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Agua: Un recurso vital, en manos del mercado

"... el agua está considerada como un bien común de dominio público. No obstante, está prevista la posibilidad otorgar derechos de uso a través de licencias.."

Sábado 12 de Diciembre de 2020

El agua comenzó a cotizar en bolsa. Suena al prólogo de una película distópica, a una suerte de precuela para Mad Max, donde pandillas salvajes matan a quien se cruce en su camino para apoderarse de los recursos más escasos: el agua y la energía.

El lunes, el agua empezó a cotizar en el mercado de futuros de Wall Street como ocurre con el petróleo, el oro o el trigo. En base al índice Nasdaq Veles California Water (NQH2O), comenzó a operar el contrato a enero de 2021. Se negociaron a 496 dólares por acre-pie (cada acre-pie equivale a unos 123 millones de litros). La cobertura se hace por ahora en función del mercado de agua de California valuado en torno de los mil millones de dólares.

Habrá quienes sostengan que este mecanismo financiero inspire un uso más eficiente del agua; sin embargo, me permito dudar de esa afirmación y de las supuestas bondades de la mano invisible que regula el mercado. Que se comience a especular con un recurso tan esencial para la vida en el planeta es, directamente, una señal de alarma, pues las advertencias ya han sido muchas y nadie les prestó debida atención.

De todas maneras, es justo hacer una aclaración: a nivel global, las leyes consideran el agua como un bien común de dominio público. No obstante, está prevista la posibilidad otorgar derechos de uso de esa agua a través de concesiones o licencias. Lo que ha empezado a cotizar en Wall Street no es el agua en sí, sino los derechos de uso, principalmente ligados a la producción agropecuaria y energética. En el mercado de futuros, las operaciones se basan en la adquisición de derechos sobre una cantidad de agua en un futuro a un precio fijo. La demanda será principalmente de grandes consumidores de agua, sectores que tienen grandes dificultades para cubrir sus costos cuando ocurren fluctuaciones de precios por efecto de la falta del vital elemento.

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Sin embargo, los contratos comenzarán también a ser referencia para inversores globales que buscan tener un indicador de escasez de recursos naturales. Los inversores se adelantan a los acontecimientos, pues una de las grandes dificultades para la economía global en los próximos años tendrá que ver con la falta de disponibilidad de agua potable en varias partes del planeta.

El cambio climático producto de la acción humana empieza a hacer cada vez menos predecible la disponibilidad de agua en distintas partes del mundo, tanto por sequías como inundaciones. Y los inversores -con el antecedente de la pandemia de coronavirus- están empezando a prestar oído a estas advertencias. De hecho, según Unicef 2.200 millones de personas habitan en países con problemas de acceso al agua; es decir, una de cada tres personas.

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Pedro Arrojo, doctor en ciencias físicas y profesor emérito de Análisis Económico en la Universidad de Zaragoza, y relator especial de la ONU para los derechos humanos al agua potable sostiene que el agua es demasiada importante para dejarla en manos del libre mercado: “Normalmente no se privatiza directamente el agua pero sí su gestión, lo que viene a ser prácticamente equivalente. La responsabilidad de la gestión es pública, depende de los Ayuntamientos. ¿Y un ayuntamiento puede privatizar la gestión? Sí, pero es un tema tan importante que debería exigirse un proceso muy democrático y absolutamente transparente. En la gestión, ya sea pública o privada, tiene que haber una dinámica de participación ciudadana que no la garantiza el mercado”.

Es precisamente en los recursos naturales y estratégicos donde siempre se ha desarrollado la pugna política; y hoy, con su escasez galopante, más que nunca. En Argentina aún no estamos en la situación alarmante en que se encuentran países como España o incluso ciertas regiones económicamente dinámicas de los Estados Unidos, pero la cuestión no deja de ser preocupante y deja algunos interrogantes.

Para empezar: ¿acaso este tipo de operaciones no abrirá el portal a la acumulación de un recurso básico en unas pocas manos? ¿Cómo afectaría vender los derechos de uso de agua que circula por un río y arroyo? ¿Acaso no verá reducido su caudal, dando lugar a graves consecuencias a lo largo de su recorrido? El tiempo lo dirá.

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