Jueves 26 de Marzo de 2020
Los aplausos a los médicos, enfermeros y a todos los trabajadores de la que están dando sus vidas en esta emergencia sanitaria, expresan el sistema de salud que queremos, necesitamos y sustentamos con los recursos públicos. A fuerza de un despelote fenomenal como el que estamos viviendo, algunas cosas se van aclarando, principalmente en este ámbito. De un lado, los médicos que están cobrando casi 2.000 pesos una consulta de 15 minutos; las obras sociales que no otorgan cobertura a prestaciones elementales; medicamentos vitales excluidos del vademécum; los que hasta el año pasado pregonaban y practicaban el achicamiento del estado que se tradujo en la supresión del Ministerio de Salud de la Nación; entre otros. En la vereda de enfrente, quienes ya venían sustentando el maltrecho sistema sanitario público en cada provincia y localidad del país, que ahora están en la primera línea de batalla, aplaudidos en el podio de la entrega y la solidaridad.
La médica santafesina de Helvecia que contrajo el virus, Alejandra Paola Müller, puso las palabras justas que seguramente representan a miles: “Me contagié por llevar la profesión en el pecho y salir a dar lo mejor. No me olvido que mientras mi marido salía a trabajar en la Policía de Seguridad y yo a resolver los problemas, mis tres hijos quedaban solos en casa, no pudimos quedarnos, somos responsables y tenemos un compromiso con la sociedad”. La esperanza viene con bata y estetoscopio.
El sistema de salud imperante en casi todo el mundo está evidenciando que su único interés es la avaricia y el lucro. Se cae a pedazos, mientras emerge con el ejemplo de los trabajadores de la salud argentinos un nuevo tipo de salud pública y de Medicina, que no es tan nuevo, ya que tiene sus raíces en las bases del sistema sanitario público nacional con las políticas desarrolladas por el neurólogo Ramón Carrillo durante los gobiernos de Juan Domingo Perón entre 1946 y 1954, que logró erradicar enfermedades y pestes estructurales que afectaban a los sectores más pobres.
Otro médico, pionero en este caso de un sistema de medicina familiar y comunitaria que es un ejemplo mundial, dijo: “La Medicina familiar mantiene su concepción social y humanista, integrada a la comunidad con un sistema de trabajo que comparte la actividad de consulta con el terreno, lo asistencial y lo docente, la función de promoción y prevención, con la urgencia médica, es la verdadera Medicina general integral, que considera todo el campo de la salud pública”.
Este médico, especialista e investigador de alergias, proponía: “La Medicina tendrá que convertirse un día en una ciencia que sirva para prevenir las enfermedades, que sirva para orientar a todo el pueblo hacia sus deberes médicos y que solamente deba intervenir en caso de extrema urgencia”.
El doctor se llamaba Ernesto Guevara De la Serna. Estas ideas las llevó a la práctica durante la revolución que comandó, y hoy, seis décadas después, mientras el planeta se espanta y los gobiernos se pierden ante la emergencia, los médicos cubanos viajan en auxilio de aquellos países que durante tanto tiempo los fustigaron.
El coronavirus, dicen muchos, nos afecta a todos por igual y no distingue clases sociales. La OMS clasifica los grupos de riesgo solo por edad y por determinadas afecciones. Quedarse en casa es la consigna que no contempla las diferencias reales. Habrá que ver si aquella mentada igualdad permanece si su expansión llega a los barrios donde no hay agua para lavarse las manos, o en los lugares como el Volcadero de Paraná donde el humo constante provoca padecimientos respiratorios en gran parte de la población, desde niños hasta ancianos. Mientras muchos canales de TV porteños centran su preocupación en los argentinos varados en aeropuertos del exterior, son muchos más los compatriotas varados en la miseria, donde la situación de riesgo es permanente, pero ahora más.
En muchos barrios y ciudades del país y de la provincia están demostrando que la organización social, con firme disciplina a las pautas sanitarias pero con solidaridad, es la mejor forma de enfrentar la pandemia. Se están asentando las bases de un sistema que dos médicos argentinos postularon y demostraron como el mejor hace muchos años.