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Planificar en tiempos de incertidumbre

Es menester planificar para tener una guía ante lo inesperado, para poseer un rumbo aunque las condiciones sean cambiantes.

Martes 15 de Septiembre de 2020

Planificar y gestionar en tiempos de incertidumbre. Que los argentinos nos autopercibimos como improvisados no representa novedad alguna. Más bien, todo lo contrario. Existe una tendencia muy enraizada en la conciencia colectiva de que la capacidad para actuar sin planificación es una virtud que cuenta en la creatividad con su principal y más valorable aliada.

Pero no es menos cierto que los países y organizaciones más firmes y desarrollados suelen fundamentar su éxito en el trabajo de organización previa. Y es que la capacidad de repentización, si bien es un valor positivo, se potencia y logra mayor determinación e influencia cuando se emplea dentro de una estructura previamente diseñada. ¿Se trata, entonces, de estipular rígidos planes de pétrea ejecución que no deje chances a reformulaciones o ajustes? Ciertamente no. Es menester, por el contrario, planificar para tener una guía ante lo inesperado, para poseer un rumbo aunque las condiciones sean cambiantes, una especie de hoja de ruta para poder continuar.

No cabe duda de que nadie, ningún país, organismo ni organización estaba preparado para enfrentar una contingencia como la pandemia actual; mucho menos para tener clara una salida auspiciosa, no obstante he de sospechar que aquellos que se han ocupado de planificar su futuro de manera ordenada y consciente estarán en mejores condiciones a la hora de vislumbrar la “nueva normalidad”.

El chileno Carlos Matus, toda una referencia en la materia, hablaba de “Planificación Estratégica Situacional”. Estrategia es un vocablo griego que refería al “arte de dirigir ejércitos” pues strategos significaba general. Es decir que hace falta la visión de alguien que dirija las acciones, que fije un rumbo, que diga “hacia dónde vamos”. Situacional, huelga decirlo, viene de situs, es la respuesta a la pregunta ¿Dónde estamos?

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Planificar en tiempos de incertidumbre. El chileno Carlos Matus, toda una referencia en la materia, hablaba de Planificación Estratégica Situacional.

Planificar en tiempos de incertidumbre. El chileno Carlos Matus, toda una referencia en la materia, hablaba de Planificación Estratégica Situacional.

De manera que planificar de manera eficaz no es más que saber desde dónde partimos y hacia qué punto queremos llegar. ¿Por qué es tan difícil que podamos realizarlo en Argentina? Es una pregunta que, más que los sociólogos o historiadores, debieran responder los psicólogos.

Imaginemos que nos encontramos perdidos en un bosque frondoso lleno de flora. Sólo puede verse a unos pocos metros sin topar con nueva vegetación y así por mucho tiempo, tampoco podemos saber cuál es el camino más corto y hacia dónde caminar para salir, pues podría ser que nos estemos internando cada vez en un camino sin escapatoria. Los caminantes vamos, a ras del suelo, limpiando el camino con machetes, pero ¡cuánto valdría que alguien trepara a la copa del árbol más alto para ver cuál es el claro más cercano y en qué dirección caminar para encontrar la salida! A eso se le llamaría estrategia. Varios hechos ocurridos a lo largo de nuestra historia demuestran que los argentinos no logramos dar con aquellos compatriotas capaces de “subirse al árbol”.

¿Cuál es el proyecto de desarrollo estratégico de Argentina? Seguiremos siendo un país agroexportador como a fines del siglo XIX y principios del XX, cuando el precio de nuestros commodities nos favorecía en mercados internacionales, y con países desarrollados mayormente embarcados en guerras de proporciones mundiales.

¿Estaremos interesados en volver a la sustitución de importaciones para desarrollo de la industria nacional?¿Nos seducirá la idea de ingresar en el mudo futuro en base al desarrollo de nuestros recursos humanos?¿Y qué hay de nuestros recursos energéticos?¿Cómo los explotaremos?¿Quién?¿Cuándo?

El momento histórico, más que pedir mentes brillantes y ambiciosos planes, parece reclamar una realista, medida y pensada dirección.

Me encantaba la forma en que Eduardo Galeano usaba la utopía. ¿Para qué sirve? Si la tengo siempre lejos. Camino dos pasos y la utopía se aleja esos dos pasos, camino diez, y se me va diez pasos para adelante, ¿Por qué seguirla? Precisamente por eso… porque te sirve para seguir caminando.

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