Lunes 13 de Abril de 2020
“No nací para ser árbol y estar plantada en un solo lugar”. Con esa frase Tere comenzó a despedirse de sus amigos y su familia. Sucedió en el año 2002, cuando se acercaba a celebrar los 50 años. La situación económica del país motivó la decisión de emigrar. Dejó familia, amigos, un sinfín de recuerdos. En pocos meses observó cómo lo adquirido en base al sacrificio de años y décadas de trabajo se desmoronó. Perdió todo su patrimonio. Los bancos, como todo poder capital, no entienden de necesidades ni de sensibilidad social. Adquirieron los bienes de Tere, quien, como muchos argentinos, debió comenzar su camino desde cero.
Tere tiene una mirada avasallante. Con solo clavarle la vista a los ojos observabas su fuerte personalidad, su temperamento. La procesión iba por dentro. Su dolor era desgarrador. Ella no sabía si alguna vez iba a encontrarse con su madre, quien había superado los 90 años. Pero tomó su destino como un aprendizaje de la vida. Dio vuelta la página y comenzó a escribirlo del otro lado del océano.
Apenas tenía un bolso con indumentaria de media estación y de invierno y el respaldo de su esposo y su hijo, sus compañeros de vida. España fue el destino elegido. Escogió esa parte del mundo por el idioma. En otro punto del Viejo Continente se le iba a hacer mucho más cuesta arriba.
Tere y su familia no tenían la ciudadanía de un país europeo. Solamente contaban con una documentación que acreditaba que el trámite se había iniciado, pero aún restaban algunos papeles para finalizar con toda la burocracia.
En Madrid inició un nuevo proceso. La gastronomía era el único rubro que le abrió las puertas a una sudaca. En ese ámbito el grupo se desempeñaba como pez en el agua. Por eso rápidamente se insertaron en su nuevo destino. Claro que no fue sencillo. La remuneración era mucho más reducida que un nativo de ese país. Los tratos también fueron diferentes. Ellos masticaron bronca. La necesidad era mayor.
Con el correr de los años llegó la ciudadanía. Gracias a su temperamento se revirtió el escenario. Quienes al principio les marcaron distancia por tratarse de inmigrantes provenientes del tercer mundo pasaron a brindarles un trato más cordial. Los adoptaron como familia. Una de las virtudes de Tere es abrir el corazón de todos. Es de las personas que tienen facilidad para empatizar, no como aquellos a los que les cuesta aceptar a otras personas con un estilo de vida y pensamiento diferente.
Tere y su familia superaron las necesidades económicas. En poco más de 10 años pasaron de ser empleados que perciben un sueldo menor al que marcan las paritarias a ser propietarios. En el medio regresaron a su país en un par de oportunidades. Tere tuvo la oportunidad de reencontrarse con su madre. Fue la última vez en la que pudo entablar una charla, abrazarla, compartir una comida, expresarle todo su amor, agradecerle por las enseñanzas. Dieciocho años después de su llegada a Madrid la pandemia de coronavirus que impacta en todo el planeta pone en jaque nuevamente la economía de Tere. Por la emergencia sanitaria ella debió cerrar las puertas de su comercio. Sus bolsillos y recursos económicos se van reduciendo. Ella encara este presente con el temperamento de siempre. A su vez le agrega una mayor cuota de humor.
Los caminos de la vida la llevaron a entender que de los golpes económicos puede recuperarse. Superó esos obstáculos en reiteradas oportunidades. Lo logró primero cuando dejó Paraná para trasladarse a Rosario. Luego cuando dejó la Chicago argentina para comenzar una nueva vida en Mar del Plata. También cuando la vida la ubicó a miles de kilómetros de su país.
En cuarentena, Tere capitaliza el tiempo para socializar con amigos y familiares, especialmente con aquellos que residen en Argentina. “No salgan de sus casas. Este virus no es joda. Se propaga con suma rapidez. Y sos mayor, sos persona de riesgo. Cuidate”, reitera todas las veces que cierra la comunicación con sus seres queridos. Ella sabe bien lo que es levantarse de varios golpes económicos. La vida le dio posibilidad de volver a iniciar desde el ámbito laboral. Por eso, entre el dinero y la vida ella no duda: escoge la salud.