Los lazos sociales para sostener ánimo y salud
Especialistas consideran básico para cuidar la salud la interacción, buena alimentación, rutinas y hasta actividad física, artística y espiritual en estos días.

Lunes 30 de Marzo de 2020

Las relaciones sociales son tan importantes para la supervivencia y desarrollo como la comida, o gozar de buena salud. Disponer o contar con soportes sociales y emocionales es de vital importancia a la hora de afrontar las crisis y/o problemas.

Frente a la incertidumbre o el aislamiento se generan reacciones emocionales como el miedo, la angustia, la ansiedad e irritabilidad; que en muchos casos se traducen en manifestaciones fisiológicas: trastornos en el sueño, dolores de cabeza, cansancio o falta de apetito. Todo esto influye de manera negativa en nuestros pensamientos. “Mantenernos conectados con familiares y/o amigos. Potenciar el lazo social, el apego emocional, es una de las primeras barreras de protección que atenúa la sensación de caos y descontrol. Sentir que no estamos solos, porque aunque estemos físicamente separados, estamos juntos”, expresó Lucrecia Cerini, licenciada en Psicología, docente e investigadora de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER).

Cerini recomendó que para una buena salud mental, se requiere “una buena alimentación y rutinas en los hogares”. En la medida de lo posible, “realizar alguna actividad física, artística o espiritual. Estamos siendo receptores permanente de información. Evitar la sobreinformación y limitar la búsqueda excesiva de información”, afirmó.

La nueva realidad generada por el coronavirus es vivenciada o recepcionada por cada persona, de manera distinta.

“Esta disrupción, puede pensarse que tiene cualidades de ser inesperada e interrumpir un proceso habitual de nuestra existencia, lo que puede comprometer el sentimiento de confianza en nosotros y afectar nuestra salud física y mental”, manifestó Analía Rígoli, licenciada en Psicología, docente e investigadora de la Facultad de Trabajo Social.

“¿Qué hacer frente a esto? Debemos asegurar nuestras propias medidas de cuidado y prevención para poder ayudar a otros. Es decir, cuidarme, cuidando a otros”, explicó la docente, en reflexiones que difundió la UNER.

Recomendaciones

Del mismo modo, la universidad dio a conocer la opinión y evaluación de la decana de Trabajo Social, Sandra Arito, quien sostuvo que frente a este momento “es indispensable reforzar la construcción de un lazo social diferente”. Arito, junto a Rígoli y Cerini forma parte del equipo de investigación y trabajo que aborda problemáticas vinculadas a emergencias y catástrofes.

La especialista subrayó que en este momento las redes sociales y/o de comunicación se encuentran en su apogeo, pero sostuvo que no deben ser saturadas con el envío de los mensajes que allí circulan. Recomienda, en estos casos, “seleccionar en función del mensaje, la persona destinataria y solamente que creamos que sea importante transmitir. Generar mensajes personalizados es más eficaz que el envío y reenvío frenético y genera mayor bienestar para la persona que lo recibe”.

Generar empatía con los demás, es decir, reconocernos en el otro, como seres humanos, poner en práctica, en estos tiempos adversos, la capacidad de percibir, compartir sentimientos, pensamientos y emociones. “Son tiempos de empatía, de ser partícipes afectivos de las realidades de los otros. Si podemos poner en práctica el ejercicio de respetar lo que el otro siente, podemos llegar a comprender el verdadero sentido del cuidado. Me cuido, te cuido”, evidencia Rígoli.

Por último, alentó a trabajar en las capacidades propias de “percibir y comprender emociones para aprender que lo le pasa a otros. Ser conscientes del lazo que nos une”.

Problemática en trabajo académico

Desastres y catástrofes: herramientas de pensamiento para la intervención, es una problemática fue abordada a lo largo de las páginas de un libro publicado en 2017 por la Editorial de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), y escrito por Sandra Arito, Laura Imbert, Mónica Jacquet, Lucrecia Cerini, Analía Rígoli y Pablo Kriger.

Esta obra, según se informó, pretende brindar un acompañamiento, desde el ámbito universitario, de los procesos que padecen las poblaciones cuando son afectadas por situaciones de emergencias, desastres y catástrofes, no sin dejar de brindar herramientas para la intervención profesional.

Se trata de un valioso aporte para los tiempos que afrontamos.