Jueves 05 de Julio de 2018
Miguel tiene 71 años y hace casi cuatro años recorre la peatonal vendiendo facturas en oficinas públicas y comercios. Sus clientes lo esperan con los brazos abiertos por la calidad de sus productos y la calidez que transmite. Es como nuestro "abuelo" dice uno de los jóvenes empleados que elige una suculenta factura desbordada de crema pastelera.
Miguel debería cobrar una jubilación para vivir tranquilo y descansar en su casa junto a su mujer pero, como se pregunta, "¿a quién le alcanza?". Hace cuatro años dejó de trabajar de mozo y salió a la calle a sumar unos pesos para llevar a su casa.
Vive en San Benito, a pesar del frío, comienza a las 6.30, se toma el colectivo y sale cargado de dos bolsas repletas de productos. "Patea" todas las mañanas de martes a sábados y a veces agrega recorridos por la tarde por el centro donde, además, incorpora a sus ventas una deliciosa miel que le traen del campo.
Conocé su historia del abuelo que a pesar del sacrificio, disfruta de su oficio