Sábado 13 de Abril de 2013
Venezuela se prepara para elegir mañana al nuevo presidente en una jornada en la que se definirá la continuidad del proyecto político establecido por el fallecido mandatario Hugo Chávez frente a una oposición que aún tiene la esperanza de darle un nuevo rostro al país.
A un día de las elecciones convocadas tras la muerte de Chávez el 5 de marzo, ayer comenzaron a instalarse las mesas electorales en un procedimiento que consiste en la verificación del material que será utilizado durante la jornada, incluidas las máquinas electrónicas a través de las cuales los votantes emiten con su dedo el sufragio.
La de mañana será la primera vez en que los cerca de 18,9 millones de venezolanos inscritos para votar no tengan como candidato al fallecido mandatario, quien a lo largo de sus 14 años de gobierno venció en cuatro contiendas.
Tal ausencia es una de las ventanas que quiere aprovechar el candidato opositor Henrique Capriles al destacar que su rival Nicolás Maduro carece del carisma de Chávez y que el país merece un cambio. Venezuela lleva en seis meses dos campañas presidenciales y una contienda para elegir a autoridades regionales, en un agotador ritmo político marcado por la enfermedad y muerte de Chávez.
La presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena, dijo a la televisora Globovisión que hasta la tarde del viernes ya habían quedado instaladas el 99,66% de las mesas de votación. Agregó que ahora que concluyeron las campañas, es momento de que ejerzan su derecho los venezolanos.
El candidato oficialista y actual presidente encargado, Maduro, de 50 años, se ha mantenido a la cabeza de las preferencias electorales frente a su más cercano rival, Capriles, un abogado de 40 años y gobernador del estado central de Miranda. La oposición, sin embargo, se declaró con buen ánimo y lanzó un llamado a todos los venezolanos a no perder la oportunidad de salir a votar. “Ese día todos somos iguales, ese día no hay diferencia de jerarquía, de dinero, de poder”, dijo en rueda de prensa Ramón Guillermo Aveledo, secretario ejecutivo de la coalición opositora Mesa de Unidad Democrática e integrante del comando de campaña de Capriles. “El ministro más poderoso... y el ciudadano más modesto tenemos el mismo poder: un voto”, añadió. Aseguró: “Nuestro ánimo es muy bueno”, y confió en que “el lunes va a amanecer una Venezuela nueva”.
Maduro y Capriles cerraron el jueves sus campañas y concluyeron el día con entrevistas televisivas en las que hicieron los últimos llamados a sus seguidores para salir a las urnas y respaldar sus proyectos.
Maduro se llama heredero de Chávez, de quien fue vicepresidente y canciller, y ha prometido continuar su proyecto socialista de control estatal y que ha puesto en el centro de la atención a los pobres; mientras que Capriles se ha mostrado como un político que busca modificar el modelo económico y promover las inversiones, aunque asegura que no dejará de atender los problemas de los más necesitados.
En una entrevista con la televisión estatal, Maduro dijo que busca ser “el presidente de los más pobres”. Autodefinido como el “hijo” del exmandatario, el candidato oficialista dijo que “el mejor homenaje que podemos hacer a Hugo Chávez, que es un gigante de la historia, es mantener su legado”.
Chávez llegó al poder en 1999. Sus restos reposan en el cuartel militar, actualmente un museo, que utilizó el 4 de febrero de 1992 para dirigir un fallido golpe de Estado.
“Yo estoy aquí pa’ los pobres y por ellos pienso ganar y gobernar”, dijo Capriles la noche del jueves en una entrevista con la televisora privada Globovisión. “Yo no me metí en política para ayudar a los que ya tienen”, añadió. La campaña electoral formal duró solo 10 días, aunque los actos electorales comenzaron casi un mes atrás. “La campaña fue muy corta, pero sirvió para ver que Capriles mejoró mucho”, dijo Yuleidys Ruiz, estudiante de 21 años.
“Se le vio desenvuelto, entusiasmó a mucha gente. Chávez decía que no sabía hablar y hasta tenía un poquito de razón; pero Maduro no tuvo más remedio que decir que estaba enloquecido para defenderse, porque no se esperaba que Capriles le diera tan duro y hablara tan bien”, añadió. Lorena Franco, una enfermera de 25 años que se declaró simpatizante del chavismo, dijo sentirse “un poquito decepcionada con Maduro”, aunque votará por él porque el exmandatario lo pidió.
“Ni pensar que pueda comparársele con Chávez, él era un genio, bailaba, cantaba, echaba cuentos, no podíamos dejar de oírlo”, dijo la joven. “Maduro es muy aburrido, monta un show que fue bastante entretenido, pero cuando empieza a hablar uno quiere que termine rapidito”, añadió.
En Venezuela, un país con cerca de 29 millones de habitantes, se instalarán más de 39.300 mesas receptoras de sufragios en poco más de 13.810 centros de votación.