La perra Lupe, que fuera rescatada el pasado 6 de mayo en un campo de Oro Verde, con signos de maltrato y el hocico precintado, se instaló en su nuevo hogar donde comparte el espacio junto a otros diez perros.
Lupe empieza un nueva vida estrenando casa y familia
Su flamante dueña es Fernanda Taborda Rickert, una de las protectoras que quiso rescatarla, luego del aviso de su tía sobre una perra que se encontraba en malas condiciones en una zona cercana al INTA. “La busqué viernes y sábado; pedí ayuda, sobre todo porque tenía un precinto”, recordó sobre el caso la mamá de Lupe.
La conexión entre ambas se gestó desde el primer día de búsqueda, desde las primeras curaciones efectuadas a la perra, pasando por una intervención, hasta que le dieron el alta. Según Fernanda “me pide caricias y que le dé de comer”.
En la llegada a su nuevo hogar, Lupe fue recibida por los perros que anteriormente había adoptado Fernanda, y que la hicieron sentir como si fuera una más. “Ella -por Lupe- va a vivir adentro de mi casa, al igual que otros dos perros más”, explicó la protectora.
Cuando pareciera que la historia de la perrita se cierra con su adopción, un nuevo capítulo se agrega a esta historia de amor y solidaridad. Es que personas que se enteraron de su calvario “quieren conocerla, se ofrecieron a llevarle regalos, pero vamos a ver cómo sigue su evolución”.
Asimismo pidió en diálogo con UNO que “todo el que quiera tener a Lupe, tiene que abrir el corazón para adoptar a otros perros”.
“Lupe sigue tomando antibióticos, además se le debe colocar una crema porque tiene heridas abiertas y que deben cicatrizar. Las mismas se tienen que limpiar con agua oxigenada”, indicó.














