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Según la Fiscalía hay abrumadoras pruebas sobre el poder del líder narco

Joaquín Guzmán enfrenta varios cargos de tráfico de drogas y asesinato que podrían significar cadena perpetua. En su defensa argumentarán hoy.

Miércoles 30 de Enero de 2019

Nueva York — Una fiscal estadounidense dijo ayer al jurado en el juicio a Joaquín El Chapo Guzmán que hay abrumadoras pruebas que demuestran que el narcotraficante mexicano fue un sanguinario líder del cartel de Sinaloa que se dedicó a traficar toneladas de cocaína desde México a Estados Unidos durante décadas.
La fiscal Andrea Goldbarg inició sus argumentos de cierre hablando de pie a los 12 miembros del jurado para convencerles de que Guzmán no era un simple empleado del cartel, sino que fue uno de sus principales jefes durante años y que usó la violencia y promovió la corrupción en su posición de poder.
Durante su monólogo en la corte federal de Brooklyn hizo al jurado escuchar conversaciones telefónicas entre Guzmán y trabajadores suyos en las que "El Chapo" les da órdenes. Las conversaciones ya fueron escuchadas durante el juicio, que se encuentra en su onceava semana. También repasó mensajes de texto y un video en que se ve al acusado interrogando a un rival arrodillado y atado a un poste. "El acusado daba las órdenes y estas se cumplían", dijo Goldbarg. La fiscal inició su discurso de cierre con una escena de la que también se había hablado en el juicio: Guzmán disparando y después ordenando que se lanzara a una hoguera a dos miembros del cartel rival de los Zetas.
"El Chapo" enfrenta varios cargos de tráfico de drogas y asesinato que podrían significar cadena perpetua. Su equipo de defensa, que ofrecerá sus argumentos de cierre el jueves, asegura que las acusaciones son falsas.
Goldbarg explicó muchas de las violaciones que contiene cada uno de los diez cargos que enfrenta El Chapo. Para demostrar que Guzmán es culpable recordó al jurado detalles sobre cargamentos de droga, incautaciones y métodos de transporte de la cocaína, armando así el rompecabezas que ha sido el juicio y poniéndolo en contexto.
La fiscal dijo que de los 14 cooperantes que testificaron en el juicio, 11 dijeron que cumplían las órdenes de Guzmán. En un momento dado, Goldbarg preguntó en la sala qué persona normal en este mundo tiene un ejército de pistoleros para matar a sus enemigos, además de túneles conectados a la bañera de su casa y túneles de una milla de longitud para escapar de prisión. "Usen su sentido común", dijo Goldbarg. Se espera que hoy jueves los abogados de Guzmán ofrezcan sus argumentos de cierre.

La culpa de Estados Unidos
La triología épica de Don Winslow sobre la guerra más larga de Estados Unidos el autor del libro no alude a la intervención en Afganistán. Se refiere a la guerra contra las drogas, que lleva 50 años y sigue su curso. Si bien Winslow optó por hacer un relato de ficción, se pasó los últimos 20 años investigando el tema a ambos lados de la frontera. "Cuanto más sabía, más me irritaba", dice en la introducción del libro, publicado por la editorial William Morrow.
Art Keller, el violento agente encubierto de la Administración de Control de Drogas, regresa ahora como el improbable director de esa agencia. Estaba renuente a aceptar el cargo, pero lo hizo porque llegó a la conclusión de que todos sus esfuerzos hasta el momento habían sido en vano. "Estás en el Río Grande (Bravo, en México) con una escoba... tratando de barrer toda la heroína que llega mientras los multimillonarios trasladan sus operaciones y puestos de trabajo al exterior, cerrando fábricas y ciudades, matando sueños y esperanzas, causando dolor. Y te dicen que contengas la epidemia de heroína". Los opiáceos, lo sabe, "son una respuesta al dolor... ¿La diferencia entre el administrador de un fondo de alto riesgo y el capo de un cartel? La Escuela de Negocios Wharton".
Keller decide abordar el problema desde otra perspectiva, tratando de desenmascarar y castigar a poderosas figuras estadounidenses que se benefician de la venta de drogas. Se concentra en un banco que lava decenas de millones de dólares de los carteles invirtiendo en propiedades de Nueva York. Entre quienes se benefician del lavado de ese dinero sucio figura nada menos que el presidente electo de estados Unidos, a quien Winslow llama Dennison, un personaje claramente inspirado en Donald Trump.
También regresan otros personajes de los dos primeros libros y aparecen algunos nuevos en una novela con media docena de historias secundarias que van desde las peleas entre los carteles hasta las penurias de los menores guatemaltecos que piden asilo en Estados Unidos y los adictos que tratan de conseguir dinero para comprar drogas. La novela presenta torturas, asesinatos, grandes matanzas, sobornos de policías, encarcelamientos masivos y corrupción política desde Guatemala hasta Washington. Al final, Winslow hace decir al protagonista cosas que dejan bien en claro lo que piensa después de investigar el mundo de las drogas por años:
"Dado que las drogas son ilegales, les damos 60.000 millones de dólares al año a los sociópatas de los carteles, dinero con que se compra a policías y a políticos, y se compran las armas que matan a cientos de miles de personas sin solución a la vista. El problema de 'las drogas de México' no es un problema de drogas de México. Es un problema de drogas de Estados Unidos. Nosotros las compramos. Sin compradores, no hay vendedores".




La actriz Kate Del Castillo nunca fue citada a dar su declaración

Kate del Castillo dijo que se siente aliviada de no haber sido llamada a testificar en el juicio del narcotraficante mexicano Joaquín El Chapo Guzmán, que se lleva a cabo en Nueva York.
Pero señaló que no se arrepiente de haber organizado una reunión entre Guzmán y Sean Penn en 2015, aunque las repercusiones provocaron que no pudiera visitar y trabajar en su natal México por más de tres años.
Tuvo que grabar la secuela de su telenovela "La Reina del Sur" de 2011 fuera del país, y una doble filmó sus escenas situadas en México, comentó en una reunión de críticos de televisión. La actriz dijo que finalmente pudo regresar a su país la Navidad pasada, pero comentó que tuvo una experiencia inquietante a su llegada, cuando el uso de su pasaporte mexicano activó una alarma. Del Castillo, quien cuenta también con ciudadanía estadounidense, dijo que pudo haber entregado su pasaporte de Estados unidos para entrar a México pero que insistió en usar el documento de su país de origen. "Me impactó", dijo, y agregó que estuvo detenida por 20 minutos mientras los funcionarios iban y venían a toda prisa. Relató que en ese momento solo pensaba: "Oh Dios, me van a arrestar ahora mismo o me van a regresar a Estados Unidos". Cuando la dejaron irse, disfrutó visitar a sus padres. "Dormí en medio de ellos... Necesitaba eso. Soy una mujer de 46 años, pero sentí que tenía 7", dijo.
En 2017, Del Castillo presentó una denuncia de derechos humanos en la que alegó que no pudo viajar a México por cuestiones de trabajo porque sus comunicaciones con Guzmán estaban bajo investigación.
En diciembre, anunció que demandaría a exfuncionarios mexicanos por 60 millones de dólares por daños morales y materiales.

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