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La educación, una posible solución

Sábado 25 de Enero de 2020

Después del salvaje asesinato de Fernando Báez Sosa en la ciudad balnearia de Villa Gesell se siguen viralizando videos de brutales golpizas a jóvenes por parte de otros jóvenes que actúan en manada. Por suerte que los autores de las agresiones son chicos de clase media-alta, sino ya estarían pidiendo un cambio de leyes para bajar la edad de imputabilidad, reclamando la pena de muerte o acusando a los planes sociales. Si bien el repudio es generalizado hacia los que mataron a Báez Sosa, afortunadamente los militantes de la mano dura se llaman a silencio.

El caso de Báez Sosa es uno más de muchos que hay cada verano no solo en la Costa Atlántica sino en todo el país. Si el resultado no hubiese sido muerte, no estaríamos hablando del excesivo consumo de alcohol, drogas y la falta de control que existe en los lugares adonde concurren menores.

Después del homicidio en Gesell, aparecieron videos mostrando severos hechos de violencia. “Pegame si querés”, le dice un pibe mendocino a tres muchachos rugbiers, antes de que uno le pegue una patada en la cara por nada. Los agresores no tienen gorritas con viseras y tampoco lucen buzos con capuchas. La pilcha de los chicos es de primera marca. Jeans al cuerpo y camisas que en mi época le decíamos hawaianas. Este tipo de hechos no son nuevos. Lo nuevo son los celulares que nos permiten filmar y difundir las imágenes. Lo que puede ser novedoso es esa gran pérdida de valores que existe. Ese desprecio por el prójimo.

El “pegame si querés” del muchacho que está solo ante un grupo de pares, que por nada va a golpearlo, es una forma de sobrevivir. Reaccionar puede ser el fin de todo. En la década del 80 en Paraná se condenó a un hombre que mató a otro tras pegarle una patada en la cabeza en un partido amistoso de rugby. La pena en ese caso fue efectiva. Nueve años por Homicidio Simple. No hay forma de saber si esa sanción penal sirvió para que otros jugadores en la actualidad piensen antes de reaccionar contra un par.

Ojalá que en este caso la Justicia Penal aplique una sanción ejemplar para ver si hay un cambio en las conductas, en especial de jóvenes que en manada se divierten lastimando a otros. Muchos dicen que el caso de Fernando Báez Sosa es el Cromañón del rugby. Hay que recordar que con el incendio mortal del boliche de Once se hizo Gatopardismo, o sea cambiar cosas para que no cambie nada. Estos hechos superan al mundo del rugby. Si bien es necesario una toma de conciencia por parte de los formadores de los jugadores de rugby y un análisis de los valores que están enseñando, el cambio se debe dar con la ayuda del Estado. Primero, no permitiendo que en lugares donde concurren menores se venda alcohol. Segundo, obligando a los boliches a no sacar a la calle a los chicos que se pelean sin antes dar aviso a la Policía. Tercero, trabajar en la educación. Y ahí entra la tan rechazada Educación Sexual Integral, que es la gran aliada en la prevención de la violencia no solo contra la mujer.

A través de la ESI podemos prevenir la violencia en todas sus formas, desde la primera infancia hasta el secundario. Los contenidos vinculados a este tema abarcan relaciones tóxicas, violencia física, psicológica, simbólica, sexual, verbal, doméstica, económica; violencia hacia la mujer y hacia el varón; reflexión sobre actitudes cotidianas que promueven desigualdades; reconocimiento temprano de las señales de violencia; acoso y abusos.

Ojalá que después de este hecho en el futuro muchos padres les digan a sus hijos antes de salir de vacaciones ‘cuidate y cuidá al otro. No pelees. Disfrutá de la posibilidad de vacacionar que tenés, porque no todos lo pueden hacer’. Si la justicia no sanciona a los jóvenes de Zárate, dentro de unos años o el año próximo tendremos otra vez un pibe asesinado por pura diversión. Y los medios de comunicación volverán a estar horas y horas con el tema al aire hasta que aparezco otro de mayor impacto.

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