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Agustín Fontana volvió a la competencia de alto rendimiento

A los 19 años se recuperó de una lesión en la rodilla derecha y en la cuarta fecha de la Copa Argentina consiguió el tercer lugar del podio. Estudia Derecho en la UCA y entrena en el Náutico.

Sábado 13 de Abril de 2019

Agustín Fontana llegó a la hora señalada para la nota manejando su auto que estacionó a la sombra de los árboles que rodean el espacio de la Escuela Fly Wakeboard en el Club Náutico Paraná.
Tiene 19 años y cursa el tercer año de Derecho en la Universidad Católica Argentica (UCA) cuyo edificio se encuentra en el microcentro paranaense. Espera hacerse el tiempo necesario para entrenar en el gimnasio pero calcula que recién podrá en el invierno.

Sabe que estar bien físicamente es muy importante para recobrar el lugar de privilegio que ocupó en la elite del wakeboard argentino. Por lo pronto, el primer fin de semana de abril, consiguió el tercer puesto en Open, la categoría más importante de la cuarta fecha de la Copa Argentina de Wakeboard que se desarrolló en El Pimpollal, una isla rosarina, sobre el Paraná Viejo.


El miércoles se encontró con el profesor Renato Buscema que también fue puntual para bajar la lancha aunque pidió un par de minutos para comer una suculenta ensalada fresca antes de partir rumbo a la sesión de entrenamiento que fue armada para lograr las fotos que ilustran esta nota.

Subimos los cuatro a la lancha: Renato al mando de la embarcación, Agustín que disfrutó un rato del solcito otoñal acostado en la popa, el reportero gráfico y este cronista, que además realizó las transmisiones en vivo vía Facebook.

De repente, se levantó un viento cruzado que picó el río y la práctica se trasladó al "Tiradero Viejo", un brazo del Paraná pero sobre la costa santafesina. Una vez en el curso de agua, que estaba mucho más calmo que el río abierto, Agustín se colocó la fijación en la rodilla derecha y en un par de segundos ya estaba con la botas puestas y la tabla lista.

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Renato aceleró la lancha para generar la ola justa y en la primera pasada el deportista nacido en Diamante mostró que ya está recuperado y ahora lo que falta es conocer cuál será su techo competitivo.

Después de bajar algunos trucos altos y complejos, perdió el manillar y se fue al agua. Salió rápido en la segunda pasada, comenzó a volar y para agarrar mayor velocidad se abrió pegado a la isla y desde ahí cortaba para saltar la ola de la Malibú.

En una de esas acciones cayó en seco al agua y el fotógrafo advirtió que algo extraño lo había frenado. Cuando volvimos a buscarlo, Agus seguía en el agua tratando de sacarse la tanza que se le enredó en el brazo izquierdo con un anzuelo enorme. Los pescadores dejan tramperos en las ramas de los árboles pero esta vez la víctima fue el wakeboarder. Quizás tenga que ver con que el calor de otoño estiró la temporada para esquiar y los pescadores, sin saber, colocaron los anzuelos que se volvieron muy peligrosos.

Otra vez arriba de la lancha, se pegó la herida con La Gotita y decidió tomar el volante para conducir la sesión del profe Renato Buscema. Sonriente, suspiró fuerte, miró al cielo como pidiendo una explicación y se fue olvidando del pequeño accidente que alcanzó para terminar con el día de entrenamiento porque, por un ratito, perdió la sensibilidad en el brazo.

Retornamos al pontón de la escuela de wakeboard en el Club Náutico, saludó a sus colegas que también aprovecharon el veranito cerca del agua y accedió a la entrevista con Ovación. La idea era saber cómo se siente después de la lesión que lo marginó de la alta competencia.
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Recuperación
Agustín Fontana estaba representando al país en el II Campeonato Latinoamericano y el II Panamericano de Wakeboard que se realizó en Bogotá hace casi dos años entre el 9 y el 15 de octubre en las instalaciones del Club Los Lagartos.

En aquel 2017 era parte del equipo argentino que trabaja bajo la órbita del Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Enard) y ya tenía como principales patrocinadores a la marca de tablas Ronix y a la tradicional firma multinacional de indumentaria y trajes para la práctica de deportes en el agua, Rip Curl.

Dos días antes de que comenzara la competencia, estaba probando la ola en un lago que estaba picado por diferentes razones. Sentado en un sillón bajo los árboles de la Fly recordó que bajó el truco en la zona plana del agua pero con la pierna estirada y enseguida sintió el dolor en la rodilla. La pierna "se me fue para atrás" y sintió el dolor enseguida. Se había cortado el ligamento cruzado de la rodilla derecha. En realidad la confirmación llegó después que, junto con Renato el entrenador del equipo nacional, consiguieran que le practicaran una resonancia. El resultado fue confirmado, a la distancia, por los médicos del Enard en Argentina.

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"Igual me puse hielo durante tres días seguidos y ya podía mover la pierna. Intenté competir pero me dolía mucho, ya estaba cortado el ligamento", rememoró por estos días cuando volvió a disfrutar de estar en el río, un lugar que le transmite tranquilidad, paz.

Cuando regresó al país, se operó en diciembre, le colocaron dos clavos y 2018 lo arrancó con la idea de que se tenía que recuperar. Mucho gimnasio con Nael Bergara, una especialista en el entrenamiento físico para los deportes de tablas, y trabajó en el fortalecimiento mental para saber que podía volver.

En julio comenzó a entrenar fuerte y con cierta tranquilidad encaró las primeras competencias. Si bien nunca midió la altura que alcanza de manera oficial, calcula que vuela uno dos metros por arriba del agua y al caer la lancha continúa a unos 32 kilómetros por hora.

Es un deporte de acción, bastante individual pero que como está dentro del sistema del Enard también se compite en equipo. Agustín dice que le gusta la idea de representar al país aunque lo que más lo llena es que su familia: mamá Marina, papá Carlos, sus tres hermanas y su novia Barby lo acompañan en los campeonatos. "Mi familia me apoya desde que tenía 8 años, cuando comencé, estamos todos acostumbrados a vivir cerca del deporte", reflexionó a una semana de terminar la temporada oficial de competencias en Argentina.

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Practicó boxeo y le gustó mucho el básquet de chico, aunque sin engancharse demasiado, pero si le preguntan, hoy elige de nuevo el wakeboard aunque reconoce que busca estar cerca de la perfección y esa actitud algunas veces lo lleva a enojarse con él mismo.

Cuenta que su truco favorito es el mortal para atrás con un backside 180° que en el medio tiene un grab (es decir que agarra la tabla). Para lo que resta del año, por ahora, tiene proyectado profundizar los estudios tratar de mejorar su nivel "pero sin metas" y hacerse un lugar para volver al gimnasio.

Nada mal para un chico que conoció lo que es estar en las alturas y bajar por la tristeza de una lesión la cual ya olvido.

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