¿Sabías quién era José María García?
Luego de varios años de lucha, el corazón de José María dijo basta. La Justicia y el fútbol argentino deberían dar respuestas.

Viernes 06 de Marzo de 2020

Seguramente a la pregunta del título que precede a esta columna de opinión muy pocos la podrán responder. Incluso quien la escribe tuvo que volver a leer las noticias de hace seis años para recordar qué es lo que había pasado con este chico. La crónica dice que ayer falleció José María García, un hincha de San Lorenzo que el 29 de enero de 2014 había ido con un grupo de amigos a ver el partido de verano entre su amado Ciclón y River en el estadio Padre Martearena de Salta. Luego de ese encuentro el joven, que en ese momento tenía 20 años, fue agredido por un grupo de simpatizantes del Millonario y como consecuencia de los golpes que recibió quedó cuadripléjico. Los autores del hecho fueron identificados y recibieron condenas irrisorias: Mauro Cabral fue condenado a apenas cuatro año de cárcel el año pasado, Otto Bornes a cuatro meses, mientras que Francisco Maximiliano Chiliguay y Mauricio Javier Alanis resultaron absueltos.

En la víspera, y luego de varios años de lucha, el corazón de José María dijo basta. Murió de un paro cardiorrespiratorio y seguramente sin saber qué pasó por la cabeza de esos delincuentes al momento que le propinaron la golpiza. Casos como este sobran en nuestro país y el más resonante en los últimos meses fue el de los rugbiers que asesinaron a Fernando Báez Sosa en Villa Gesell. Lo trillado es decir que estos chicos fueron a ver un partido de fútbol o a bailar y encontraron la muerte. Pero dicho de esa forma hasta suena como algo normal y estoy convencido de que no debería ser así. En el caso del joven salteño, mientras su familia llora su muerte, varios de los responsables ya caminan por la calle como si nada.

Pero ojo. Hay algo en lo cual no reparé. ¡Tienen la condena social! ¿Y qué carajo importa ese tipo de condena? Deberían haber pasado mucho más tiempo en prisión para reflexionar sobre sus actos. Claro está, con el asesoramiento indicado porque quizás en el futuro podrían reinsertarse en una sociedad que ya de por sí es violenta en todos sus estamentos. Espero quede claro que en esto último estoy siendo un poco sarcástico.

Es que la Justicia argentina parece un chiste de mal gusto, por más que algunos intenten convencerme de lo contrario aduciendo que hay vacíos legales y no sé qué otros entuertos que muchas veces favorecen a los delincuentes.

En algo estamos fallando sin dudas. No sé si tiene que ver con la falta de educación, los valores que les inculcan en la casa o la mala junta como algunos la llaman. Busquemos explicaciones, pero también demos respuestas concretas ante estos casos. Es un hecho que el fútbol argentino ya no las dará, porque los barra bravas ganaron la pulseada desde hace muchos años en connivencia con los dirigentes. Desde la política tampoco parece haber mucho interés en terminar con la violencia en el deporte más popular de nuestro país, porque también tienen el “culo sucio” como habitualmente se dice. Mientras tanto, seguiremos viendo cómo un grupo de patoteros se encarga de quitarle la vida a una persona en un abrir y cerrar de ojos.

Para muchos estas palabras pueden sonar vacías y cargadas de un pensamiento extremista. Pero solo hace falta tener un poco de empatía con las situaciones que les tocaron vivir a las víctimas y a sus familias. No solamente en estos casos, sino en todos los que de una u otra forma se podrían haber evitado.

Por eso, vuelvo a preguntar: ¿Sabías quién era José María García? Un joven salteño que, sabiendo que rara vez el equipo de sus amores iba a llegar a su provincia, fue a la cancha. Cantó, disfrutó, se emocionó, se abrazó con sus amigos. Y a la salida lo mataron. El principal culpable (Cabral) recibió cuatro años de cárcel. Lo repito por las dudas no lo había leído antes.

“Lamentablemente como sociedad nos tenemos que acostumbrar a que la Justicia es parcial. Cualquiera haya sido la sentencia no nos iba a devolver a José María porque sigue cuadripléjico y su cuadro es irreversible”, había dicho su hermano una vez conocido el fallo. Quiero creer que su familia tiene ahora todo el derecho de reclamar una sentencia mayor. Pero no será así, porque la Justicia ya dio su veredicto y es un caso cerrado.