Viernes 02 de Agosto de 2019
Más de una década después de la venta del amplio y estratégico predio del Jockey Club de Paraná –tras superar el levantamiento de quiebra por deudas con los fiscos provincial y nacional, y litigios laborales–, se iniciaron esta semana los primeros trabajos de un emprendimiento comercial en el lugar.
El movimiento de suelo se observa en calle José María Cocuzza, arteria paralela a avenida Almafuerte, en la manzana entre División De los Andes y Marangunich. Allí, había informado el sitio Análisis Digital, se proyecta la construcción de un complejo deportivo con canchas de fútbol 5. Ayer, ante la consulta de UNO, fuentes del municipio confirmaron el otorgamiento de ese permiso de obra.
Se trata de la primera inversión en el exhipódromo Almafuerte, donde en 2008 se anunció la llegada del hipermercado Libertad y numerosas obras en todo el predio. Todas estaban pendientes del primer paso de ese megaemprendimiento. Pero hace cuatro años los dueños de ese grupo inversor cordobés –con capitales franceses– decidió no cumplir el proyecto y comenzó a presionar para que el Concejo Deliberante modificara la ordenanza de permisos de usos que se había hecho a su medida en ese sector –la gran manzana lindante con la plaza Mujeres Entrerrianas y las calles División de los Andes, José María Cocuzza y Salvador Maciá–, para ahora poder comercializar ese terreno a su beneficio.
Ese nulo avance en todos estos años frenó las inversiones en el resto de los terrenos ubicados en calles Cocuzza, Maciá y Artigas.
Mientras tanto, en estos años la apropiación de la ciudadanía de esos necesarios espacios públicos para la recreación, en una ciudad cada vez más deficiente de espacios verdes, consolidó un ánimo colectivo para que esos terrenos se incorporen al patrimonio público urbano. Ese ánimo que comenzó a gestarse desde comisiones vecinales, instituciones intermedias y particularmente de los numerosos establecimientos escolares de su extenso entorno hizo prosperar numerosas iniciativas, desde todos los sectores políticos, en distintas circunstancias y momentos. En la Legislatura provincial, la exdiputada María Emma Bargagna presentó un proyecto de ley de expropiación, que contaba con el apoyo de muchos propietarios de lotes, entre los que hay empresarios ligados al Estado y colegios profesionales. Hubo varias iniciativas en el Concejo Deliberante de Paraná, desde los mandatos de Aldo Bachetti y Emanuel Martínez Garbino, hasta uno más reciente, en 2017, de autoría de la concejala Cristina Sosa. En ese mismo año, el intendente, Sergio Varisco, había anunciado un proyecto de expropiación, que reunía el consenso de muchos propietarios.
Difícilmente se encuentre en los largos últimos años, o al menos dos décadas, que un asunto urbano estratégico para Paraná concentre tanta adhesión social y el acompañamiento desde distintos sectores políticos.
Con ese mayoritario movimiento ciudadano muchas veces silencioso, que inspiró la demanda por la calidad de vida de futuras generaciones que podrán disfrutar de espacios verdes, la dirigencia política de Paraná está en deuda.
Aún hay tiempo para que ese vasto predio, inmerso en una congestionada densidad urbana, se proyecte conforme a las necesidades de una comunidad. Y en todo caso, que el pulmón verde de la ciudad –o el corazón, por su ubicación estratégica– sea sometido a un verdadero debate público, y no a intereses económicos.
