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Ana Gallay, la profe olímpica

Domingo 02 de Noviembre de 2014

—¿Jugaste al básquet y al fútbol antes del vóley?

—Hice de todo. Jugué fútbol, natación, básquet, todo lo que encontraba lo jugaba. Pero los deportes con pelota me gustaban más.

—¿Y cómo jugabas?

—Nunca me consideré mala en los deportes con pelota. Me llevo bien.

—¿Cómo fue la vida en Nogoyá ?

—Es mi ciudad, nací, estudié hasta la Secundaria y tengo los mejores recuerdos. Mi parte de vóley la hice en Aldea Brasilera.

—¿Y la vida de estudiante?

—La mejor vida. La verdad es la vida que más extraño. Es uno de los mejores momentos de mi vida. Tengo momentos increíbles, pero la vida de estudiante es distinta, cuando terminás empieza la vida real. Estudié en Gualeguay cuatro años y fueron inolvidables. Me llevo los mejores recuerdos y fue todo muy copado.

—¿De qué tribu eras en el profesorado de Educación Física: Churo o Huayna?

—Chura a morir.

—¿Vendías pasteles para juntar plata par viajar?

—En casa la situación económica no estaba bien cuando jugaba en Brasilera. Era en 2000 cuando estaba todo mal y toda mi familia me ayudaba para poder viajar. Vendíamos pastelitos para juntar plata. También tenía un montón de despensas y comercios que creían que era atleta porque salía con una remera con los loguitos de cada comercio y corría por todo Nogoyá. Hacía 12 kilómetros por día.

—¿Cómo se dio lo del beach?

—Conozco el beach por un curso de árbitro de beach. Fui a arbitrar y a hinchar las pelotas. En 2011 cuando surge el Enard lo empecé a hacer de una manera más profesional.

—¿Cuál fue tu primer sueldo como profesional en el vóley y en qué lo gastaste?

—Mi primer sueldo fue como docente. Soy una persona que ahorra mucho, capaz porque me costó mucho. Arranqué a trabajar en una moto que me la regaló mi papá y tenía dos trabajos. Uno en Hernández que queda a 25 kilómetros y el otro en Crucesitas Octava que queda a 70 kilómetros por tierra. Me hacía más de mil kilómetros por semana.

—¿Todos los días te ibas en moto, invierno y verano?

—Sí. En realidad no lo volvería a hacer en mi vida. Cuando trabajaba en invierno salía a las 6.30 de casa porque entraba a las 8. El campo parecía todo nevado por la helada y cuando parecía que me iba a agarrar una hipotermia por el frío le sacaba el cambio a la moto y empezaba a correr con la moto al lado como un kilómetro hasta que transpiraba.

—¿Y la moto?

—Corría con la moto a cuestas, ja ja ja. Mi sueldo fue para ahorrar y comprarme un auto. A los ocho meses lo pude hacer.

—¿Un triunfo?

—Tengo muchos, pero recuerdo tres. En Colonia Ensayo jugamos una semifinal con San José y fue un 3-2 muy peleado. Y en cuanto al beach fue el clasificatorio a los Juegos Olímpicos contra Uruguay y el año pasado con Geo (Georgina Klug su compañera). Fue por el primer circuito mundial. Estábamos jugando la qualy con Italia, perdíamos 14-11 y quedábamos afuera y ganamos 28-26. Entramos al cuadro principal por primera vez. Desde ahí no quedamos más afuera.

—¿Cómo fue la estadía en la villa olímpica de Londres?

—La estadía fue diferente a todo. Estábamos en un departamento de un edificio de Argentina. Dormíamos con una chica de nado sincronizado y la entrenadora y después con una gimnasta y su entrenadora. Dormían en el living, así que estábamos amontonadas. Pero estuvo rebueno. Recuerdo que en la villa había un restaurante gigante donde había comida, asiática, africana, europea, americana y ahí la vimos a Serena Williams. Uhh dijimos todos cuando la vimos.

—¿Qué deportista te cruzaste que no lo podías creer?

—Me crucé con Del Potro y Ginóbili y fue increíble. Me saqué fotos, quería charlar sobre sus vidas.

—¿De qué equipo sos hincha?

—De Boca.

—¿Un lugar inolvidable?

—Las islas Phi Phi en Tailandia. Increíble, ja. Estábamos jugando y como nunca tuvimos dos días para un vuelo y nos sacamos un pasaje en barco y nos fuimos a conocerlo. Poné islas Phi Phi en la compu que no lo vas a poder creer.

—¿Qué lugar te gustaría conocer?

—Roma y África. Me gustaría hacer un viaje con mi marido y por placer. Con el deporte tuve la suerte de conocer mucho.

—¿Un lugar para vivir?

—Me gusta Mar del Plata, donde vivo hace dos años. Pero la verdad que me gustaría vivir más cerca de mis afectos. El día de mañana me encantaría vivir en Nogoyá. Espero que crezca y el día de mañana ser entrenadora.

—¿Qué hacés en los momentos libres?

—Paso de un extremo al otro. Soy muy hiperactiva en la cancha y tranquila afuera. Me gusta mirar tele y escuchar música.

—¿Una comida?

—El pollo relleno con ensaladas varias.

—¿Una salida?

—Me gusta ir a pescar, en lancha y en el río.

—¿Sos de encarnar?

—No, eso lo hace Eduardo. Yo tiro la caña y espero. Me encanta.

—¿Qué música te gusta?

—Depende el lugar. Cuando estoy sola me gusta la música lenta y en grupo la movida. En Entre Ríos escucho cumbia para moverme, ja.

—¿Un programa de televisión?

—Las novelas. Me gustan las románticas.

—¿Y tenés tiempo?

—Sí. Cuando estaba en Europa miraba las novelas en la tablet por youtube. Geo no lo podía creer.

—¿Una bebida?

—Me gusta la cerveza. No tomo mucho, pero un vasito no le hace mal a nadie.

—¿Qué te hubiese gustado ser de no haber sido jugadora de beach volley y profe?

—Entrenadora, pero no vale es lo mismo. Me gustaba la Arquitectura.

—¿Qué te gustaría leer en el diario de mañana?

—Gallay-Klug llegan a la final, ja. Ese es nuestro objetivo.

 

Bonus track tecno.

—¿Cuál es el contacto más groso que tenés en el celular?

—Y... algún político.

—¿Cuál es tu foto cholula?

—Con Del Potro y Ginóbili. Con los dos juntos.

—¿De quién te gustaría tener el celular?

—De la Presidenta, ja.

 

Una chica luchadora y talentosa

Ana Gallay nació en Nogoyá el 16 de enero de 1986. Comenzó a jugar al vóley en Aldea Brasilera. Luego de terminar la Secundaria, se fue a estudiar Educación Física a Gualeguay y luego volvió a Nogoyá a trabajar. Lo hizo como docente. En 2007 comenzó a jugar beach, pero solo en el verano.

En 2011 comenzó a jugar a un gran nivel y logró la clasificación a los Juegos Olímpicos. Juegos Olímpicos de Londres 2012, a los que accedió luego de vencer en siete de los ocho encuentros que disputaron en la Continental Cup. A partir de allí se convirtió en jugadora profesional y participa del circuito con un gran nivel. A tal punto que ingresó en todos los torneos. Está casada con Eduardo y vive en Mar del Plata, aunque su deseo es regresar a Nogoyá donde se encuentra su familia.

 

 

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