Viernes 18 de Diciembre de 2020
El expolicía Carlos Carvallo fue condenado este viernes a la pena de 12 años de prisión de cumplimiento efectivo e inhabilitación absoluta y perpetua, al ser hallado coautor de los delitos de Privación ilegal de la libertad y Torturas, cometidos durante la última dictadura cívico militar en Paraná. El juez Pablo Seró entendió que esos actos constituyeron crímenes de lesa humanidad y que fueron perpetrados en el contexto del genocidio nacional.
Carvallo estará preso en la Unidad Penal N° 1 de Paraná, donde ya se encuentra alojado en el pabellón 19, hasta 25 de agosto de 2030. Así lo precisó el juez al dar a conocer el veredicto, en función de que lleva dos años, tres meses y 25 días detenido con prisión preventiva. Está en esa condición desde que fue capturado en 2018, luego de permanecer cuatro años prófugo de la Justicia.
El expolicía fue juzgado por su rol en la Policía de Entre Ríos, donde se desempeñaba con el rango de oficial ayudante en la Dirección de Investigaciones de la Jefatura Departamental Paraná. En este caso se investigó su responsabilidad por delitos cometidos en el centro clandestino de detención y torturas que funcionaba en la antigua sede de la Comisaría de El Brete, ubicada en calle Fraternidad al final de Paraná. El juicio lo tuvo como único imputado y se lo juzgó por una víctima, el militante peronista y exdirigente de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) Manuel Ramat.
La sentencia se conoció durante una audiencia virtual a la que asistieron los representantes de las partes y el propio Carvallo, con un tapabocas cubriéndole parte del rostro, desde una computadora en la cárcel de Paraná.
La pena fue superior en cantidad de años a lo solicitado por el fiscal Carlos García Escalada, quien había peticionado 11 años de cárcel. La querella –Lucía Tejera por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y Marcelo Boeykens y Lucía Uranga por la agrupación H.I.J.O.S. Regional Paraná– había pedido 21 años.
No obstante, los querellantes y organismos de derechos humanos quedaron conformes con el veredicto, debido a que se condenó a Carvallo como coautor de los delitos por los cuales fue imputado, y porque los mismos fueron calificados como de lesa humanidad y cometidos en el marco del terrorismo de Estado y en el contexto del genocidio que asoló al país en los años de la última dictadura cívico militar. Además, Seró tuvo en cuenta el agravante de que la víctima era un perseguido político y que su cautiverio duró más de un mes.
El video del veredicto
Centro clandestino
El destacamento de El Brete era un lugar sumamente aislado hace 40 años atrás, lo cual fue aprovechado por los represores –en este caso de la Policía de Entre Ríos– para instalar allí uno de los lugares adonde eran trasladados los detenidos ilegales para mantenerlos en cautiverio en condiciones inhumanas y someterlos a diferentes tipos de torturas. Para este fin específico utilizaban el sótano del lugar. Una de las víctimas que estuvo allí fue el docente y sindicalista Manuel Ramat, quien reconoció a Carvallo como miembro del grupo de tareas.
Cuando en 2014 le tocó declarar en la causa Área Paraná I, ante el juez Leandro Ríos, Ramat denunció a Carvallo. Aunque ya lo había hecho en otras ocasiones desde el inicio mismo de la democracia, fue recién entonces que la Justicia tomó sus dichos. Ríos pidió la detención, pero el expolicía se fugó. Vivía en Misiones, donde se había reciclado como locutor de radio y era un personaje conocido. Eso no le impidió permanecer prófugo durante cuatro años, hasta ser capturado en 2018 y llevado a juicio por haber detenido ilegalmente y torturado a Ramat.
Por El Brete pasaron y allí sufrieron torturas muchos otros detenidos políticos, que también fueron víctimas del represor devenido luego en locutor. Sin embargo, este juicio se llevó adelante solamente por el caso de Ramat. Tampoco se tuvo en cuenta la responsabilidad de otros integrantes de la fuerza de seguridad entrerriana en estos hechos.
Luego de conocida la sentencia, desde los organismos de derechos humanos destacaron el valor de la denuncia de Ramat y su persistente testimonio, lo cual permitió que a pesar de los años transcurridos, se condene a Carvallo a una pena de cumplimiento efectivo.
"Abrazamos a Manuel Ramat, el sobreviviente que nunca bajó los brazos hasta lograr justicia; a les abogades y al movimiento de derechos humanos de Paraná", expresaron desde la agrupación H.I.J.O.S. Paraná, querellante en la causa. "Al torturador que se recicló como locutor de radio y estuvo cuatro años prófugo, le espera una década en el lugar donde siempre debió estar: la cárcel común", agregaron.