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Otro capítulo de la desmalvinización

Malvinas es una causa que atraviesa a la Nación desde sus orígenes, una convicción sobre su conformación como parte del ser nacional, un sentimiento popular y una tierra donde descansan los restos de hermanos argentinos.

Miércoles 16 de Octubre de 2019

No sorprende que el presidente Mauricio Macri se haya olvidado de hablar, reflexionar y definir cuál será la estrategia política por las islas Malvinas en el marco del capítulo sobre política internacional dedicado durante el debate presidencial realizado el domingo en Santa Fe. Esa actitud de indiferencia representa el cierre de cuatro años de retrocesos en términos de soberanía nacional, tiempo en el que lo actuado –o no actuado– en torno al archipiélago austral argentino fue coherente con un ejercicio de gobierno vinculado a la dependencia o sumisión de intereses políticos internacionales, sea de naciones o del propio Fondo Monetario Internacional (FMI).

Malvinas es una causa que atraviesa a la Nación desde sus orígenes, una convicción sobre su conformación como parte del ser nacional, un sentimiento popular y una tierra donde descansan los restos de hermanos argentinos.

El olvido en intervenciones tan planificadas hasta en el más mínimo detalle –como supone un debate mediático–, expone crudamente la falta de interés que el gobierno argentino tuvo en estos últimos cuatro años, en los cuales se volvió a instrumentar la polémica fórmula del paraguas diplomático instaurado en 1990, cuando el Estado argentino restableció las relaciones diplomáticas con el Reino Unido, aceptando no hablar de soberanía, para así avanzar en acuerdos comerciales. Eso permitió que los ingleses pudieran favorecerse en la explotación de hidrocarburos, permisos unilaterales de pesca, y nuevos vuelos regulares entre el continente y las islas, pero sin que los argentinos puedan ingresar, ya que solo pueden hacerlo con pasaportes. Al mismo tiempo, aumentó la militarización del territorio.

Como sucedió con las políticas sociales y económicas, los años del macrismo se emparentaron con los del menemismo, en materia de política internacional.

La ‘integración al mundo’ que destaca el Presidente, fue a costa de una nueva desmalvinización, un nuevo olvido de los soldados, y de la soberanía nacional. En los organismos internacionales, donde en los últimos años se habían cosechado renovados apoyos a la causa contra el coloniaje en el sector más austral del mundo, el tema salió de agenda. Como hecho saliente de este período solo se puede mencionar la identificación de los soldados en el cementerio de Darwin, promovida por instituciones de la sociedad civil y que tuvo el apoyo de la Cruz Roja Internacional.

A este escenario se agrega el Decreto Nº 872 del Presidente, firmado este mes, para exploraciones off shore en el Mar Argentino. Allí otorgó los permisos de exploración en la Cuenca Malvinas Oeste a la británica Tullow Oil y al consorcio Tullow Oil/Pluspetrol/Wintershall, una empresa que violó la soberanía argentina, la Constitución nacional y las resoluciones de Naciones Unidas respecto de la disputa de soberanía.

Se podrá estar de acuerdo con uno o con otro de los candidatos en la referencia que hicieron sobre Malvinas, pero resulta toda una metáfora de la realidad que la máxima autoridad política nacional haya mencionado la situación intestina que atraviesa Venezuela, y no diera una definición sobre el territorio amputado al país en 1833, que además tiene un gran valor estratégico por ser la puerta de entrada a la Antártida, y por contar con una reserva de recursos naturales inconmensurable. La omisión de Macri revela la postura del Gobierno, como cuando avala la intromisión de Estados Unidos en conflictos internos de un país, tal el caso de Venezuela.

La indiferencia del actual mandatario y candidato a su reelección por el tema durante el debate, como viene ocurriendo con su política exterior, generó la reacción desde distintos sectores políticos y sociales, que recordaron la definición de Macri, años antes de ser ungido presidente. “La verdad es que los temas de las soberanías con un país tan grande como el que tenemos nunca los entiendo mucho. Nosotros no tenemos un problema como los israelíes, que tienen problema de espacio. Acá lo nuestro es casi un amor propio. Es más, creo que las islas Malvinas serían un fuerte déficit adicional para la Argentina. Tengo entendido que al Tesoro de Inglaterra le cuesta bastante plata por año”.

Por más que haya pasado el tiempo, la ideología, tanto como el sentimiento, no cambian.

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