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Ponerle el hombro a las vacunas

Comenzamos 2021 con vacunas. Un anhelo que parecía inalcanzable pero que ya es una realidad. En pocos meses ya no importará su origen.

Domingo 03 de Enero de 2021

El coronavirus no sabe de calendarios. El Covid-19 desconoce de brindis y de expectativas. Pero nosotros no. Para la humanidad completa este 1° de enero significa muchas cosas. Entre las más importantes: fue el fin de 2020. Lo que parece una obviedad casi boba no lo es. Y lo terminamos con vacunas.

Finalizar el peor año que recordamos quienes hemos transitado este proceso de pandemia global, encierro, temor a lo desconocido, y muerte de seres queridos, deja una marca que implica, simbólicamente, el cierre de una etapa y la esperanza en el tiempo que viene.

Y este no es cualquier inicio. Comienza con campañas masivas de vacunación en todo el planeta. Este año arranca con expectativas bien fundadas sobre el retorno de aquella normalidad que añoramos.

Comenzamos 2021 con vacunas. Un anhelo que parecía inalcanzable pero que ya es una realidad. En pocos meses ya no importará su origen. Sólo estaremos pendientes de todas las que lleguen.

Este virus ya mató a 1.8 millones de personas en todo el planeta, a 44.000 argentinos, y a casi 600 entrerrianos.

Ponerle el hombro a la vacuna es mucho más que un acto sanitario. Es formar conciencia sobre la necesidad de que lo hagamos todos, de confiar en los científicos, y de ayudar a cerrar un círculo que sigue haciendo estragos cada vez más cerca nuestro.

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En pocos meses, poco importará el pais de origen de las vacunas. 

En pocos meses, poco importará el pais de origen de las vacunas.

Vacunarse no es barajar y dar de nuevo. Todavía estamos en medio del peor momento de la humanidad en muchos siglos. Hay que seguir extremando los cuidados porque las vacunas apenas empezaron a llegar.

El inicio del año 2020 nunca nos alertó de lo que vendría. Comenzamos como lo habíamos hecho en cada año nuevo, dando ese paso hacia adelante con los ojos cerrados, y con la sola esperanza de tener un año mejor.

Este 1° de enero no lo comenzamos ciegos ante el porvenir. Lo hacemos con los ojos bien abiertos. Alertas, pero también con esperanzas muy claras.

Esas esperanzas tienen nombre, se llaman Sputnik V, AstraZeneca, Pfizer, Moderna. Todas son bienvenidas. Todas se ganaron un lugar en la mesa de fin de año, y tendrán un espacio enorme en los meses que vendrán.

Los primeros en ponerle el hombro a la vacuna fueron, precisamente, los que estuvieron al principio, los que le pusieron el hombro a los enfermos, a los dolientes. Los que le pusieron el cuerpo a la incertidumbre y los riesgos. Los primeros en ponerle el hombro a la vacuna fueron, precisamente, los que estuvieron al principio, los que le pusieron el hombro a los enfermos, a los dolientes. Los que le pusieron el cuerpo a la incertidumbre y los riesgos.

Nuevamente el personal de salud es el soporte sobre el que sustentan las esperanzas.

Son ellos los que inspiran, los que dan el ejemplo y marcan el rumbo.

Lo hicieron trabajando, salvando vidas en medio de los infectados, extremando los cuidados y respetando los protocolos. Lo hacen ahora vacunándose y mostrando que este es el camino para terminar con el virus.

Sin ideologías, sin política, sin dobles mensajes.

Ponerle el hombro a la vacuna es la forma de mostrarles, a todos aquellos que todavía tienen dudas, de que no hay otra manera de ayudarnos entre todos.

Ponerle el hombro a la vacuna es también un acto de amor y respeto hacia aquellos que no tuvieron la oportunidad.

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