Secciones
Miradas

A la crisis la pagan los trabajadores

Está claro que quienes más sufren las políticas de ajuste son los trabajadores.

Lunes 11 de Noviembre de 2019

Son pocos los que en este país pueden decir que tienen un buen pasar económico. Cuesta creerlo pero los argentinos estamos pagando el costo de malas administraciones políticas, un viejo karma que cada tanto nos interpela como ciudadanos. Claro que es un problema propio de una democracia joven, con una clase política que está decidida a no resignar poder mientras el pueblo se empobrece cada día más.

La crisis llegó para quedarse por un largo tiempo. Nada ha cambiado pese a que se eligieron autoridades en todos los niveles: cuesta llegar a fin de mes, lo mismo que pagar todo el combo de tarifas dolarizadas que impuso el Gobierno de Macri. Los números ratifican esta tendencia, que se viene agravando al menos desde 2017, con una inflación que a fin de año se ubicará en un 55%. Todo ello tendrá un impacto en el nivel de los precios de la canasta básica, pero también se prevén nuevos aumentos en harinas, naftas, celulares y servicios de medicina prepaga.

Está claro que quienes más sufren las políticas de ajuste son los trabajadores. Si bien la mayoría sigue luchando por mejores condiciones laborales, los menos favorecidos perdieron su empleo como resultado de este modelo neoliberal. Son cientos de miles de desocupados los que se cuentan en el país, y la provincia de Entre Ríos no es ajena a esa dura realidad.

El 17 de mayo de este año, 10 obreros fueron despedidos de la multinacional Egger –ex-Masisa–, en la ciudad de Concordia. La medida generó la inmediata movilización de los trabajadores, que se organizaron para reclamar por su reincorporación inmediata. Al principio se instaló una carpa frente a la planta en el Parque Industrial de Concordia, pero la protesta continuó por diferentes canales e incluso los afectados se movilizaron para visibilizar su problema en Buenos Aires.

“Egger no permite que nosotros tengamos un gremio representativo. A partir de enero comenzamos a hacer asambleas y buscamos un gremio que nos represente”, dijo el delegado Marcelo Fernández, uno de los que perdió su fuente laboral. Ese fue el principio de un conflicto laboral que sigue sin resolverse.

Luego de seis meses los trabajadores mantienen el acampe frente a la fábrica, sin abandonar la lucha porque consideran que fueron cesanteados de manera injusta. Hace una semana se concretó una audiencia donde la empresa presentó a sus testigos, y justificó que los despidos se produjeron por el bajo nivel de productividad. “Fuimos echados por persecución gremial, en el sentido que Egger no respeta las libertades sindicales, porque hace más de 10 años no tenemos un gremio que nos represente. Antes nos representaba el gremio de la madera, pero nos desafiliamos hace mucho tiempo”, denunció el referente gremial.

Este es solo un caso que refleja la gravedad de la crisis, que golpea principalmente a la clase obrera, y a sus familias, en medio de un contexto de país que se debate en una grieta inventada para distraer a las mayorías, mientras el pueblo paga los platos rotos.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario