Más allá del dólar: cómo cambian las formas de ahorrar y mover dinero en Argentina

Martes 25 de Agosto de 2020

El dólar sigue siendo una de las principales referencias para el ahorro en Argentina. Pero ya no es la única herramienta que aparece cuando una persona decide dónde mantener sus pesos, cómo pagar o de qué manera transferir dinero.

Las billeteras digitales, las cuentas remuneradas y las transferencias inmediatas ampliaron las opciones dentro del sistema financiero tradicional. A eso se sumaron los activos digitales, entre ellos las stablecoins vinculadas al dólar, que permiten almacenar y transferir valor mediante infraestructura blockchain.

El cambio no implica que los argentinos hayan dejado de comprar dólares. En julio de 2026, el índice de precios al consumidor aumentó 2,1% respecto del mes anterior, según el INDEC. En ese contexto, preservar el valor del dinero sigue siendo una preocupación relevante para los hogares.

Lo que cambió es la cantidad de herramientas disponibles para resolver necesidades diferentes. Ahorrar, mantener liquidez, pagar, transferir o intercambiar activos ya no necesariamente requiere utilizar el mismo instrumento.

El dólar mantiene su lugar, pero comparte espacio con otras opciones

Para muchos argentinos, el dólar cumple varias funciones a la vez. Es una referencia para determinados precios, una forma de mantener parte del ahorro fuera del peso y un activo que puede conservarse con relativa facilidad.

Pero ahorrar no siempre significa buscar solamente protección frente a la inflación. También importa cuánto rinde un instrumento, qué tan rápido se puede disponer de los fondos y qué riesgo implica.

Los datos del Banco Central muestran que los distintos componentes del ahorro están evolucionando de manera desigual. En julio, el M2 privado transaccional creció 1,8% en términos reales y sin estacionalidad, mientras que las colocaciones a plazo fijo del sector privado se contrajeron 0,4% en términos reales.

La diferencia importa porque un peso disponible en una cuenta, un depósito a plazo y un activo denominado en dólares no cumplen exactamente la misma función. La elección depende también de cuándo se necesitará el dinero.

Las billeteras digitales cambiaron el uso cotidiano del dinero

Una de las transformaciones más visibles ocurrió en los pagos.

En 2025, las transferencias inmediatas push aumentaron 25,6% interanual en cantidad y más del 61% se realizaron desde o hacia una Clave Virtual Uniforme (CVU). Los pagos con transferencia interoperables crecieron 40,7% durante el mismo período.

La tendencia continuó en 2026. En junio se registraron 762,9 millones de transferencias inmediatas en pesos, un 29% más que un año antes. El 76,6% tuvo como origen o destino una CVU. Ese mismo mes hubo 103,7 millones de pagos con transferencia interoperables, de los cuales 98,8% se iniciaron mediante códigos QR.

Las cifras muestran algo más que un cambio en la forma de pagar. Las cuentas de pago también pueden utilizarse para recibir dinero, transferirlo y, dependiendo del proveedor, mantener saldos remunerados.

En mayo de 2026 había 66,2 millones de cuentas de pago registradas en el sistema, aunque solo 13 millones tenían saldo. Los fondos invertidos en fondos comunes de inversión de dinero a través de proveedores de servicios de pago alcanzaban $7,5 billones en abril, según el BCRA.

Eso coloca a las billeteras en una posición diferente a la que tenían cuando se utilizaban principalmente para pagar pequeños gastos.

Liquidez y rendimiento compiten por el mismo dinero

La posibilidad de obtener rendimiento sobre un saldo disponible introduce otra variable en las decisiones de ahorro.

Un plazo fijo, por ejemplo, tiene condiciones y un horizonte determinado. Una cuenta remunerada puede ofrecer mayor disponibilidad, pero su tasa puede variar y el mecanismo utilizado para generar rendimiento no necesariamente es el mismo. Un fondo de inversión tiene, a su vez, sus propias reglas de liquidez y exposición al riesgo.

Por eso, comparar solamente las tasas puede ser engañoso.

Para alguien que necesita el dinero en cualquier momento, la liquidez puede ser más importante que unos puntos adicionales de rendimiento. Quien está formando un ahorro de más largo plazo puede aceptar otras condiciones.

La digitalización facilita el acceso a estas alternativas, pero no elimina la necesidad de entender qué hay detrás de cada producto.

Las stablecoins agregan una vía digital para ahorrar y transferir

Argentina también mantiene un nivel elevado de actividad en el mercado de criptoactivos. En el Global Crypto Adoption Index 2025 de Chainalysis, el país ocupó el puesto 20 entre 151 economías analizadas. La clasificación mide distintos tipos de actividad relacionada con criptomonedas y no equivale a una encuesta sobre cuántas personas poseen criptoactivos.

Dentro de ese mercado, las stablecoins tienen una característica particular: buscan mantener un valor estable respecto de un activo de referencia, normalmente el dólar.

Para un usuario argentino, pueden servir para mantener un activo digital denominado en dólares, transferirlo a otra persona o intercambiarlo por otro activo. La operación se realiza sobre una red blockchain, por lo que no depende de la misma infraestructura que una transferencia bancaria tradicional.

Eso no convierte a una stablecoin en el equivalente de un dólar depositado en un banco.

Cambian el emisor, la estructura jurídica, la custodia y los riesgos. También pueden variar los mecanismos utilizados para mantener la paridad con el activo de referencia. Una stablecoin puede reducir la volatilidad frente a activos como Bitcoin, pero no elimina el riesgo de contraparte, de plataforma, de liquidez o de la propia infraestructura.

