“Por el momento estoy a favor de mantener el celibato”
Bergoglio se manifestó en Facebook sobre uno de los temas más controvertidos de la Iglesia católica. Mencionó el caso de Lugo y dijo que es “un tipo brillante” que “fue honesto” al renunciar.

Lunes 18 de Marzo de 2013

Jorge Bergoglio se explayó en la cuenta oficial de sobre su opinión con relación al celibato de los sacerdotes. Al respeto dijo que “por el momento” está “a favor de mantener el celibato”, pero aclaró que el tema “se puede cambiar”.

“La tradición tiene peso y validez. Los ministros católicos han elegido el celibato. Hasta el 1.100 era optativo. En Oriente se siguió la tradición no celibataria, como opción personal y en occidente todo lo contrario. Es una cuestión de disciplina, no de fe. Se puede cambiar”, sostuvo en el texto publicado en italiano.

“A nivel personal, no me ha pasado por la cabeza la idea de casarme, pero hay otros casos como el del presidente de Paraguay Fernando Lugo, un tipo brillante. Cuando era obispo tuvo una caída y renunció a la diócesis. Fue honesto en esa decisión”, afirmó.

En un escrito que comienza refiriendo a su experiencia personal con una muchacha cuando era seminarista, definió: “Si, hipotéticamente, el catolicismo occidental reviera el tema del celibato, creo que lo haría por razones culturales (como en Oriente), no tanto como opción universal. Por el momento estoy a favor de mantener el celibato, con los pro y los contras que implica, porque son diez siglos de experiencias positivas más que errores”.

El texto completo


Cuando era seminarista me enamoré de una muchacha que conocí en el casamiento de un tío.

Quedé sorprendido por su belleza y su luz intelectual y me quedé confundido y me giraba la cabeza.

Cuando regresé al seminario después del casamiento no logré rezar por una semana porque cuando me disponía a hacerlo en mi cabeza aparecía la imagen de la muchacha. Debía volver a pensar qué hacía. Era libre todavía porque era seminarista, podía regresar a casa y adiós a todo.

Tuve que repensar mi elección y elegí de nuevo (o me dejé elegir de nuevo) el camino religioso.

Sería anormal si no ocurriesen cosas por el estilo. Cuando ocurren es necesario reubicarse. Es necesario ver si se vuelve a hacer la misma elección o se dice: “No, esto que estoy sintiendo es muy bello, tengo miedo de no seguir siendo fiel a mi compromiso, dejo el seminario”.

Cuando sucede una cosa así a un seminarista, lo ayudo a irse en paz, a ser un buen cristiano y no un mal sacerdote. En la Iglesia occidental a la que pertenezco, los sacerdotes no pueden casarse como en las iglesias católicas bizantina, ucraniana, rusa o griega. En éstas, los sacerdotes pueden casarse, los obispos no, deben ser célibes. Son buenísimos sacerdotes. A veces dicen que tienen una mujer en casa pero no se dieron cuenta del hecho de que también tienen una suegra.

En el catolicismo occidental, el tema se afronta bajo el impulso de algunas organizaciones. Pero ahora si se mantiene la disciplina del celibato.

Hay quien dice, con un cierto pragmatismo, que estamos “perdiendo mano de obra”. Si, hipotéticamente, el catolicismo occidental reviera el tema del celibato, creo que lo haría por razones culturales (como en Oriente), no tanto como opción universal. Por el momento estoy a favor de mantener el celibato, con los pro y los contras que implica, porque son diez siglos de experiencias positivas más que errores. O sea que sucede y después se conocen los escándalos.

La tradición tiene peso y validez. Los ministros católicos han elegido el celibato. Hasta el 1.100 era optativo. En Oriente se siguió la tradición no celibataria, como opción personal y en occidente todo lo contrario. Es una cuestión de disciplina, no de fe. Se puede cambiar.

A nivel personal, no me ha pasado por la cabeza la idea de casarme, pero hay otros casos como el del presidente de Paraguay Fernando Lugo, un tipo brillante. Cuando era obispo tuvo una caída y renunció a la diócesis. Fue honesto en esa decisión. A veces hay sacerdotes que caen en esto. Si uno de ellos viene y me dice que embarazó una mujer, lo escucho, busco que tenga paz y poco a poco lo hago darse cuenta que el derecho natural precede su derecho como sacerdote. Debe dejar el ministerio y hacerse cargo del hijo, aunque no decida casarse con esa mujer porque ese niño tiene derecho de tener una madre y el rostro de un padre.

Me comprometo a ocuparme de todos los documentos en Roma pero debe dejar todo. Ahora si un sacerdote me dice que tuvo una caída lo ayudo a corregirse. Hay algunos que lo hacen y otros que no. Algunos, ni siquiera se lo dicen al obispo.

Traducción del italiano: Liliana Bonarrigo