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El fútbol y la provocación

"...hay frases que no generan ninguna falta de respeto, hay otras que sí y que, además, dan cuenta de un ritual de masculinidad"

Viernes 09 de Julio de 2021

La chicana y la provocación siempre fueron parte del fútbol como así también de otros deportes. En algunos casos nos resultan simpáticas algunas frases porque se dan en un marco de respeto en cuanto a las palabras que se utilizan. Un ejemplo de ello es lo que pasó días atrás durante el partido donde Emiliano Dibu Martínez tuvo un desempeño excelente en la Selección argentina ante Colombia, en las semifinales de la Copa América. Allí, en la definición por penales ante los colombianos, el arquero, dentro de su táctica de juego, buscó provocar a su contrincante con una frase que quedará en la memoria: “mirá cómo te como”.

Ahora bien, así como hay frases que no generan ninguna falta de respeto, hay otras que sí y que, además, dan cuenta de un ritual de masculinidad.

En estos días el exarquero de la selección paraguaya José Luis Chilavert fue repudiado en las redes sociales a partir de sus dichos en Radio Continental donde se refirió a su experiencia y las chicanas que eran moneda corriente.

“A mí me decían, cuando me iban a patear un penal, ‘tu mujer está cogiendo con otro’ y yo le contestaba ‘eso se lava y se vuelve a usar’. Lo que pasa es que había gente en la cancha y nadie lo escuchaba”, indicó.

José Luis Chilavert es también considerado como uno de los ídolos máximos de la historia de Vélez Sarsfield. Sin embargo en reiteradas oportunidades deja al descubierto que no es nada más que un impresentable que pertenece a la fauna machista y misógina de los dinosaurios del fútbol.

Lo que sigue siendo preocupante es la reproducción de ideas, y en un medio de comunicación, sin mostrar siquiera algo de vergüenza o arrepentimiento por decir “eso se lava y se vuelve a usar” en relación a una mujer.

Usan a las mujeres para sus chistes machistas, para ponerlas como propiedad de un hombre y titularlas como promiscuas ante la duda (como si no pudieran disfrutar de la sexualidad como sí lo hacen los varones). Y no solo eso, sino que cuando les hacen estos comentarios, la respuesta es redoblar la apuesta (a ver quién la tiene más grande y quien es más macho) y hablar de las mujeres como si fueran cosas para usar y lavar, como si su pareja fuese una muñeca inflable y no pudiese decidir por ella misma.

“El fútbol es un ritual de la masculinidad”, sostienen la antropóloga e investigadora del Conicet, Verónica Moreira, y la socióloga especializada en deporte y género Julia Hang. “Este ritual de la masculinidad permite afirmar un tipo de idea de lo que es ser hombre en una cancha. Esa identidad futbolística se afirma degradando y humillando al otro, mediante banderas o cantitos que hablan del sometimiento sexual”.

Estos tipos de violencia desde lo discursivo son parte del “folclore” del fútbol y habilitan y legitiman que las prácticas machistas sean toleradas.

Sería oportuno repensar si las chicanas en el marco de un partido de fútbol y la provocación, más allá de que se den con respeto, no continúan siendo elementos que solo alimentan la violencia en un deporte tan querido para los argentinos y argentinas.

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