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Misceláneas de época

¿La nueva normalidad" llega para refundar todo lo que conocíamos hasta ahora o nuestra esencia va a seguir siendo la misma, con o sin coronavirus?

Lunes 27 de Julio de 2020

¿Quién habló por primera vez de la “nueva normalidad”? ¿Acaso será el modelo que deberá regir nuestros actos pospandemia? O antes de que todo esto pasara ¿las relaciones humanas estaban regidas por algún esquema de normalidad?, entonces: ¿qué es la normalidad? Son muchas preguntas que me atraviesan mientras me levanto para leer que seguimos en cuarentena, pero que avanzamos hacia la fase de distanciamiento social.

Calculo que como a mí, como a mucha gente, le debe pasar que tiene como costumbre hacer una cronología de lo que nos está pasando y de todo lo que hemos perdido en el camino. Por empezar, este problema sanitario nos obligó a tomar distancia física del otro, de familiares, amigos, compañeros de trabajo, menos de los animales y otros seres vivientes. Vaya paradoja, en la “nueva normalidad” seguimos depredando la fauna ícticola -pesca indiscriminada de especies en Entre Ríos-, quemando pastizales en el Delta, fumigando, por nombrar algunos de los desastres naturales que están ocurriendo.

¿De repente nos importará lo que les pasa a las personas abandonadas a su suerte en la calle? Creo (pecando de pesimista) que todo va a seguir siendo igual: la falsa empatía social con los que menos tienen, sintiendo que nos duele ver esa realidad.

¿Alguna vez nos importarán los jóvenes muertos por balaceras en los barrios pobres de Paraná? Todo eso que ocurre a pocas cuadras de la zona céntrica que casi siempre se disfraza como un conflicto entre bandas antagónicas. ¿No será que el problema social de raíz es más profundo que una mera discusión violenta en alguna esquina?

Si la “nueva normalidad” equivale a que el teletrabajo reemplace a la actividad presencial, entonces vale preguntarse cuáles serán las condiciones laborales, y si ello en definitiva no implicará mayor precarización. Basta poner como ejemplo a la educación a distancia, donde se amplió la desigualdad para acceder al conocimiento entre estudiantes que disponían de mejores medios tecnológicos y aquellos que ni siquiera tenían conexión a Internet.

¿Es posible pensar que cuando se restablezca la vida social, seamos más tolerantes, respetuosos y aceptemos las diferencias? O que las políticas públicas contribuyan a erradicar la violencia machista, el odio racial y los diferentes tipos de discriminación. Tampoco sería menor imaginar la separación de la Iglesia y el Estado, o la condena efectiva a todos los curas abusadores de menores.

Deberá traer consigo la “nueva normalidad” el uso masivo de la bicicleta como medio de transporte en las ciudades, en beneficio del medio ambiente y de las miles de vidas que cada año se podrían salvar sin accidentes viales.

La pandemia expuso con mayor énfasis que hay sectores siempre postergados: los adultos mayores. De repente, el golpe de efecto de saber que eran los más vulnerables al virus les garantizó una red de cuidados nunca antes visto. Que entonces la nueva normalidad, llegue para quedarse con acciones tendientes a garantizarles derechos, pero sobre todo a mejorar los magros salarios y que llegar a viejo no sea un padecimiento.

No se puede seguir militando la desigualdad ni el hambre de millones, cuando la cadena productiva de la Argentina está preparada para cubrir esas necesidades. Ni que el Presidente afirme con soltura que democratizará la distribución de ingresos entre las provincias, mientras tanto las administraciones provinciales siguen echando mano a recursos propios, y ajustando a los trabajadores y sectores más desfavorecidos. Y que en todo caso cuando se reclamen aportes solidarios, que sean los que más tienen (empresarios, jueces y políticos) los que tengan que reducir sus salarios e ingresos en momentos de crisis. No me digan entonces que “la nueva normalidad” llega para refundar todo lo que conocíamos hasta ahora. Nada de eso. Nuestra esencia va a seguir siendo la misma, con o sin coronavirus, pero al menos todo aquel que conserve algo de humanidad detenga un poco la marcha para pensar que todo lo que estamos pasando no haya sido en vano.

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