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Miradas: Así estamos, así nos va

Argentina a lo largo de estos últimos años da la sensación de que ha sido gobernada por funcionarios divorciados de las necesidades y reclamos de la gente.

Viernes 31 de Julio de 2020

Mientras la cuarentena sigue su rumbo, el ciudadano de a pie –porque se mantiene el conflicto de los choferes del transporte público de pasajeros en Paraná– continúa con las mismas preguntas sin responder. Hay que aclarar que no es por culpa precisamente de Alberto Fernández, sino de todos los dirigentes políticos que durante décadas no han podido construir un país medianamente previsible.

Y aquí no hay que discriminar entre kirchneristas y no kirchneritas, o entre macristas y no macristas, sino entre políticos y sindicalistas honestos y capaces, y de los otros, que por estos lares abudan a montones.

A decir verdad, la Argentina a lo largo de estos últimos años da la sensación de que ha sido gobernada por funcionarios poco amables con el sentir popular, o mejor dicho divorciados de las necesidades y reclamos de la gente a lo largo y ancho del país.

Poco apegados a las leyes y casi siempre complicados con hechos de corrupción, han llegado al poder dejando sus huellas, por no decir una marca registrada, en sus declaraciones juradas. Aquí hay que ser claros, no importa el color del gobierno, los resultados parecen ser siempre los mismos: sospechas, denuncias y una condena que jamás llega.

Me atrevo a decir que los índices de la pobreza siempre fueron números que nadie atendió con total responsabilidad, de lo contrario hoy la realidad sería otra, muy distinta, más amigables con los millones de argentinos que escuchan, leen o ven promesas que no se cumplen.

Estoy convencido de que muchos me responderán a esta columna con cientos de medidas de gobiernos que buscan contener a los más desprotegidos, con planes y asistencias que sólo maquillan la gravedad de la situación.

Y aquí estamos, con más pobres y más pobres, con medidas populistas pero en cierta forma nada de fondo, nada concreto.

Los que no están en el poder suelen decir que el rumbo es el equivocado, que el oficialismo no tiene un plan y que los que gobiernan son los dueños de todos los males. Una vieja película, que años después se repite con distintos protagonistas, en distintos roles, pero con los mismos resultados.

Vivir en el caos ha sido para nosotros un ambiente casi normal, diría que ya no tan desconocido y mucho menos hostil para una sociedad que sigue esperando respuestas que no llegan y parece que a esta altura no llegarán.

La renovación política y sindical debería estar plasmada en una ley, así no habría dirigentes perpetuados en el poder, prácticamente dueños y señores, que hay ejemplos de sobra y para todos los gustos.

No me quiero olvidar del Poder Judicial, que viene en decadencia y cada día más aferrado al Poder Ejecutivo y sus amigos.

La Justicia ha perdido independencia, y a la prueba me remito al desglozar cientos de causas sin resolver y otras tantas que sus resoluciones están pendientes de condendas firmes.

Así estamos, así nos va.

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