lucirse. La visita tenía la oportunidad de igualar el pleito a través de un penal. Martín Erramuspe, delantero con pasado en Atlético Paraná, remató desde los 12 pasos. Las manos de Salguero conservaron el éxito de Sauce que saltó a la cima de las posiciones del Torneo Apertura de la Liga Departamental de Colón.

Su performance repercutió en todo el territorio provincial y nacional. La trascendencia sorprendió al protagonista de esta historia. "Todavía no puedo creer la repercusión que tuvo todo esto. Pienso si es verdad que me está pasando a mí. En cualquier momento me despierto porque es algo increíble", confesó Salguero, en diálogo telefónico con Ovación.

"La hinchada siempre me hace sentir el aprecio, pero no como pasó ahora. El domingo mismo no podía usar el celular porque me llegaban constantemente notificaciones de todas las redes sociales, de WhatsApp. Nunca en la vida me había pasado algo similar. Mi número era público porque llegaban mensajes de todo el mundo, de gente que no conocía quién era. Estoy feliz de la vida con lo que me está pasando. No me alcanzan las palabras para agradecerles a todos. Esto no es solo mío, sino que es producto del esfuerzo de cada uno de mis compañeros. Sin ellos esto sería imposible. El aguante y la fe que me tienen ellos es muy importante", agregó el uno.

Nació el 30 de abril de 1988 en Capital Federal. Su madre es entrerriana, su padre mendocino. A los 6 años se radicó definitivamente en la costa del Uruguay. "Soy un colonense más", aseveró.

Dany, como lo conocen, emuló a arqueros goleadores que supieron brillar en el fútbol argentino e internacional. Lo hizo en un ambiente mucho más modesto y humilde, donde hay que salir a trabajar para adquirir los recursos económicos.

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"Soy guardavidas, pero la temporada finalizó hace un mes. Actualmente estoy trabajando en una fábrica de indumentaria deportiva. Trabajé hasta las 18. A las 20.30 voy a entrenar hasta las 22.30, 23", repasó el arquero goleador.

Terapéutico. Las aguas del río Uruguay son una de sus grandes pasiones. "Siempre digo que el fútbol y la playa son mis psicólogos. Cualquier problema que tengo lo resuelvo jugando al fútbol o en la playa. Son mis dos pasiones. No podría vivir sin eso", afirmó.

Su contacto con el río comenzó cuando estaba por celebrar sus 18 años. "Trabajé durante 10 temporadas estivales. Hubo un par de veranos que no estuve porque estuve abocado a otros trabajos y se me complicó. Siempre traté de hacer lugar y tiempo para trabajar en la playa y en otro lugar durante el resto del año, además de jugar al fútbol".

Doble función. El domingo se llenó la garganta de gol. La conquista trascendió y sorprendió a quienes no siguen el día a día de la Liga Departamental de Colón. Sin embargo Salguero tiene varias conquistas en su derrotero.

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"Es el tercero que convierto siendo arquero en Primera División. Anteriormente anoté varios goles, pero en reserva y en inferiores. También he jugado de delantero en otros clubes y en esa posición convertí varios goles de tiro libre. En Primera jugué un campeonato de nueve. También fue alternando. En reserva jugaba de delantero y atajaba en Primera", añadió el especialista de la pelota parada. "Especialista era Román (por Riquelme)", diferenció.

Pasional. Ir a la cancha es una tradición en Colón. El hincha tiene un alto sentido de pertenencia por los colores. "El fútbol acá se vive desde muy chico. Toda la familia va a la cancha. Es la vida cotidiana gira alrededor del fútbol. Ser hincha de un club acá se siente un poco más que de un club nacional porque es de tu barrio, es tu gente. Vas a la cancha, ves cómo entrenan. Los jugadores son tus vecinos. Hay un sentido de pertenencia muy grande. Mucha gente acompaña a la cancha y te siguen a muerte. El que es fanático de un club, es fanático. No hay términos medios. O sos o no sos hincha", narró.

A pulmón. Como en toda competencia amateur el esfuerzo es la principal característica de los atletas. "Esto es con sacrificio, del laburo a entrenar. Al trabajar en verano de guardavidas se me complica entrenar durante la pretemporada. Había días que no podía ir, otros que llegaba y me cambiaba en el club con la ropa del trabajo. También tuve varios años dedicado a la parte de hotelería como conserje. Ahí se me complicó porque los horarios eran rotativos, había veces que no podía entrenar, otras sí. A veces llegaba sobre la hora e iba a entrenar de zapato, traje, camisa y corbata. Me cambiaba en el banco de suplentes para salir a la cancha enseguida. Lo mismo los domingos, pidiendo permiso, cambiando horarios con los compañeros de trabajo para poder ir a jugar. Es sacrificio y ponerle mucha onda", describió.

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Bajo los parches. Salguero comenzó a transitar en una cancha de fútbol en plena adolescencia. "Mi viejo no es futbolero, no me inculcaron el deporte. Me dediqué de chico a la música", remarcó quien le dio a los parches. "Toco la batería. Estuve en una banda, pero requiere tiempo y con el fútbol y el trabajo se complica. Por eso quedó en segundo plano", aseveró quien en los parches homenajeó al Carpo. "Teníamos una banda que hacíamos covers de Pappo", recordó Dany, el arquero multifacético.

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