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Murió la jóven enferma terminal que pidió la eutanasia

Brittany Maynard tenía 29 años y protagonizó una campaña de concientización sobre “muerte digna” que tuvo alcance mundial. Si bien en el último tiempo tuvo dudas, finalmente puso fin a su vida.

Lunes 03 de Noviembre de 2014

Brittany Maynard, la joven de 29 años que padecía un cáncer de cerebro terminal y quería llevar a cabo un suicidio asistido falleció ayer, luego de realizar una campaña de concientización sobre “muerte digna” que tuvo alcance mundial. 

La noticia aunque esperable, no dejó de conmover a aquellos que siguieron su historia. La polémica decisión de suicidarse ratificó su posición junto a la de aquellos que abogan por la posibilidad de decidir cuándo poner fin a su propia vida cuando la medicina se queda sin posibilidades ante una enfermedad. 
 
En un primer momento, la fecha elegida por Brittany, afectada por un cáncer de cerebro terminal, para su suicidio asistido era anteayer. Finalmente, la mujer decidió esperar un día y puso fin a su vida
ayer.
 
Su enfermedad no sólo había dinamitado todos sus sueños y sus proyectos sino que empezó a causarle sufrimientos físicos y ataques epilépticos. Por eso había tomado esta decisión y la había anunciado por las redes sociales, lo que generó gran conmoción entre millones de personas que reaccionaron pidiéndole que revise su postura. 
 
Ella había explicado que elegía el suicidio asistido para anticiparse a la degradación. Sus palabras reavivaron el debate sobre la potestad del fin de la vida. En la página web de la fundación que había creado para instalar un debate sobre la eutanasia, fue publicado un obituario anoche, que empieza con una frase conmovedora: “Un día tu vida entera aparecerá ante tus ojos, asegurate de que valga la pena verla”, dice. 
 
En el texto se la describe como una persona generosa y compasiva y eutanasia y polémica . Brittany Maynard en San Francisco, con su perro Charlie. se expresan palabras de agradecimiento
que ella dejó indicadas antes de morir.
 
La información fue confirmada vía mail por Sean Crowly, de la organización Compassion and Choices, que la asistió en el tramo final de la difícil decisión que había tomado.
 
La semana pasada, Brittany había cumplido uno de sus últimos deseos: conocer el Gran Cañón junto a su familia. Fue uno de los tantos viajes que llevó a cabo desde que conoció la noticia de su enfermedad, a principios de año. Luego de que un doctor le dijera que “probablemente no podría mantenerse siquiera parada en pocas semanas”, ella se encontró trepando los campos helados de Alaska con su mejor amiga meses después.
 
El caso de Brittany instaló el debate sobre la eutanasia en Estados Unidos, donde se permite esa práctica en algunos de los 50 Estados que lo integran. De hecho, la mujer, que vivía en California, se había trasladado a Oregon luego de recibir el diagnóstico de su enfermedad para contar con la posibilidad de tener una “muerte digna”.

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