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A ocho años del descenso de River

El 26 de junio de 2011, el Millonario cayó en la Promoción ante Belgrano y perdió la categoría por primera y única vez en su historia.

Miércoles 26 de Junio de 2019

Hace ocho años, lo que parecía imposible en el fútbol argentino sucedió. Belgrano hizo historia en el Monumental y mandó a River a la B Nacional tras igualar 1-1 en el Monumental y hacer valer la ventaja del 2-0 de la ida de la Promoción en Córdoba. El 26 de junio de 2011 quedó para siempre en los libros.

El Pirata se había puesto en una muy buena posición al ganar el 22 de junio en Barrio Alberdi con los goles de César Mansanelli, de penal, y del Picante Pereyra. Aquella noche, en un clima muy caliente, el equipo de Juan José López empezaba a sentenciar su suerte y perdía a Adalberto Román, Paulo Ferrari y Matías Almeyda para la revancha.

Por eso, el día que River se jugó su permanencia en la Primera División, los 11 que salieron a la cancha fueron una inédita improvisación de JJ, con un 3-5-2 que tuvo a Carlos Arano como doble volante central.

Así y todo, el Millonario había arrancado bien y a los cinco minutos ya había descontado a través de Mariano Pavone. El Monumental creía que la pesadilla podía terminarse ese 26 de junio, pero no fue así. 20 minutos después del 1-0, Sergio Pezotta, el árbitro del encuentro, omitió un clarísimo penal de Claudio Pérez a Leandro Caruso y, de a poco, el ánimo cambió en Núñez.

El descanso llegó con River a un gol de la salvación, pero con Belgrano con la ambición intacta de dar el golpe y volver a Primera. Cuando corría el cuarto de hora del complemento y el equipo de JJ López se desdibujaba de a poco en busca del segundo, Guillermo Farré aprovechó una desatención en defensa y anotó el gol más doloroso en la historia del Millonario.

Ese 1-1 fue la sentencia prematura. El encuentro siguió y River tuvo oportunidades de descontar. Incluso contó con un penal, que Olave le desvió a Mariano Pavone a los 24 minutos. Desde entonces, el Monumental se convirtió en un cúmulo de angustia y tristeza, pero que en un rincón celeste se teñía de gloria.

Pezotta debió suspender el encuentro a apenas un puñado minutos del final y sentenció el descenso de River a la B Nacional y la inmensa e inolvidable hazaña de Belgrano. Comenzaba entonces una aventura inédita en la historia del Millonario, que debió embarrarse en las canchas del ascenso antes de volver un año después y, de a poco, construir el presente que lo tiene como el rey de América.

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