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El virus en el pueblo chico

Domingo 14 de Junio de 2020

La costa del Uruguay se ha transformado en los últimos días en el nuevo eje de los contagios por coronavirus en la provincia de Entre Ríos. La variedad de ciudades y pueblos en los que han aparecido casos positivos marcan esta región como una zona caliente de la provincia.

Sin embargo, lo que no distingue geografías es la mezcla de angustia e incertidumbre que se genera en cada lugar donde aparecen nuevos positivos, sobre todo si se trata de localidades pequeñas.

Se sabe que los efectos colaterales de una crisis sanitaria como la que vive hoy el planeta siempre son muy fuertes desde el punto de vista social. En las ciudades grandes estas implicancias generalmente se traducen en estadísticas que marcan el estado de ánimo de la población. En los pueblos chicos, esto tiene nombre y apellido. Al recorrer sus calles, al hablar y escuchar a su gente, surge, inevitablemente, el tema central que los preocupa. Ya no son números ni proyecciones estadísticas. Son rostros, son familias, son hombres y mujeres que identifican a sus vecinos portadores y reaccionan de formas diferentes y de acuerdo al grado de parentesco y amistad que los une.

Saben quién ha dado positivo para Covid, conocen dónde trabaja, con quién se ha relacionado, y si hay algún hueco en la historia se rellena con lo que creen que podría haber sucedido.

La división entre quienes acusan a los contagiados por haberse contagiado y aquellos que intentan encontrar argumentos para poner la situación en un contexto más moderado, se da de forma automática con la aparición de cada nuevo caso.

En el caso particular de San Justo, una pequeña localidad del Departamento Uruguay de 2.500 habitantes, hoy se cruzan la preocupación por la aparición de nuevos casos, con la incertidumbre generada por la paralización de una fuente de trabajo importante como es el frigorífico avícola que frenó la faena ante la posibilidad de transformarse en un foco de nuevos contagios.

En Colón, por su parte, el cruce de sensaciones es más complejo. Ya no solo está presente la preocupación por la cantidad de positivos que se están dando, sino que la ciudad completa debió retroceder de fase y su actividad económica volvió a cerrar sus puertas con el consiguiente perjuicio general. En este caso la sociedad señaló inmediatamente a los causantes de esta situación. Los cuatro jóvenes que se reunieron a comer un guiso en un camping y comenzaron la cadena de contagios quedaron en el foco de la tensión y fue el propio intendente quien recogió ese estado de ánimo y lo tradujo en una presentación ante la Justicia Federal de Concepción del Uruguay. No conformes con esto, también surgió un grupo de comerciantes y empresarios de Colón y San José que se sumaron a esta acción y se organizaron para hacer una presentación similar.

Cuando la sociedad colonense parecía haber encontrado así una forma de canalizar su catarsis ante los hechos, los mismos señalados como causantes del brote de coronavirus aparecen mostrándose abiertamente en una fotografía que no tardó en viralizarse en las redes sociales. Posan para la foto comiendo pizza, gaseosas y helado en una de las salas del hospital San Benjamín, casi en una celebración junto a otro grupo de personas. Todo esto en pleno proceso de aislamiento preventivo, en una ciudad indignada, y donde todos los conocen.

La reacción del hospital fue inmediata. Otra presentación ante la Fiscalía del Juzgado Federal y los mismos cuatro jóvenes volviendo a ser el centro de las críticas. La irritación dio lugar al enojo, y la sensación de desprotección de la gran mayoría de la gente ante la irresponsabilidad inmanejable de los otros pasó a un primer plano. Con su actitud desataron un daño de proporciones hasta ahora desconocidas.

Cuando se le pide a la gente que respete las exigencias que impone la pandemia es, precisamente, para evitar esto que sucede por estas horas. El ejemplo exacto de lo que se quiere evitar lo grafican estas cuatro personas, cuatro que se creyeron más vivos que los demás, devenidos ahora en tristes personajes que representan la falta de responsabilidad absoluta cuando más se lo necesitaba.

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