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Clubes: una resistencia ejemplar

La pandemia afectó a todos en menor o mayor medida. Los clubes ingresaron en esta segunda categoría al tener cerradas sus puertas seis meses con una habilitación, casi definitiva, recién el mes pasado cuando se flexibilizaron los entrenamientos.

Miércoles 09 de Diciembre de 2020

La pandemia afectó a todos en menor o mayor medida. Los clubes ingresaron en esta segunda categoría al tener cerradas sus puertas seis meses con una habilitación, casi definitiva, recién el mes pasado cuando se flexibilizaron los entrenamientos. En ese proceso, que duró de marzo –cuando comenzó la cuarentena– hasta principios de noviembre, sufrieron un merma muy importante de sus ingresos por la deserción de socios y, en consecuencia, el aporte de la cuota societaria, principal sostén económico de las instituciones.

En Paraná algunos clubes emblemáticos como Echagüe o Talleres llegaron a perder el 50% o el 70%, en algunos meses, del ingreso por cuota societaria lo que generó angustia, trastornos y deudas que pusieron en vilo a los dirigentes.

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Clubes: una resistencia ejemplar 

Clubes: una resistencia ejemplar

Echagüe, de acuerdo a lo manifestado por el presidente Federicó Borrás, tuvo que hacer un gran esfuerzo para sobrellevar la situación que, según confesó, “venía mal” antes de la pandemia por la situación económica del país.

Lo mismo sucedió con Paracao, que tenía 3.500 socios en marzo y perdió el 60% en la pandemia. “De no ser por el ATP no hubiésemos podido afrontar el pago de sueldos”, confesó el presidente Gustavo Tórtul en un informe realizado por Diario UNO en el cual detalló que la institución del sur paga 1.200.000 pesos de salarios por mes.

En el mismo sentido, la presidenta de Talleres, Marcela Ghietto, comentó que la “política del club fue no dar de baja a los casi 750 socios que dejaron de pagar la cuota, y darles todas las facilidades de pago para poder cobrar la deuda porque es una situación económica complicada”.

Ese escenario que se replicó en San Agustín y otros clubes, por citar algunos ejemplos específicos, hizo que la temporada de verano se convirtiera en una “necesidad”, por eso celebraron que la situación epidemiológica haya cambiado en los últimos meses lo que permitió que pudieran comenzar a funcionar las piletas en el mes de diciembre.

A pesar de las dificultades los clubes apelaron a la plataforma zoom para sostener a los chicos a través de trabajos de manera conjunta con profesores y entrenadores. Un esfuerzo que logró evitar el éxodo de chicos que hoy está regresando a los clubes con el mismo entusiasmo.

Porque ese trabajo virtual, que fue una novedad en el inicio de la pandemia, luego se convirtió en rutinario y poco atractivo para los chicos por lo que hubo que agudizar el ingenio para seducirlos. Desde torneos de habilidades hasta encuentros con chicos de otros países, fueron algunos de los métodos utilizados para seguir en carrera.

Por lo general las categorías de iniciación de los deportes colectivos comienzan con un número importante de chicos que va entre los 30 y 40 y terminan el año con un 20% menos producto del desinterés por el deporte u otros factores. “Este registro suele darse todos las años, imaginate lo que puede ser este 2020 sin actividad en cancha”, advirtió el reconocido entrenador de básquet Aníbal Cantero cuando los DT de todos los clubes de Paraná exigían habilitar los prácticas presenciales.

La merma, según algunos profesores, no fue tan importante y la vuelta a las prácticas les dio vida nuevamente a las instituciones.

A pesar de la ansiedad, la necesidad por el tiempo perdido y los inconvenientes de diagramar los turnos de cancha en espacios limitados y horarios reducidos, lograron adecuarse y respetaron cada protocolo que se diagramó en Deportes, aprobado por el Ministerio de Salud.

Esa planificación también llevó horas de trabajo a contrarreloj para no dilatar la espera de cientos y cientos de chicos deseosos del reencuentro.

Lo mismo sucede con las colonias y la organización de burbujas para “explotar” la pileta.

Los clubes, con mayor o menor capacidad demostraron, una vez más, que en las crisis son una herramienta fundamental para la contención. Con compromiso, seriedad y sentido de pertenencia lograron sobrevivir. Es por eso que sería bueno que, aquellos que pueden, interpreten ese gran esfuerzo.

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