Piruetas semánticas de la oposición
El boicot de un sector de la oposición a las medidas sanitarias, basado en audaces operaciones de sentido acerca de las libertades.

Viernes 08 de Enero de 2021

El Foro de Intendentes Radicales respaldó este viernes la restricción de la circulación nocturna adoptada por el gobierno provincial. Hubo intercambio y hubo acuerdo para que la prohibición de salir de noche y para actividades comerciales sea entre la 1 y las 6, salvo para personas que se encuentren realizando tareas esenciales. Entre Ríos está en rojo: todos los indicadores epidemiológicos apuntan en la misma dirección: no se puede permitir que no se cumplan las medidas de cuidado si se quiere amortiguar el golpe mortal que nos está dando el coronavirus. Por eso la oposición acompañó.

En otras ciudades y provincias del país gobernadas por la oposición también se apoyan estas medidas, a pesar del rechazo expresado tempranamente por la coalición Juntos por el Cambio. De hecho, uno de los referentes principales de esa alianza, Horacio Rodríguez Larreta, dispuso el cierre de locales comerciales, bares y restaurantes en horario nocturno y, aunque no restringió la circulación de personas, reforzará controles en 76 puntos donde hay concentración de gente.

Como fue durante prácticamente toda la pandemia en 2020 –salvo cuando los casos empezaron a bajar en la última parte del año– la dirigencia opositora que tiene responsabilidad de gestión puede vociferar más o menos, pero en general no desentona demasiado con el gobierno nacional acerca de las medidas que se toman para intentar frenar los contagios.

Por el contrario, los hombres y mujeres de Juntos por el Cambio que no están en funciones, sino que hacen política de declaraciones, se dedicaron todo el tiempo a boicotear las decisiones sanitarias del gobierno nacional, como si el único perjudicado con esa actitud fuera el peronismo y no el pueblo argentino, los más de 44.000 muertos y los 1,7 millones de enfermos.

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Para cierta oposición, las medidas sanitarias restringen libertades.

En un reciente comunicado, los diputados nacionales de JxC salieron a criticar las restricciones a la nocturnidad días antes de que se implementara. “Nuevamente el Gobierno elige restringir las libertades individuales como una única respuesta a la crisis sanitaria del coronavirus”, expresaron, recurriendo por enésima vez a ese significante, ‘libertades individuales’, cuyo sentido quieren tergiversar. Europa, el mundo al que el macrismo quería pertenecer, estaría entonces atentando contra las libertades individuales desde hace meses. Para este sector de la oposición, intentar frenar los contagios –literalmente, salvar incontables vidas– es atentar contra las libertades individuales. También lo es pretender que la gente no se amontone en fiestas clandestinas o en islas en medio del río a las que, por otra parte, sólo acceden los ricos.

Patricia Bullrich es el emblema de la oposición que ha emprendido este camino. Experta en piruetas semánticas, hace pocas horas publicó en Twitter: “Los jóvenes son los que tienen la oportunidad de construir el país de la libertad. No tienen por qué cargar con la culpa de las malas políticas del Gobierno nacional. No se dejen amedrentar, estoy para bancarlos!”. Es decir, Bullrich llama a la juventud a desobedecer una medida de salud pública y, otra vez, apela al significante flotante “libertad”. Ernesto Laclau no hubiera imaginado semejante imaginación para intentar fijar significados, ni tanta audacia para pretender construir hegemonía.

Se trata de estrategias que esta oposición usó todo el 2020 y que, por supuesto, no se suspenden por vacaciones. Con eso y la amplificación mediática logró capitalizar la angustia y el descontento que provocó la cuarentena y llegó a organizar marchas multitudinarias. Son estrategias válidas en toda disputa política, pero que deberían administrarse responsablemente cuando lo que está en juego es la muerte de una parte importante de la población.

Afortunadamente, no toda la oposición actúa de la misma manera y muchos dirigentes que gobiernan, prefieren cuidar la salud de la población avalando las medidas de cuidado, antes que incentivar a la “rebeldía” de hacer valer el supuesto derecho de enfermar a los demás.