Domingo 03 de Febrero de 2013
Los panes alternativos se vienen ganando un lugar en la mesa de las familias paranaenses a fuerza de sabor. Mucho tiene que ver también el cambio, que se percibe cada vez más, hacia una alimentación más saludable.
Además, la relación de precio y calidad termina favoreciendo a los panes que están hechos sin conservantes porque duran más. También está la opción de guardarlos en la heladera y también están los que los congelan porque aprovechan que se mantiene el sabor.
Entonces un pan “sembrado” que viene con una variedad de siete semillas se puede ir comiendo en rodajas y estirarlo hasta tres o cuatro días.
Teniendo en cuenta la nota que UNO publicó en su edición de ayer, en donde se habla del posible incremento de la bolsa de harina de trigo porque la cosecha fue mala, qué mejor que intentar ahorrar probando con otras posibilidades.
El cambio
Los emprendedores que preparan y reparten los Panes del Puerto ofrecen el medio kilo de pan “sembrado” con siete semillas a 25 pesos. “Te lo llevamos a la puerta de tu casa, vivas en donde vivas, te lo dejamos en una bolsa de papel madera con dibujos pintados uno por uno. Nos gusta que sea algo personal”, explicó Natalia que junto con Andrés llevan adelante este proyecto que lo tomaron con la seriedad de un trabajo pero que lo hacen por el placer que les da valerse de sus propios alimentos.
En este mismo camino, vienen atrás una gran cantidad de emprendedores que se animan a fabricar sus panes. Algunos cuentan que empezaron por necesidad y otros porque buscaban saber qué estaban comiendo, volviendo a los sabores tradicionales que ya no encontraban en el pan industrial.
Gloria vive en La Floresta, en el oeste de Paraná, y desde hace dos décadas que fabrica pan casero y su variedad con chicharrón. “Es una linda manera de ganarse la vida”, le contó a este diario.
Contacto
Los Panes del Puerto se ofrecen vía correo electrónico a “amigos y gente que conocen mis amigos”, narró Natalia sobre el destino de el alimento que elabora en la cocina tradicional de su casa, en familia. Si bien la pasión y los sueños pasan por la música, ya se le cruzó más de una vez la visión de una “especie de panadería saludable o algo así”, dice, como si pensara en voz alta.
Entre sus variedades se encuentran el de frutos secos, que es el más caro, tiene 100 gramos de nueces, avellanas y demás. Cuesta 40 pesos.
La cifra
*25 pesos el precio aproximado de medio kilogramo de pan “sembrado” con siete semillas, que preparan y reparten emprendedores de la capital provincial.
Una historia
La historia de Emi es bastante particular porque ella empezó a cocinar porque decidió alimentarse mejor, de una manera más saludable y tratando de consumir lo justo y necesario aprovechando los sabores a fondo.
A los 23 años hace unos panes tan, pero tan ricos que empezó a llevarlos cuando se reunía con sus amigos. Después empezaron a pedirle y comenzó a venderlos. Ella tampoco tiene la idea de volverse una empresaria de los panes con semillas rellenos de verduras. Solo los hace, cuestan unos 4 pesos cada uno y se pueden utilizar para hacer sandwiches o para acompañar cualquier tipo de plato gourmet.
La idea es equilibrar el consumo de los carbohidratos
El pan nunca gozó de muy buena salud, sobre todo en el mundo de las dietas que, muchas veces, lo prohíben en forma directa. Por otro lado están los que lo eligen como “el” alimento que no puede faltar en la mesa.
Ahora los profesionales de la nutrición entraron a discutir si hay que incluirlo y qué cantidad.
“La conveniencia del consumo de hidratos de carbono o carbohidratos ha sido muy discutida durante los últimos años. El exceso de carbohidratos puede ser responsable de muchos problemas de salud tales como la obesidad, exceso de colesterol y triglicéridos, o la artritis, entre otras enfermedades. Sin embargo, suprimirlos no es la solución, porque el cerebro usa la glucosa de los carbohidratos como su principal fuente de energía”, detallaron en www.sentirmebien.com
Los carbohidratos se encuentran en frutas, vegetales, cereales y granos, en derivados como el pan, la pasta y las harinas y en cierta medida en las legumbres que aportan glucosa al organismo que es almacenada en el hígado y los músculos, los cuales funcionan como ‘despensas’ que requieren ser renovadas a lo largo del día.
Cuando el consumo de hidratos de carbono es excesivo, las reservas se llenan pronto y el resto de la glucosa queda flotando en la sangre y se convierte en grasa que se almacena. Además, se estimula la producción de la insulina que evita que la grasa depositada se queme.
Cantidades
Los carbohidratos son esenciales para vivir, lo ideal es aprender a controlar la cantidad y calidad para evitar efectos secundarios. Los nutricionistas recomiendan consumir mínimas cantidades de carbohidratos simples, que se encuentran en alimentos como azúcar de mesa, mieles, jaleas, chocolate y mermeladas.