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COVID-19

El coronavirus y la triste realidad

"...Muchos funcionarios se sorprendieron por las largas colas que hicieron jubilados en los los bancos la semana pasada, aunque eso suceda todos los meses ..."

Lunes 06 de Abril de 2020

El coronavirus tiene una virtud que no es menor si se la observa a la luz de los muchos males que puso sobre la mesa de la globalización. Es obvio que no entran en este análisis las cientos de miles de vidas que se ha cobrado y que se proyecta se cobrará hasta que sea derrotado por la ciencia… y por la voluntad y decisión de los estados más poderosos de volcar los recursos que sean imprescindibles para acabar con el Covid-19. Así, desde aquel abordaje de la pandemia, muchos comenzaron a “ver” las innumerables cosas malas que padecen los ciudadanos “de a pie”. Esos que salen a diario a la calle.

Ahora se conoce que el sistema de salud es ineficaz y que funciona sostenido por los trabajadores, quienes carecen de los elementos básicos por la desinversión en el sector. Se conoce que hay miles de jubilados que hacen largas colas en los bancos para cobrar unos pocos pesos. Se conoce que las cárceles están atestadas de personas y que son un foco infeccioso no solo para el Covid-19 sino para el dengue, hantavirus o HIV por citar tres enfermedades. La promesa de nuevas prisiones es una promesa de hace años. La necesidad de discutir el sistema carcelario es otro tema que surge hoy. Pero para ello se necesita inversión y funcionarios que quieran pensar más adelante que en una reelección... y más profundo.

Ahora se conoce que los grandes comerciantes suben los precios “por las dudas” y que solo les importa ganar más, aunque sea sobre los cadáveres de quienes son sus clientes. Hace años que se reclama por un mejor transporte público. Ahora se conoce que el sector sólo sigue operando por los enormes subsidios que recibe del Estado. Alberto Fernández puso a muchos intendentes y empresarios contra las cuerdas cuando mencionó que uno de los principales focos de contagio es el transporte público. ¿Qué medida van a tomar los presidentes municipales para cuidar a los vecinos? Producto de la poca cantidad de unidades y el incumplimiento de las frecuencias los colectivos van llenos siempre. Ojalá que el coronavirus coadyuve a tener un mejor sistema de transporte, con colectivos limpios y con frecuencias más cortas. Ya es tiempo que los empresarios millonarios del transporte inviertan en sus trabajadores y en los usuarios. Siempre amenazan con retirar el servicio porque sería deficitario, pero siempre siguen. Al final ¿quién los entiende? ¿Ganan o no? A pesar del desalentador cuadro, más bien una película de terror, de toda crisis surge algo positivo. Y de esta situación algo tiene que salir para la gente “de a pie”. Esa que va a las 5 de la mañana por un turno al hospital.

Algunas cosas ya van aflorando por y con la pandemia. Por ejemplo, muchos funcionarios públicos se sorprendieron por las largas colas que hicieron los jubilados en las puertas de los bancos la semana pasada. Eso sucede todos los meses. Es común ver a adultos mayores pasando frío o calor, mojados, deshidratados, agotados; no es nuevo para los mortales que andan en la calle procurándose el sustento diario. Ahora se conoce porque los medios de comunicación pusieron sus ojos en los grandes auspiciantes, casi intocables en “épocas normales”. Pero, es probable que cuando el Covid-19 sea historia, las largas colas en los bancos van a seguir, porque el sector no invierte en mejorar la atención para sus clientes. Hay que entender que muchas personas necesitan que del otro lado haya un “otro” para que le explique un trámite o el uso de una nueva tecnología, porque si no cuando les cobran de más o les falta plata no saben con quién hablar. “Marque 1 si lo estafaron”. “Marque 2 si perdió la tarjeta”. “Marque 3 si aún sigue con vida”. Esas “llamadas” son interminables y provocan mucho estrés en las personas.

Obvio que el sistema bancario debe aggiornarse a los tiempos que se viven, pero también tiene que tener en cuenta a esos clientes que no pueden seguirle los pasos. Cuenta con los recursos: los humanos, los económicos y los tecnológicos. Todo, bajo el prisma del Covid-19, parece pensado para el corto plazo. Nadie quiere tomar medidas que, como ya hemos dicho en otros Hoy por Hoy, cambien la vida de un país. Pero un país no cambia solo, ni siquiera un virus puede hacerlo. Sólo lo puede hacer la voluntad y decisión de sus ciudadanos.

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