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Armar al pueblo por derecha

"...Resulta increíble ver cómo los ciclos sociales se repiten del mismo modo que los errores.."

Miércoles 19 de Junio de 2019

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, defendió la idea de armar a la población civil para evitar un golpe de Estado consignó anoche la agencia internacional de noticias The Associated Press.

Durante un acto militar en Río Grande del Sur dijo que la población armada previene la posibilidad y tentación de los gobernantes de forjar un poder absoluto. Pidió en su medio de comunicación preferido, las redes sociales, que se ejerza presión social a los senadores para que rechacen proyectos de ley que anulan la flexibilización en las reglas de posesión y portación de armas. Y reclama que respalden sus decretos que van en sentido contrario sin el apoyo legislativo. “Nuestra vida tiene un valor, pero hay algo más valioso: nuestra libertad. Defiendo el armamento individual para nuestro pueblo para que en la cabeza de los gobernantes no pasen tentaciones para asumir el poder de forma absoluta”, dijo Bolsonaro, quien de inmediato fue ovacionado por los asistentes a la Fiesta Nacional de la Artillería.

La militarización de la población se ensaya ahora desde la extrema derecha, cuando tiempo atrás sucedía lo mismo pero desde la izquierda. Los argumentos fueron diametralmente opuestos, pero el fin perseguido resultó poner armas de fuego con poder suficiente para combatir y matar en manos de la población. Los resultados de tales temerarias iniciativas siempre terminaron en dramas con miles de muertos, mayormente de gente del pueblo.

Resulta increíble ver cómo los ciclos sociales se repiten del mismo modo que los errores. Incitar a la violencia desde el Estado multiplica, justamente, la violencia. No la atempera, controla y mucho menos erradica.

En la Argentina actual se destacó una tendencia virtual hacia la concreción de ideas totalitarias en términos de seguridad; pero permanecían estancadas en los anhelos de algunos trasnochados. Empero, en los últimos años dieron un gran paso al frente y concretaron algunos planes desde el Ministerio de Seguridad con la ministra Patricia Bullrich al mando.

Un ícono de la gestión de la funcionaria es la conocida doctrina Chocobar; que habilita y ampara el accionar policial más allá de los límites razonables. Vale recordar que la reglamentación, efectivizada el 3 de diciembre de 2018, avala a los policías a disparar a sospechosos de delitos sin necesidad de que estos posean armas reales, cuando consideren que están huyendo tras cometer un presunto delito o cuando se considere que hay una alta probabilidad de que puedan provocar daños a terceros sin necesidad de estar armados. Es decir, ante la duda, lo correcto para el policía es hacer puntería y disparar.

Por caso la periodista Carla Lacorte precisa que hablar de gatillo fácil policial en Argentina, como en muchas otras partes del mundo, es hablar, lógicamente, de la Policía y de sus víctimas. Pero también es hablar de política, de estados y gobiernos, de Poder Judicial, que no es lo mismo que Justicia, de negocios ilegales y crimen organizado con participación directa del Estado, de juventud pobre, de criminalización de esa pobreza joven y de control social en clave clasista.

Lo que están introduciendo algunos líderes institucionales en la región es, entonces y en pocas palabras, la idea de armar al pueblo y profundizar las contradicciones. Así acortan el camino hacia la mecha que puede encender un estallido.

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