Ovacion
Sábado 13 de Octubre de 2018

Álvaro Barattero, el héroe de la semana

Al jugador de Don Bosco le tocó vivir una situación dramática y con sus conocimientos le salvó la vida a una beba que se estaba ahogando. "Cuando la escuché llorar se me puso la piel de gallina", expresó.

En el momento justo, en el lugar indicado. En ocasiones, a uno le toca vivir momentos que te dejan marcados para siempre. Ya sean positivos o negativos, en eso uno no puede elegir. Si así fuese, siempre nuestra elección iría para el lado de las cosas buenas. Hace unos días, algo de esto le pasó a Álvaro Barattero, un jugador de futsal y estudiante de Medicina de Paraná que no dudó y se puso el traje de héroe. La escena era dramática. Una beba de apenas unos meses de vida se estaba muriendo por un ahogamiento. En ese momento, los gritos de sus padres se hicieron escuchar en el gimnasio del club Olimpia, donde se enfrentaban Don Bosco y Aatra por el torneo local. La desesperación ganó espacio porque le pequeña Leila se moría. Todos querían ayudar, pero nadie sabía qué hacer. Algunos aportaron ideas erróneas, propias del nerviosismo que se genera ante situaciones límites.
En ese momento entró en escena Álvaro, quien al igual que todos los jugadores, ya había dejado la cancha para interiorizarse de la situación. Sus conocimientos (estudia el 5º año de Medicina) le permitieron animarse a realizar un acto que sencillamente le iba a salvar la vida a la bebé. Parece sencillo contarlo, pero en el momento, el jugador Salesiano tuvo muchas dudas.
"Estaba muy asustado cuando vi todo, los gritos eran desesperantes", contó en el programa Ahí vamos, que se emite por la 97.1 La Red Paraná. Como cualquier persona, Álvaro reconoció que el miedo fue la primera sensación que tuvo.
"Después traté de tranquilizarme y me dije... 'vos sabés lo que tenés que hacer'. Fui y hablé con los padres. Les dije que me la den, que confiaran en mí. Sé que no es fácil, pero ante la desesperación no tuvieron otra opción", agregó.
El panorama con el que se encontró Barattero era desalentador. La pequeña estaba en un proceso de broncoaspiración que necesitaba una urgente intervención.
"Toda la atención estaba en el hall del club, así que frenaron el partido. Salté la valla y cuando fui encontré a esta pequeña que estaba muy cianótica, azul y flácida. Era como agarrar un trapo, no tenía tono muscular y el estado de conciencia era nulo. Estaban todos a los gritos, traté de tranquilizarme y pensar lo que había pasado. Me dijeron que la mamá estaba dándole la teta entonces deduje que se había ahogado", explicó.
"Cuando me decidí a ayudar y luego de hacer un diagnóstico rápido, le apliqué la maniobra de Heimlich, en este caso aplicado a una beba de pocos meses de vida", agregó.
No todos saben cómo se hace una compresión abdominal ante un ahogamiento. Álvaro explicó lo que hizo: "La puse boca abajo en mi antebrazo, que estaba apoyado sobre el muslo. Luego comencé a darle golpes secos entre los omóplatos con el talón de la mano. Una vez que completé el ciclo, que son cinco golpes, la di vuelta y con el dedo índice y mayor hice compresión sobre el pecho. Después repetí la acción y en cuatro o cinco ciclos reaccionó. Se largó a llorar y ahí todos sentimos un alivio enorme".
Más allá de los detalles técnicos, Álvaro expresó que la maniobra de Heimlich es algo que todos deberíamos aprender.
"Me ayudó para sacarme de este apuro y no es la primera vez. Una vez me pasó algo similar con un compañero cuando estábamos en Corrientes. Estaría bueno que se enseñe esta maniobra en las escuelas, son sencillas de aprender y puede salvar una vida", señaló.
Luego la charla derivó en lo que pasó cuando Leila reaccionó y no dudó en decir que "fue algo único".
"Fue una sensación muy rara. Cuando la escuché llorar se me puso la piel de gallina, no sabía si llorar o reírme. Después fuimos al hospital rápidamente para que los padres se quedaran tranquilos", dijo.
Después contó cuál fue la reacción de los padres: "Estaban súper contentos, el papá me buscó en el hospital, me abrazó y hablamos mucho. Luego tuve que volver a completar el partido y por suerte ganamos (risas)".
Con el pasar de las horas y un poco más tranquilo, reconoció que recién pudo reflexionar en lo que había hecho durante la noche. Una vez que se acostó.
"Con la adrenalina encima no pensé mucho. Pero cuando ya estaba en casa y en mi cama reaccioné y caí. Y en mis pensamientos me dije: 'estoy bien encaminado, lo que elegí realmente me gusta y es mi vocación'. Lo hablé con mis viejos después y coincidieron conmigo. Ellos, al igual que otros familiares, me felicitaron y están re contentos por lo que hice", sostuvo.
Como para no estarlo. Su hijo le dio una nueva oportunidad a una pequeña. Estuvo en el momento justo y en el lugar indicado. Por eso es nuestro héroe de la semana.

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