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El doc está equivocado

Carlos Salvador Bilardo es uno de los entrenadores de fútbol más respetados de la historia por historias, por los títulos obtenidos y por carisma.

Jueves 18 de Junio de 2020

Por historias, por los títulos obtenidos y por carisma, Carlos Salvador Bilardo es uno de los entrenadores de fútbol más respetados de la historia. Podremos estar de acuerdo o no con su idea de juego. Lo podremos etiquetar como tramposo por la maniobra en la que le cedió un bidón con agua contaminada a Branco, en la victoria de la Selección Argentina por 1 a 0 sobre Brasil con la conquista anotada por Claudio Paul Caniggia en Turín. Pero los pergaminos nadie se los quitará.

Podremos no comulgar con su filosofía de vida, que él describió con una frase que inmortalizó. “Ser primero no es lo más importante: es lo único. ¿Vos sabes quién pisó América después de Colón? Yo no”. Ese es el pensamiento que llevó adelante a la hora de ejercer su trabajo. Y no solo en el ámbito de la pasión popular. Cuando se insertó en los medios mencionó que había que buscar todas las vías posibles para finalizar primero en convocatoria.

Sin embargo, el doctor es protagonista de un suceso que derriba esa postura. Porque una de las participaciones más recordadas de la Selección Argentina fue la de hace 30 años en la Copa del Mundo Italia 90, certamen en el que la Albiceleste obtuvo el subcampeonato de la mano, justamente, de Bilardo.

La falta de actividad deportiva en nuestro país por el aislamiento social preventivo y obligatorio, como sucede en gran parte del territorio entrerriano, nos llevó a recurrir al archivo. En las redes sociales los fanáticos sacaron a la luz distintos documentos audiovisuales de la selección que condujo el Narigón y tuvo como líder, una vez más, a Diego Armando Maradona.

Pelusa no llegó a esa cita en su máxima expresión, como sí había sucedido cuatro años antes en México 86. Su tobillo averiado lo llevó a jugar a media máquina. Asimismo Diego se las ingenió para marcar diferencia. A su vez encontró en Caniggia el socio indicado. Además, apareció una figura que no estaba en los planes de nadie: Sergio Goycochea.

La lesión de Neri Pumpido en el segundo encuentro de la Albiceleste le abrió la puerta a Goyco. El 12 salió del anonimato para ganarse un lugar en la historia gracias a su capacidad para detener remates desde el punto penal. Despejó dos en cuartos de final ante Yugoslavia. Confirmó su especialidad en semis al despedir a Italia, el anfitrión, en una noche italiana, como cantaban Edoardo Bonato y Gianna Nannini. La fiesta no pudo ser completa. En la final disputada en el estadio Olímpico la gloria quedó en manos de Alemania. Los Teutones se desquitaron de la final perdida en tierras aztecas. Ganaron 1 a 0 con un gol anotado por un penal polémico sancionado por el siempre recordado Edgardo Codesal a cinco minutos de final. Las lágrimas de Diego en la entrega de premios es una de las fotografías del cierre de la Copa del Mundo. La fiesta no pudo ser completa. Asimismo ese mundial fue uno de los más emotivos para los de mi generación. Porque los segundos también ingresan a la historia y son recordados tres décadas después.

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