Secciones
Hoy por hoy

Por qué extrañamos "Mad Men"

Por qué resulta cautivante la serie sobre publicistas de Manhattan que se desdobla entre ficción y realidad y que esta semana dejó de estar en Netflix.

Viernes 12 de Junio de 2020

Esta semana Netflix dio de baja una de las series más vistas y más premiadas de las que han estado en su catálogo: Mad Men. Originalmente se estrenó el 19 de julio de 2007, en el canal de cable AMC, y duró 92 episodios a lo largo de siete temporadas. El último capítulo se emitió el 17 de mayo de 2015 y ahora, por un tema de contrato, tampoco está disponible en la plataforma de streaming. Es una pésima noticia para quienes la conocieron tarde y se quedaron a mitad de camino en el seguimiento de las historias que se tejieron en las oficinas de prestigiosos publicistas de Manhattan durante la década del 60. Es ficción, claro, pero no del todo.

La serie que protagoniza Jon Hamm en el papel de Don Draper, director creativo de una agencia de publicidad y veterano de la Guerra de Corea, resulta cautivante por varios motivos: estéticos, narrativos, actorales y también por razones políticas. La historia reciente de Estados Unidos, y por lo tanto la historia del mundo, transcurre en la pantalla como si fuera parte de la escenografía. Los principales acontecimientos de la más poderosa potencia global se entrelazan con la trama. Lo que le sucede a los personajes está unido con lo que, mientras tanto, efectivamente sucedió en la vida real de los estadounidenses.

Es así que los televisores en blanco y negro, que prácticamente son parte del elenco, relatan acontecimientos claves como las elecciones en que triunfó John Fitzgerald Kennedy y su posterior asesinato. Todos en Nueva York lloran la muerte del presidente. La Guerra Fría transcurre omnipresente, con referencias casi imperceptibles a la Revolución Cubana y al comunismo –alejadas de la visión macartista que predomina en la televisión y el cine hegemónico– y se materializa con la Crisis de los Misiles, que tuvo en vilo a la humanidad en 1962, cuando Estados Unidos y Rusia estuvieron al borde de un conflicto nuclear. La muerte de Marilyn Monroe, la captura del criminal nazi Adolf Eichmann en Argentina e inmortales palabras por radio de Martin Luther King se superponen con los avances tecnológicos, los sutiles cambios en la moda o alguna referencia a The Beatles, como otros síntomas del modo en que Mad Men se desdobla entre ficción y realidad.

No tener esta producción al alcance del control remoto hará que se la extrañe, porque además de lo ya enumerado, en sus capítulos se puede sentir el peso y la violencia de una sociedad machista, misógina, homofóbica y racista. Es una denuncia precisa y cuidada. En el universo creado y recreado está siempre presente, como en un segundo plano, una pintura de la cultura norteamericana y del mundo occidental. Allí, las personas que sirven la mesa, que limpian, que cuidan niños o que aprietan los botones de un ascensor, son negras. Los hombres brillan por sus trajes elegantes, tanto como brillan por su ausencia en los hogares y está implícita la aceptación de la infidelidad de parte de ellos. Las esposas están dedicadas a atender a sus maridos, a sus familias y a sus casas y solo algunas rompen los moldes, se hacen valer en sus trabajos y hasta tienen amantes.

Por lo demás, la historia transcurre en medio de una nube de humo de tabaco y vapor de alcohol. Todos y todas fuman en ambientes cerrados y a cualquier hora del día y de la noche y de la madrugada. Todos y todas beben en las mismas franjas horarias. Transcurre de igual modo el devenir del sueño americano, con el éxito y el dinero como deseos supremos. Transcurren las guerras, la búsqueda de la identidad y la era del endiosamiento de la publicidad, la técnicas de investigación social y los mass-media.

Y por los intersticios del entramado ficción-realidad aparece subrepticiamente la incipiente liberación femenina, el rock, la juventud, las drogas y otros elementos que dan cuenta del cambio de época que significó la década del 60. Todo esto es lo que sucede y que se puede contar, al menos hasta los primeros episodios de la cuarta temporada, que es hasta donde llegó a ver, a fuerza de maratones de última hora, quien escribió esta columna.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejá tu comentario