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No somos Buenos Aires

"...Después de más 100 días de aislamiento todo el país se está moviendo ahora al ritmo del contagio de Covid en Buenos Aires, y no es para menos".

Lunes 29 de Junio de 2020

A nivel nacional las autoridades tienen muy poco margen para moverse y para tomar decisiones. Todo se remite a la situación que se vive en Buenos Aires y la Capital Federal, lugar donde se concentra casi la mitad de la población argentina y el 45% del padrón electoral.

Se siguen buscando alternativas, se toman medidas sanitarias, económicas y sociales, pero, haga lo que se haga, a una gran parte de la población no le parece suficiente, y a la otra parte le parece demasiado. Por flexibilizar la cuarentena los muertos se multiplican todos los días. Por reforzar la cuarentena recrudece el reclamo por la economía. Todos tienen sus comprensibles razones.

Después de 100 días de aislamiento todo el país se está moviendo ahora al ritmo del contagio de Covid en Buenos Aires, y no es para menos. Los muertos son casi todos de este lugar. Allí hay un problema realmente serio que todavía no encuentra solución y que mezcla operaciones mediáticas con muertos e intereses políticos que no dan tregua.

Se sabe que el ánimo general de la Argentina depende en gran medida de lo que se ve en los medios porteños, y hoy daría la impresión de que lo que sucede en esta provincia es la realidad de todos nosotros. Y no es así. Al menos no es “tan” así.

Está claro que la situación de Buenos Aires no es lo que se vive en Entre Ríos o en cualquiera de las demás provincias argentinas. Pero el bombardeo mediático es tan avasallante que por momentos se pierde la perspectiva.

Aún con la cantidad de casos en crecimiento, las provincias marcan otra realidad que no pasa por los medios masivos de comunicación, sino por la idiosincrasia de su gente.

Entre Ríos, por ejemplo, muestra que cada nuevo caso que aparece es una alerta que moviliza, no solo a todo el sistema de salud pública, sino también a amigos, vecinos, conocidos y familiares que se suman a las medidas del sistema sanitario para tratar de controlar cada brote. Es imposible que el virus no aparezca y encuentre los mecanismos para propagarse, pero gracias a su propia gente se logran establecer rápidamente los nexos que permiten buscar la contención, y los resultados son buenos. Aún con sus fallas, la responsabilidad individual es la herramienta más valiosa que aún se tiene en el interior del país. Y cuando esta empieza a flaquear solo basta un caso positivo cercano para volver a mantener distancia, colocarse el barbijo y lavarse las manos.

No somos Buenos Aires. Claro que tampoco somos Nueva Zelanda. Pero en casi todas las provincias se ha podido trabajar en una contención exitosa ante los brotes, e incluso se han podido sostener los niveles de actividad general logrados sin necesidad de grandes retrocesos.

Es vital no perder la perspectiva de nuestro estado real de la situación.

No somos Buenos Aires. Y la diferencia más importante es que todavía está en nuestras manos el manejo responsable de nuestras propias acciones para impedir que lleguemos a una situación realmente crítica.

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