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Tolerancia y respeto por el prójimo

Martes 31 de Marzo de 2020

En estos días de tanto estrés y nerviosismo producto de la cuarentena obligatoria decidida por el gobierno nacional a raíz del coronavirus, todos tenemos que ser un poco más tolerantes con el prójimo. Ya marcó punta el presidente Alberto Fernández cuando sentó un mojón: “Una economía que se cae se levanta, pero una vida que se pierde no se recupera más”, les dijo a todos los argentinos y argentinas. La decisión, toda una declaración de principios en tiempos en que los paradigmas que rigieron hasta hace menos de un mes mostraron su punto terminal, puede trasladarse a otras áreas de competencia del Estado. En este sentido, se puede esperar, no exigir, que quienes deben llevar al extremo aquella enorme decisión ética, sean los integrantes de las fuerzas de seguridad. Hace pocos días se conocieron dos casos de violencia institucional ocurridos en la provincia de Buenos Aires. En el mismo sentido se han difundido cientos de videos en los cuales se puede ver a hombres de las fuerzas de seguridad gritando, insultando y humillando a personas que forman parte de los estratos medios y bajos de la pirámide social, que fueron encontradas en la vía pública a pesar de la prohibición. Se toman atribuciones que nadie les dio. Que, incluso, no ayudan a cerrar una grieta real y concreta: la que divide al pueblo de sus fuerzas de seguridad. Nadie se imagina a un fiscal gritando en su despacho, con aire acondicionado en 24 grados, a un detenido u obligando al arrestado a caminar en cuclillas y con las manos en la nuca por la oficina. Usan métodos más sutiles, “civilizados”. Eso no pasa ni pasará. El fiscal solo se limita a ejecutar su trabajo, que en estos casos de violación de una cuarentena es meramente administrativo. Analizará los elementos que le acercaron los policías, gendarmes y prefectos y determinará si promueve la acción penal contra el autor del suceso. Tal vez, solo tal vez, es una conjetura, se fijará en el nombre y apellido del detenido.

Tras conocerse los dos casos en Buenos Aires, el Ministerio de Seguridad sancionó y apartó de sus funciones a los miembros de las fuerzas de seguridad que, tal como lo muestran sendos videos difundidos en las redes sociales, cometieron abusos contra jóvenes que habían incumplido con la cuarentena obligatoria dispuesta por el Gobierno en el marco de la pandemia de coronavirus. Ahora la pregunta a responder puede ser ¿no piensan en sus familias esos funcionarios? Ellos no saben que nadie les festejará lo que hacen. Tal vez, solo tal vez, es una conjetura, lo hagan aquellos que sueñan con la profundización de la grieta Pueblo-Fuerza de Seguridad. Solo algunos tontos difundirán las imágenes y los aplaudirán, pero a fin de mes esos que les festejan los golpes no se van a preocupar por si los hijos de los funcionarios y los destinatarios del monopolio de la fuerza del Estado, comen o no.

Los eternos adoradores de la grieta no pasan por esas “zozobras”. Esta es una oportunidad única para todos. Para demostrar respeto y que las fuerzas de seguridad están preparadas para acompañar a la sociedad, al Pueblo, esa categoría en desuso que debería recobrar el status que le hicieron perder, ante esta situación de crisis que provocó este gran enemigo invisible que se llama Covi-19. También los medios de comunicación debemos analizar cómo emitimos la noticia para no provocar daño en el ciudadano que recibe la información. Desde hace unos días hay canales de televisión que hablan del “boludo”, “estúpido”, “tonto” que no cumplió. Esa falta de respeto no ayuda. Solo provoca ira contra una persona, cuyos motivos de incumplimiento deberán ser aclarados ante un juez. En estos tiempos donde lo negativo siempre es noticia hay que destacar, por ejemplo, que el número de detenidos por salir de sus casas a pasear es ínfimo si tenemos en cuenta que somos 45 millones de habitantes. Aunque no hay que perder de vista, por más que los profundizadores de cualquier grieta lo destaquen en letra de molde, que basta con que unos pocos no cumplan con el aislamiento que las mayoría vienen cumpliendo con estoicismo y solidaridad ejemplares. Hoy más que nunca la Patria es el otro. Incluso son aquellos que no respetan las medidas de sanidad que nos van a salvar la vida.

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