Mover dinero también tiene un costo

La velocidad de una transferencia es solo una parte de la ecuación.

En una operación financiera pueden intervenir comisiones, tipos de cambio, spreads, costos de red y condiciones establecidas por el proveedor. En una transferencia internacional también pueden aparecer intermediarios y requisitos adicionales.

En los sistemas de pago argentinos, las transferencias inmediatas permiten mover pesos entre cuentas en cuestión de segundos. En junio de 2026, además de las operaciones en pesos, se registraron 1,8 millones de transferencias inmediatas en moneda extranjera por US$3.545 millones.

Los activos digitales funcionan con otra infraestructura. Una transferencia puede realizarse directamente entre direcciones de blockchain, pero el costo final depende de la red, el activo utilizado y el servicio que intervenga en la operación.

Para quien envía dinero, la pregunta relevante no es solamente cuánto tarda la transferencia. También importa cuánto recibe la otra persona después de descontar todos los costos y aplicar la conversión correspondiente.

Esto adquiere mayor importancia en las operaciones transfronterizas, donde la diferencia entre el tipo de cambio aplicado y las comisiones puede modificar de forma significativa el importe final.

No todos los usuarios de cripto buscan hacer trading

El crecimiento del mercado de activos digitales también cambió la forma de intercambiarlos.

Un exchange tradicional puede ofrecer herramientas para operar con distintos pares, mantener saldos y realizar operaciones frecuentes. Pero existe otro tipo de usuario: alguien que simplemente necesita cambiar un activo digital por otro y no quiere convertir esa operación en una actividad de trading. En ese caso, las plataformas de intercambio de criptomonedas permiten realizar conversiones puntuales sin necesidad de utilizar todas las herramientas de una plataforma orientada al trading.

Ahí aparecen los intercambios instantáneos.

El modelo está orientado a operaciones puntuales: el usuario selecciona los activos que quiere intercambiar, recibe una cotización y completa el swap sin tener que gestionar necesariamente un libro de órdenes.

La diferencia puede parecer pequeña, pero responde a dos necesidades distintas. Un operador frecuente puede valorar herramientas avanzadas, profundidad de mercado y distintos tipos de órdenes. Quien solo necesita convertir un activo puede priorizar simplicidad, liquidez, precio final y velocidad. La diferencia entre ambos modelos también ha ganado atención en Argentina, donde los mega-exchanges y los intercambios instantáneos compiten por distintos perfiles de usuarios.

En ambos casos, conviene mirar el costo total de la operación y no solamente la comisión anunciada. El tipo de cambio utilizado y el spread también forman parte del precio.

Más opciones también significan nuevas responsabilidades

La expansión de los servicios digitales llevó a las autoridades argentinas a establecer reglas específicas para los proveedores de servicios de activos virtuales.

La Comisión Nacional de Valores reglamentó el régimen de Proveedores de Servicios de Activos Virtuales (PSAV) mediante la Resolución General 1058, de marzo de 2025. El marco contempla actividades relacionadas con el intercambio, las transferencias y la custodia de activos virtuales, entre otras funciones.

La regulación no significa que todos los criptoactivos sean equivalentes a productos financieros tradicionales ni que desaparezcan los riesgos asociados a su utilización. Su objetivo incluye establecer obligaciones para quienes prestan determinados servicios dentro del mercado.

También existe una diferencia importante entre utilizar un servicio con custodia de terceros y mantener los activos bajo custodia propia. En el primer caso, el proveedor controla determinadas funciones relacionadas con los fondos. En el segundo, el usuario asume directamente la responsabilidad de sus credenciales y claves.

Esa diferencia tiene consecuencias prácticas. Una dirección incorrecta, una red equivocada o la pérdida de las credenciales pueden dificultar o impedir la recuperación de los activos enviados.

La facilidad para mover dinero no elimina el riesgo. En algunos casos, simplemente cambia quién debe gestionarlo.

También importa el tratamiento fiscal

La aparición de nuevas formas de ahorro y transferencia no significa que las operaciones digitales queden fuera de las obligaciones fiscales.

El tratamiento tributario puede depender del tipo de activo, de la operación realizada y de la situación particular del contribuyente. Por eso, una compra, una venta, una conversión entre activos o una transferencia no deberían analizarse todas de la misma manera.

Para operaciones de cierto volumen, revisar las reglas vigentes y conservar la documentación correspondiente puede ser tan importante como comparar la cotización o la comisión de una plataforma.

El dinero argentino se está volviendo más flexible

El dólar sigue siendo una pieza central del ahorro argentino. Los bancos y los instrumentos tradicionales mantienen su lugar, mientras que las billeteras digitales ya forman parte de la infraestructura cotidiana de pagos.

Al mismo tiempo, las stablecoins y otros activos digitales agregaron nuevas formas de almacenar, intercambiar y transferir valor. No reemplazan automáticamente a las alternativas existentes. Resuelven problemas distintos y tienen riesgos diferentes.

La decisión financiera, por eso, empieza menos por preguntar cuál es el mejor instrumento y más por definir qué se necesita hacer con el dinero: conservarlo, obtener rendimiento, mantenerlo disponible, pagar, enviarlo al exterior o intercambiarlo.

En una economía donde conviven pesos, dólares, cuentas bancarias, billeteras y activos digitales, entender el costo, la liquidez y el riesgo de cada opción se vuelve tan importante como elegir la moneda.