Martes 27 de Mayo de 2014
Hay barrios en Paraná cuyas calles aún no tienen nombre. Pasa por ejemplo en Capibá, en el del Sindicato de Comercio, en Anacleto Medina, toda una zona de Bajada Grande y la lista sigue. Si se toma el listado de vecinales de la ciudad, al menos nueve de ellas tienen arterias numeradas. En la capital provincial no hay certezas de la cantidad que se encuentran en estas condiciones, pero sí hay una comisión de la Municipalidad que debe tratar el tema y que según se afirmó, se reunirá en la semana.
El casco céntrico de la ciudad está prácticamente cubierto, pero hay calles nuevas como aquella que se denominará Héroes y Mártires del 9 de Junio, ubicada en la Costanera, que nace en avenida Laurencena y cruza una de las plazoletas del Parque Urquiza, tal como se consignó ayer.
Pero si se sale del centro, comienzan a encontrarse numerosas calles que solo llevan un número o simplemente no se llaman de ninguna manera.
Juan Manuel Huss, concejal de Paraná, es el titular de la Comisión de Nomenclatura y la integra junto a otros ediles. Sobre el tema, dijo a UNO: “El casco céntrico, salvo algunos espacios, está cubierto. Después no hay datos precisos. Hay barrios antiguos que no tienen nombradas sus calles. En la zona de la Toma Nueva hay muchísimas así y está cubierto en un 50%. En Bajada Grande tampoco tienen nombres todas las calles. Antes se denominaban por números y a lo mejor vivía una sola persona, pero ahora crecieron y siguen igual”.
Hay barrios como en Capibá donde todas las calles perpendiculares a Lisandro de la Torre solo llevan numeración; hace ocho años que se designaron así y nunca más se les puso un nombre. En el barrio del Sindicato de Comercio hace por lo menos seis años están situación similar.
“La idea es avanzar en el nombramiento de calles que sean representativos para cada zona. Hay una que estamos trabajando en el barrio 33 Orientales y no es de la periferia de la ciudad. De ahí se acercó la comisión vecinal para solicitarnos un nombramiento. Quieren ponerle el nombre de una vecina. Es para empezar a darle raigambre local”, destacó Huss.
Señaló como otro ejemplo al Barrio 41 Viviendas y agregó: “En Anacleto Medina hay muchas calles en esas condiciones y en toda la zona sur de Paraná faltan nombres, algunas son cortadas o tienen una extensión de dos o tres cuadras”.
El nombre de una calle no solo es necesario para la ubicación de una vivienda, también hace a la identidad del lugar donde se vive. De alguna manera, siempre se trata de saber quién era o qué ocurrió en tal fecha que se menciona en el cartel del lugar donde se vive.
Cuando se abre una calle, Catastro le asigna un número pero luego debe ser resolución de esa Comisión de Nomenclatura la que proponga su denominación y hay todo un procedimiento. Según contó Huss, esta semana reunirá a los integrantes de esa comisión para comenzar a trabajar en estos temas y avanzar en zonas que aún esperan.
Comisión
Hay dos procedimientos distintos: uno para nombrar a una calle y el otro para cambiar su nombre.
Hasta el año pasado, la ordenanza establecía que era una Comisión Asesora –que se denominaba de Notables– la que recomendaba o no, que se ponga un determinado nombre a propuesta de concejales y de la comunidad. “Hay calles que se cambiaron de nombre como Alameda de la Federación a Rivadavia y que luego se restituyó. Esto tiene una connotación. Representa la ideología política de la época en que se determina”, señaló Juan Manuel Huss de la Comisión de Nomenclatura. Para cambiar un nombre se necesita el acuerdo del 50% de los frentistas y así se habilita la discusión parlamentaria.
Aspectos nuevos de la ordenanza
La ordenanza que establecía el procedimiento para ponerle nombre a una calle se había sancionado a principio de la década del 90 y recientemente fue modificada. Ahora es el Concejo Deliberante quien decide mediante la Comisión de Nomenclatura.
Antes, para nomenclar una calle con el nombre de alguien fallecido debían pasar cinco años de la muerte. Recién cumplido ese lapso se daba inicio la proceso de nombramiento.
“Se dan situaciones de calles que hacen referencia a la misma persona como Deán J. Álvarez, que es lo mismo que Cura Álvarez y Padre Álvarez. Eso ha venido con una tradición”, destacó Huss.
Ahora por ejemplo, en la nomenclatura de una calle puede usarse el nombre de una persona viva, como ocurrió con Su Santidad Francisco. Debe ser un ciudadano destacado que no haya participado de un gobierno de facto, ni condenado por delitos de lesa humanidad. “Esta semana nos empezaremos a juntar”, remató Huss.