Sábado 14 de Agosto de 2021
LMuchos niños recibieron hoy algún juguete, en el marco del festejo en el país del Día de las Infancias, una fecha en que se estila agasajar con un regalo a los chicos de cada familia. Es una fecha fuerte en lo comercial, sobre todo para las jugueterías, que ofrecen una variada gama de opciones, en la que se incluyen los costosos artículos con licencia y que están de moda. No obstante, resistiendo a la lógica de la reproducción en serie y a las imposiciones del mercado, hay padres que optan por obsequiarle a sus hijos juguetes de madera, similares a aquellos con los que ellos mismos –o incluso sus padres– jugaban en su infancia.
Y quienes satisfacen esta demanda son de algún modo en la actualidad custodios de esos saberes lúdicos de otros tiempos, que cobraron fuerza ante la saturación que en muchos casos generaron las pantallas durante el primer año de pandemia.
Habitualmente las personas que fabrican de manera artesanal juguetes de madera, o quienes se edican a venderlos, sostienen una filosofía de vida que promueve los hábitos sustentables y el juego respetado. Con este sentido comenzó Alejandra Carbó su emprendimiento Juguetes Corazón hace tres años. “En mi caso, empecé este taller cuando nació mi segundo hijo y buscábamos juguetes de madera que acompañaran el estilo de crianza que nosotros habíamos elegido, basado en los deseos del niño y no tanto en lo que el adulto quiere. Y como no encontrábamos, decidí emprender, acompañando nuestro estilo de vida y generando un ingreso compatible con eso”, contó a UNO.
A su vez, refirió que es un tipo de juguetes que es cada vez más requerido: “Hay una vuelta a la crianza respetuosa y a los juguetes de madera, y esto genera mucho interés y muy buena aceptación de nuestros productos. Y también somos cada vez más los emprendedores que nos dedicamos a este rubro y hacemos cosas similares, con alguna propuesta pedagógica”.
Con respecto a lo que más buscan los padres al adquirir este tipo de juguetes, explicó: “Lo primero que buscan es salir un poco del regalo que hace ruido, que aturde y que no deja que los chicos jueguen libremente, ya que les impone un modo de jugar. Y eligen, en cambio,estas opciones naturales, reciclables, como lo es la madera, que si cumple su ciclo vuelve a la tierra, se puede compostar, no contamina y eso es algo para destacar. Son juguetes sustentables y ese es un valor agregado muy importante que queremos enseñarle a los chicos también”.
Acerca de las virtudes desde el punto de vista lúdico, señaló: “El juguete de madera es desestructurado, en sí mismo no hace nada, sino que con él los chicos desarrollan toda su imaginación y creatividad. Una pieza puede servir para otras cosas, y a eso es a lo que apostamos, a que los chicos jueguen y sean ellos los protagonistas. Ese es un juego que sana, nutre y favorece el desarrollo pleno de los chicos”.
Con respecto a la sobreexposición a las pantallas a partir dela pandemia, reflexionó: “La era moderna tiene muchísimas ventajas, pero a su vez hay algo en la naturaleza de las que nos hemos desconectado, y con estos juegos volvemos a los valores de la crianza con apego a la familia, lejos de las pantallas, que son muy buenas, pero en un niño, si está mucho tiempo expuesto es nocivo el efecto, porque está quieto, callado, no hace nada, ya que la pantalla le ofrece todo y pierde la capacidad de jugar, de crear, de investigar”.
Carmen Boiero es docente y licenciada en nivel Inicial, y desde hace un año y medio fabrica y comercializa juguetes de madera junto a su esposo, sus suegros y un artesano que se sumó a su emprendimiento, Gua Gua Gurises. Sobre el interés que despiertan este tipo de productos, analizó: “Muchas veces los padres eligen este tipo de juguetes porque les parece que son más duraderos, ya que la madera es un material noble, no como el plástico. Otros lo hacen por una cuestión didáctica, esperando que con el juguete el chico incorpore algún aprendizaje. “Lo que tratamos es hacer un acompañamiento a los padres, porque el juguete por sí solo no va a aportar un aprendizaje sin el acompañamiento de un adulto que lo promueva”, indicó.
“De los que fabricamos, lo que más llevan son los rodados: todo lo que son autos, camioncitos; y también todo lo que es construcción, enhebrados. Los bloques son los que más buscan, porque es un juego que se puede compartir entre grandes y chicos. Y muchas veces los papás los eligen porque no va a generar peleas en casa entre los hermanitos”, dijo, y agregó: “Trato de preguntar siempre para qué edad es el juguete, cómo es el contexto, y desde el emprendimiento tratamos de proponer algo que se pueda compartir”.
Sobre la versatilidad que tienen algunos de sus artículos, manifestó: “Un mismo objeto puede tener varias intenciones. Y con este tipo de opciones la propuesta es diferente: mientras menos haga el juguete, más va a hacer la mente del chico. La idea es poder proponer juegos que abran la creatividad,no tener todo presentado”.
En este marco, subrayó: “Hay una vuelta a este tipo de juegos. Muchas veces los papás nos piden algo para tratar de evitar las pantallas. Y ahí hay que hacer un trabajito en toda la familia, tenemos que ganarles a las pantallas y no es fácil, porque a lo niños los atraen un montón. Lo que les propongo a los papás es que, como adultos, también puedan estar un poco presentes para fomentar ese juego, acompañando a su hijo para que esta sea una alternativa para salir de la pantalla”.
Gisela Vega y su socia, Ivana López, llevan más tiempo en el rubro: iniciaron en 2009 una fábrica artesanal de juguetes de madera, que se llama Indomables. “Lo que veíamos en ese momento era que no había mucha gente que se dedique a los juguetes de manera y a la vez había muchos interesados en volver un poco a los juguetes de antes, ya que no son tan contaminantes como el plástico. Así que arrancamos. Vendemos por Internet en el resto de Entre Ríos y en otras provincias”, expresó Gisela.
También contó que muchos padres los eligen un poco por nostalgia. “Pero además de eso, y de buscar productos que no contaminan, tenemos ahora más demanda para sacar a los chicos de los dispositivos tecnológicos y que combinen un poco ambas cosas: está bueno manejar las tablet y los celulares, pero a la vez es óptimo que ejerciten un poco más la imaginación. Que estén todo el día frente a una pantalla es un poco enajenante”, opinó, y concluyó: “Nuestros juguetes están orientados además a trabajar la motricidad incentivar el juego al aire libre y fomentar la imaginación”.
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