Jueves 16 de Diciembre de 2021
A lo largo de la historia, suelen darse llamativas coincidencias numéricas. Por ejemplo, en 1944, 44 países se reunieron en el Hotel Mount de Bretton Woods, en EE.UU, con el objeto de establecer un nuevo modelo económico mundial, donde se fijarían las reglas de las relaciones financieras entre los países más industrializados.
Teniendo en cuenta el peso de EE.UU. en la economía mundial, el tamaño de sus reservas de oro y que tenía un gran superávit comercial, el país del norte terminó imponiendo su propuesta: sustituir el patrón-oro por un patrón-dólar vinculado al oro; se sentaron las bases para crear la Organización Mundial de Comercio (OMC) y –detalle no menor– se decidió la creación del Fondo Monetario Internacional (FMI) con el objetivo de vigilar y proteger el buen rumbo de la economía a nivel global y paliar los efectos de la Gran Depresión de 1929.
Pero que los bancos centrales de los diferentes países comenzaran a reemplazar sus reservas en oro por dólares, trajo como consecuencia un gran aumento de los niveles inflacionarios a nivel mundial a causa de la desconfianza en la moneda por su creciente abundancia. Entonces, hacia los años 70’ muchos comenzaron a optar por volver al oro e, incluso, reemplazar los dólares por el Marco alemán. Todo ello llevó a que EE.UU, con Richard Nixon a la cabeza, emprendiera una agresiva y violenta política económica exterior para volver a poner al dólar en la cima del mercado mundial, mientras que el FMI abandonase el protagónico papel de regulador del sistema monetario para ocuparse, casi con exclusividad, de la custodia y delineamiento de las políticas económicas de los países deficitarios. Desde entonces, el interés tácito de dicho organismo pasó a ser prestar, no tanto así cobrar.
Y aquí es donde vuelve a salir el 44 a la cabeza: los 44 mil millones de dólares que el Fondo Monetario Internacional le otorgó en 2018 a Mauricio Macri, que son mucho dinero para lo que nuestra economía actual puede manejar. ¿Y en qué se gastaron esos 44 millones? El propio Mauricio Macri explicó en noviembre pasado, durante una entrevista con CNN, cuál fue el destino del dinero “La plata del FMI, que es la plata de los demás países, la usamos para pagar a los bancos comerciales que se querían ir porque tenían miedo de que volviera el kirchnerismo”, disparó el ex presidente, confirmando así que el dinero se utilizó para financiar la fuga de capitales.
De todas formas, al FMI –impuesto y manejado por Estados Unidos desde 1944– no le importa el dinero, que para el caso, es sólo papel pintado. No les interesa cobrar en dólares, prefieren que paguemos con soberanía y recursos naturales. Bienes de valor incalculable por el módico precio de 44 mil millones de billetes verdosos.
Por último, otra coincidencia numérica: según el significado de los números en los juegos de azar, el 44 es la cárcel. Precisamente donde deberían estar quienes endeudaron al país por negocios personales. Pero dudo que para ellos el 44 sea un mal presagio.